Gente patética del siglo XX

De verdad, a esta gente que aparece en este vídeo le faltaba como mínimo un tornillo. Qué patetismo. Tanto esfuerzo para un desfile delante de su líder supremo.

Lamentablemente, este patetismo es reproducible en todo lugar donde el colectivismo se haga fuerte y lave el cerebro a la masa voluble.

Un par de anécdotas comunistas

En la Campaña de las Cien Flores, Mao Zedong invitó a que la gente expresara abiertamente sus opiniones y tuvieran debates libres. Una vez sucedido, fue tras los que habían dicho las cosas equivocadas.

La Coca-Cola Blanca fue una variante no clasificada que Coca-Cola desarrolló para que pareciera vodka para el Comandante Soviético Zhukov, a quien Dwight Eisnhower le introdujo la Coca-Cola durante la Segunda Guerra Mundial pero no quería que se le viera bebiendo un símbolo del Imperialismo Americano durante la Guerra Fría.


¿Qué hace una bandera de la URSS ahí?

Da igual cómo se hagan llamar los colectivistas: comunistas, socialistas, fascistas, nazis, antifas… todo régimen colectivista siempre busca el beneficio de unos pocos a costa del resto.

Y la culpa de que eso suceda siempre es de ese resto que permite a esa minoría creerse por encima de ellos.

Nadie es oprimido ni esclavizado sin su propio consentimiento.
Pensar por uno mismo es la única defensa.

El último viaje juntos al colegio

Hoy, Sabbath de Litha, o Solsticio de Verano en el llamado norte de esta esfera terráquea, ha sido el día elegido por la administración colectivista, siempre más lista que los demás, como último día de colegio.

Y, como el curso que viene mi hijo mayor accederá al ESO ( Enseñanza Superficial Ofuscante, o, oficialmente, Educación Secundaria Obligatoria), pues esta mañana ha sido el último viaje juntos de mis dos hijos y yo hacia el colegio.

En el autobús L79.

Mi hijo mayor ya ha sufrido los nueve años pertinentes de Educación Primaria.

A mi hijo menor todavía le quedan tres años de sufrimiento.

Al fin y al cabo, como son niños, son culpables y han sido dispuestos a cumplir la condena de la escuela.

Aquí, los colegios tienen vallas y rejas para que los niños no se escapen.

Justo como las cárceles; qué cosas, ¿no?

Al contrario, por ejemplo, del colegio al que fue Olga en la URSS, que era campo abierto sin vallas ni rejas.

Pero, eso, sólo es una anécdota.

Así que, ya está; etapa finalizada.

Por supuesto, muchos me preguntan… “Si estás tan en contra del sistema educativo, ¿cómo es que tus hijos han ido al colegio público lavacerebros?

Hay varias respuestas…

Una, que sólo soy el padre y Olga suele imponer su criterio; ya se sabe, es el poder del matriarcado.

Dos, porque prefiero que mis hijos sepan lo que es no tener libertad ahora cuando son niños para que la aprecien cuando sean adultos, como me pasó a mí.

Tres, por conveniencia pues hubiera entrado en una guerra con el estado y sus acólitos que hubiera perdido.

Cuando comenzaron mis hijos a ir al colegio les dije: “Hacedlo todo lo mejor posible y sed los mejores de vuestras clases porque así vuestros profesores os dejarán en paz. Y no repetid a nadie lo que os cuento en casa.

Y, con esta pequeña fórmula, mis hijos han sacado las mejores notas de sus clases y hemos pasado casi desapercibidos.

Los profesores en cada curso siempre nos han contado que estaban muy contentos con sus notas y actitud.

Incluso el año pasado, su tutora le puso una nota a mi hijo mayor diciéndole que no hacía falta que estudiara en el verano porque había hecho un curso genial.

La verdad, con el nivel educativo tan bajo, no ha sido nada difícil para mis hijos.

Bueno, pues me repito, etapa finalizada y ahora tenemos unos meses para prepararnos para la siguiente.

Y que todo cambie para que nada cambie, como dijo un personaje de la película “El Gatopardo“.

Nu, pogodi! (Ну, погоди!)

Nu, pogodi!, pronunciado “nu, pagadí” es una de las mejores y más divertidas series de dibujos animados producida durante los tiempos de la antigua Unión Soviética.

Trata de un lobo que hace lo imposible por cazar a una liebre. No tiene prácticamente diálogos y la música es esencial, por lo que es comprensible por todo el mundo aunque no entienda ruso.

“Nu, pogodi!” se podría traducir como algo así como “¡Ya verás cuando te pille!”, que es lo que dice el lobo tras cada fracaso de atrapara a la liebre.

Es una serie totalmente opuesta a la histeria actual de lo políticamente correcto, y a mis hijos les encanta.