Pisándonos los talones

“Si no te gusta tu domicilio, cámbialo; no eres un árbol.” – Jim Rohn.

No puedo negar que al despertarme hoy y mirar por la ventana estoy bastante decepcionado con el paisaje.

Se suponía que a estas alturas del tiempo, ya debería haber conseguido la casa con la que sueño.

Vivir en el lugar en el que sueño.

Sin embargo, aquí continúo todavía.

Pese a todo, este barrio obrero está mucho mejor que el barrio en el que crecí.

Sí, definitivamente mucho mejor.

Sobre todo porque está a dos pasos del campo.

Pero el problema es que el tiempo apremia, se nos está echando encima, nos está pisando los talones.

Había calculado que para mitad del 2017 ya no estaríamos viviendo aquí.

No estaba previsto en mis planes seguir en este lugar a estas alturas.

Por supuesto, puedo culpar a las  circunstancias para echar balones fuera.

Nada de eso, mi vida es mi responsabilidad; y si sigo aquí es por un cúmulo de errores, porque mi plan no lo calculé correctamente y, por ello, todavía no me ha dado el resultado que esperaba.

Es cuestión de reparar los daños, reajustar mi plan y seguir adelante hasta alcanzar el objetivo.

Sin embargo…

Tic tac tic tac…

El tiempo apremia, se nos está echando encima, nos está pisando los talones.

Hay que ponerse las pilas.

A las seis y media de la mañana

Hoy a las seis y media de la mañana he estado en el tren en dirección a la ciudad donde vive mi madre porque he tenido que acompañarla a una operación de cataratas que le han hecho – todo ha salido felizmente.

Y he observado a mi alrededor a las personas que viajaban a esa hora en el tren: todas con rostros taciturnos, ropajes oscuros y con la apariencia de que no estaban haciendo nada que les gustara.

Por supuesto, no he podido evitar volver a notar cómo de privilegiado estaba en comparación: yo con mi ropa clara, rostro medio dormido pero tranquilo y actitud positiva para animar a mi madre.

Pero que nadie se lleve a engaño; mi privilegio, el hecho de que el tiempo es mío y puedo ir en tren a las seis y media de la mañana porque alguien de mi familia me necesita, no lo he conseguido por arte de magia.

Lo he conseguido porque me lo he currado, porque marqué mis objetivos en esa dirección y nunca pensé que no iba a poder conseguirlo.

Lo he conseguido porque me he empeñado en conseguirlo.

Lo he conseguido porque he estado dispuesto a hacer ciertos sacrificios y ciertos desafíos.

Lo he conseguido porque creí, y creo, en mí mismo.

Es la actitud, no la aptitud.

Y no pretendo vanagloriarme con estas palabras, sólo constatar un hecho.

Y como yo lo he conseguido, lo puede conseguir cualquiera.

Pero eso sí, cualquiera que se dé cuenta que depende de sí mismo para conseguirlo, y que tiene que actuar en pro de sus propios objetivos.

Y que tiene que esforzarse para superar sus miedos y sus dudas.

Y que tiene que marcar su propio camino, y cometer errores y aprender de ellos.

Y que no hay atajos para conseguir el privilegio de tomar posesión de su propio tiempo.

El resto, bueno, el resto piensa que es “suerte” y continuará en el tren a las seis y media de la mañana.

¡Fracaso! ¡Derrota!

Cuentan las fuentes oficiales que la participación de estas pasadas elecciones en España ha sido de un 73% de los censados, o como llaman ellos, de “los ciudadanos con derecho a voto“.

Si lo cuenta el Ministerio de la Verdad ya sabemos que será un cuento.

Pero aún así, todavía son demasiados los seres que no pueden desarrollarse como seres por estar viviendo en una burbuja de mentiras.

Y eso es un contínuo fracaso para nosotros.

No sabemos por qué estamos dedicándonos a difundir las cosas como son, ni quién nos ha llamado a hacerlo.

Podríamos quedarnos en silencio sin problemas, con nuestros perfiles bajos y siendo unos desconocidos aprovechándonos de los conocimientos que tenemos.

Pero, sin embargo, salimos al público y nos dedicamos a lo que nos dedicamos.

Sin ninguna coraza que nos proteja, tal como somos.

Pese a ello, no podemos continuar dándonos golpes contra un muro infranqueable.

El hecho de que la mayoría siga siendo una mayoría becerril demuestra que no podemos seguir haciendo lo mismo.

Porque de esta manera nunca obtendremos resultados distintos.

El problema es que tampoco podemos usar los métodos de engaño que usa la parte contraria.

Métodos que funcionan, tal como demuestra la evidencia palpable.

Aunque conozcamos muy bien los métodos de manipulación masiva, si los usáramos acabaríamos como el cabal, creyéndonos una élite por encima del resto con una razón incuestionable.

No nos queda más remedio que orientar a despertar individuo a individuo en una ardua tarea muy lenta, quizás demasiado.

Una tarea muchas veces ingrata.

Una tarea con apenas medios materiales.

Una tarea que continúa con diminutas victorias y enormes derrotas.

Ya sabemos, es casi imposible que alguien engañado acepte que ha sido engañado.

Y así nos salen muchas veces estas quejas en las que que acabamos siempre llamando borregos a los dormidos.

¡Qué les zurcen!“, grito a veces.

Es nuestra rabia, que no podemos evitar.

Es nuestro gran defecto.

A nadie le gusta leer que es un borrego, y ante ello lo que hace es no volver nunca más a leernos o escucharnos, y hemos perdido el despertar de otra persona.

Ahí fuera se enseña que es contraproducente decir las cosas directamente, sin tapujos, sin neolengua; tal como las vemos.

En las películas suelen “vacunar” a la población contra la verdad en escenas ampliamente repetidas de “locos” que aparecen en la calle gritando “¡Arrepentíos! ¡El fin del mundo se acerca!

Bueno, no se acerca el fin del mundo, pero a veces parecemos actuar como ese rol simplista.

Pero, repito, tampoco podemos actuar al estilo manipulador al que nos tienen acostumbrados los medios de manipulación masiva.

Es una reflexión que nos tenemos que hacer, porque el cabal nos lleva demasiada ventaja, y la población continúa comportándose como un rebaño – oh, vaya, lo he vuelto a decir, perdón 😛

Un rebaño que está siendo conducido a un precipicio, el precipicio más grande jamás visto.

¿Qué hacemos?

¿Seguimos adelante intentando convertir ovejas en seres libres, aunque sea una a una?

¿O nos cuidamos de nosotros mismos y que cada cual reciba la consecuencia de sus actos?

No hay víctimas, sólo ignorantes.

Quizás no sea ahora el momento, pero puede que nuestros avisos actuales sean necesarios para un futuro que no veremos.

Quizás… ¿sea ya demasiado tarde?

tempus fugit, carpe diem

 

China usará un “sistema de supresión artificial de la lluvia”

China usará un “sistema de supresión artificial de la lluvia” para parar la velocidad potencial de propagación del cianuro de hidrógeno en Tianjin…

China to implement weather control to stop potential speed of Hydrogen cyanide in Tianjin

China to implement weather control to stop potential speed of Hydrogen cyanide in Tianjin

Vaya, ¿pero controlar artificialmente el tiempo atmosférico no era una “teoría de la conspiración”? ¿Qué va a pasar ahora con los “sabiondos” que siempre lo han negado?

¡Qué os zurzan, palurdos!

¡VENGANZAAAAA!

Ups, perdón… 😛

¿No tienes tiempo?

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Decir que no tienes tiempo es una excusa rastrera para justificar que te sientes cómodo en tu miseria.

Todos tenemos 24 horas al día.

Pero si disfrutas desperdiciándolas en tu esclavitud, es tu problema.

Sincérate contigo mismo y descubre por qué te estás saboteando con una excusa inexcusable como “no tengo tiempo”.

Descubre por qué no haces lo que tienes que hacer para salir de tu agujero.

Tienes todo el tiempo del mundo para hacerlo.