Digo Diego – Diada 2017

Papeles ¿”ilegales”?

Nunca digas nunca, supongo.
El caso es que mi hijo pequeño se empeñó en ir a ver al President de Catalunya, y accedí a sus deseos.

Pese a que ayer estaba convencido de que ni iba a ir.

Bueno, pues el Muy Honorable Carles Puigdemont no apareció, pero vimos el espectáculo.

Atención, españolistos; aquí tenéis en primera mano lo que han hecho los catalanistos esta mañana en Sant Boi, jejejé.

Primero, este vídeo es la emisión en directo de la primera parte del acto central, en el que izan la bandera de Catalunya, me ha extrañado el término porque siempre la han llamado senyera pero esta vez no, mientras suena El Cant de la Senyera

Luego, para los amantes del folklore local, aquí están los Castellers de Castelldefels montando un mini-castillo en el interior de la iglesia de Sant Baldiri

Y, para finalizar, y poner de los pelos a los españolistos, el final del acto oficial, con el canto del himno de Catalunya, Els Segadors, gritos de “Queremos votar (Volem votar)” y de “independencia“.

Supongo que muchos reconocerán al político del Congreso Español que está justo a mi lado mirando su móvil…

Dos anécdotas:

  1. Mientras emitía en directo, mi móvil se calentó tanto que estaba recibiendo constantes avisos de que lo desenchufara de la corriente eléctrica, y no estaba enchufado. Tuve que tenerlo un rato en pausa y dejar de emitir en directo para que se enfriara.

  2. Veo que hay españolistos que están dándole al “no me gusta” a mis vídeos en Youtube. Serán gilipollas, encima que me cuelo de espía en su campo enemigo y les muestro las cosas tal como son, no saben apreciarlo. Gentuza poco inteligente, ya digo.

Propaganda pro-referéndum

Qué cosas, los catalanes son tan raritos que celebran derrotas.

El helado gigante

Este año lo he elegido de mango y vainilla

Dice Donald Trump en sus libros, algo así como: “Si vas a soñar igualmente, sueña en grande“.

Cada año que nos va bien, y este último año nos ha ido bastante bien, tengo un pequeño capricho que siemple cumplo.

Y es ir en verano a un lugar que conozco en Barcelona donde hay una heladería artesanal que vende unos cucuruchos con una bola de helado enorme de dos sabores.

Dicho establecimiento está en una zona turística céntrica.

Llevo ya más de diez años cumpliendo esta tradición personal.

Lamentablemente, en este plazo de tiempo han habido años que no pude cumplir mi celebración, porque no nos fue nada bien.

Sin embargo, este es el segundo año seguido en el que sí he podido y, además, me han acompañado mis hijos.

Y es el segundo año que, junto a mis hijos, hemos añadido una diversión a nuestra celebración.

Una diversión que a mis hijos les encanta.

Consiste en, tras comprar nuestros helados gigantes, ir paseándonos entre los turistas y disfrutar de sus rostros de sorpresa cuando ven el tamaño de nuestros cucuruchos mientras nos los comemos con deleite.

Y más, cuando pasamos cerca de otras heladerías de nombres famosos franquiciadas que, por el mismo precio o mayor, venden cucuruchos de helado más pequeños.

Así que, paseamos un rato por las zonas turísticas céntricas, tranquilamente, disfrutando del momento.

Hasta que acabamos nuestro súper-helado, y decidimos volver a casa.

Y hasta el año que viene.

Jejejé, es una de esas ventajas de ser nativos de Barcelona.