The General

Película imprescindible basada en hechos reales del gran Buster Keaton.

Tanta tecnología hoy, y con una cámara a manivela, en blanco y negro y sin sonido se pueden crear estas obras maravillosas.

El caso es que, a veces, los que manejamos las últimas tecnologías de nuestros tiempos nos podemos sentir aislados y desencajados de la sociedad que nos ha tocado.

Pero estamos convencidos de que lo que hacemos es lo correcto.

Y el paso del tiempo, casi siempre, nos acaba por dar la razón.

Antiguamente fue manejar una máquina de ferrocarril.

Hoy en día ser un maquinista de la General, por ejemplo, es conducir un canal de YouTube.

Creo que el paralelismo está claro.

Zoom óptico para móvil

Zoom óptico 8x para móvil

Me ha llegado de China este zoom óptico 8x para móvil.

El zoom se enrosca en una pinza que se coloca en el móvil haciéndolo coincidir con el objetivo de la cámara.

Una de mis primeras pruebas

De momento, no puedo comprarme una cámara de esas de 1000€ o más que usan los youtubers chachiguais con millones de subscriptores – tranquilos, voy a llegar -, pero este pequeño zoom óptico va a permitirme hacer algunas virguerías mientras.

Gracias a los que me apoyáis con paypal 😀

Hoy, nuevo vídeo en Youtube tras una pausa

Tras un perído de pausa de unos quince días, he publicado un nuevo vídeo en Youtube.

Un vídeo hablando precisamente de dicha pausa, cosa de la que ya he escrito en este blog.

Sobre mi semi-desconexión temporal.

Como curiosidad, Olga estaba fuera y los niños en silencio y he aprovechado para grabarlo en la cocina.

También, tras quince días he aprovechado para mirar las estadísticas y en este período de pausa, ¡han mejorado!

Por fin, poco a poco, mi canal continúa remontando tras el descalabro con la crisis de Youtube de febrero-abril.

Pero, para ser justos, no me ha sorprendido.

Porque, pese a que en Youtube parece que uno vale lo que su último vídeo, no es así.

Hay un pequeño truco o secreto.

Y es por eso que muchos de mis vídeos se ven más al cabo de meses que cuando los estreno.

El truco consiste en crear contenido atemporal.

Es decir, una noticia de actualidad tiene un tiempo limitado de importancia, pero una explicación sobre cómo funciona el sistema monetario se puede ver durante meses.

Es lo que llamo hacer un esfuerzo una vez y obtener resultados después.

Y, pese a que mi canal es relativamente pequeño, es por eso que puedo obtener nuevos subscriptores incluso haciendo una pausa no anunciada de quince días.

Y es más, gracias a haber publicado más de 1000 vídeos, esos nuevos subscriptores pueden verlos hasta la llegada de un nuevo vídeo.

A veces hablo de las desventajas de la tecnología, pero sus ventajas están para aprovecharlas también.

Seguimos adelante.

Uf, casi no escribo hoy

Hoy, sin foto.

Acabo de darme cuenta de que hoy no me había parado a escribir unas letras, y he estado a punto de caer en el sueño.

Casi como ayer.

Y el caso es que, actualmente, escribir se ha convertido en algo tan sencillo que lo damos por hecho.

Despreciamos los libros de papel por haberse convertido en algo común.

Y durante siglos, los libros han sido Tesoros, con T mayúscula.

He visto comercios que vendían los libros por peso.

He visto libros que han superado el siglo que ni a 33 céntimos de euro los querían.

Qué pena.

Se han tergiversado los valores, y lo caro se considera barato, y lo barato se considera caro.

Se aprecia lo irrelevante y se desprecia lo relevante.

Sé que es una paradoja defender el papel desde un espacio digital.

Pero cuanto más sé de tecnología más aprecio lo real.

Lo que ha superado los siglos de experiencia.

Sí, casi se me ha olvidado escribir hoy, con un dedo en un teclado virtual de un móvil.

Pero escribir, escribir, como en papel y con tinta, a mano, no hay mayor experiencia humana que se le compare.

Y, un día, cuando caiga esto de lo digital en la efemeridad del instante, los Tesoros volverán a ser lo que se merecen por su virtud.

Obsoletos

Tenía unos dieciocho años cuando un amigo del instituto de secundaria al que fui en L’H, Instituto Vilumara, y yo nos preguntábamos cómo seríamos nosotros y la música cuando fuéramos cuarentones.

Mientras hacíamos bromas sobre los cuarentones de entonces que sólo escuchaban discos de vinilo de los 60’s y 70’s del siglo pasado.

Nosotros escuchábamos la música en esos cd’s de música de tecnología punta digital.

Era 1991, el año en el que murió Freddy Mercury, nombre ficticio de un natal de Zanzíbar de origen indio.

Ese amigo y yo apenas nos vemos ya, y cuando nos encontramos apenas coincidimos en nada.

Son cosas de la vida, ambos tenemos cuarentaycuatro años, pero yo estoy casado con dos hijos y él todavía vive en casa de sus padres.

Bueno, sin dar más vueltas, pues resulta que por fin recuperé mis discos de cd musicales que tenía guardados todavía en casa de mi madre.

Y resulta que fui a escucharlos en la  ps4 de mis hijos.

Y… resulta que la ps4 no los reconocía.

Qué raro me dije, porque comprobé que los cd’s no estuvieran rayados ni nada.

Los cd’s estaban perfectos.

Así pues, enchufé una ps2, que me compré el año pasado de segunda mano por 25€, y puse uno de mis cd’s y… funcionaba de maravilla.

Entonces, ¿qué pasa con la ps4, tan moderna que es?

Pues eso, que es moderna.

Busqué en la red qué aplicación de la ps4 reproduce los cd’s de música y me encontré que no había.

Me encontré en los foros a jovencitos millenials mofándose de los que buscaban cómo reproducir sus cd’s de música, porque eso de los cd’s de música es algo…

Obsoleto.

Que sí, que los cd’s de música están pasados de moda y que hay que ripearlos para poder escucharlos desde el disco duro o desde una memoria usb.

Bien, pues he aquí la respuesta que buscábamos mi amigo y yo hace ventiséis años: los cuarentones estamos obsoletos.

Lo estaban entonces, lo estamos ahora y lo estarán mañana.

Así funciona esta sociedad del consumo rápido de lo siempre nuevo.

La experiencia es un demérito.

Pues tengo pensado, un día de estos, comprarme un toca-vinilos, como digo yo, y me pondré a escuchar los discos que tengo que escuchaban aquellos cuarentones obsoletos de mi juventud.

Discos de vinilo que compré súper-baratos a principio de los ’90 cuando los cd’s se les impusieron y nadie los quería.

Una tecnología súper-obsoleta que ha vuelto.

Qué cosas.