La trampa de la transparencia

Youtube me ha desmonetizado mi penúltimo vídeo tras una semana de su publicación, ya lo he enviado a revisar.

Pero… ¡No importa!

A nadie le importa las dificultades de los demás.

Ser transparente y mostrar aspectos negativos es un obstáculo para el crecimiento.

Estamos en una época de arco iris, unicornios, sonrisitas y gatitos bonitos.

Por ello, mucha de la información que he transmitido debería habérmela callado.

Mucha gente se asusta y deja de seguirme en las redes sociales, y eso no es bueno para mi negocio, basado en compartir mis creaciones, a quién vamos a engañar.

El silencio es nuestro mejor amigo en esta época de censura y gente envidiosa pendiente de tergiversar las palabras publicadas en cualquier momento.

Lo opaco, lo limitado y lo exclusivo es lo que realmente funciona.

Tomemos un ejemplo de personajes tecnológicos.

Steve Jobs, Linus Torvalds, Bill Gates, Richard Stallman.

Si sabes quiénes son estos cuatros personajes ¡felicidades!

Pero seguramente, la mayoría conocen los nombres de Steve Jobs y Bill Gates, pero no les suenan ni Linus Torvalds ni Richard Stallman.

Veamos…

Steve Jobs, fundador de Apple.

Bill Gates, fundador de Microsoft.

Linus Torvalda, creador del kernel Linux.

Richard Stallman, creador de la licencia libre GPL.

Los dos primeros usaron código propietario y su modelo de negocio se enfocó en lo secreto, lo limitado y en la exclusividad. Y se hicieron millonarios.

Los dos últimos liberan su código y su modelo de negocio se basa en la transparencia. Y sólo son conocidos por los entendidos en la materia.

Éste es un hecho innegable.

Así funciona este mundo, y los humanos.

Lo que es de libre acceso no se valora, por muy bueno que sea. Eso me pasó cuando trabajé de jefe de informática y usaba software de código libre. La gente ignorante creía que lo hacía porque era gratis.

Lo que es exclusivo siempre triunfa, sólo hay que ver las colas formadas por el culto de Apple cuando lanzan un nuevo producto. Nunca he visto ninguna emoción así cuando se anuncia una nueva distribución de un sistema operativo con el kernel Linux.

La verdad, ya no soy tan joven como antes y me estoy cansando de la actitud que he tenido todos estos años. Tengo que cambiar mi modo de hacer las cosas.

Más gatitos bonitos.

Ésta es la última vez que mostraré las desmonetizaciones de Youtube y otros obstáculos que se me presenten.

Los superaré en silencio.

Tengo que esforzarme en cambiar mi actitud al respecto.

Lo privado, lo opaco, lo oculto, lo exclusivo… es lo bueno.

Es una realidad incontestable.

Por cierto, y para acabar, una vez, hace muuuchos años, asistí a una conferencia de Richard Stallman…

Qué le vamos a hacer.

El cliente nunca lleva la razón

Decía Steve Jobs algo así como que «el usuario nunca sabe lo que quiere«.

Y es totalmente cierto.

Estamos en una situación en la que el 99% quiere caer bien, agradar y dar lo que los demás creen querer.

Por eso son el 1% los que realmente tienen éxito.

Porque no les importa lo que los demás creen querer sino que se enfocan en innovar.

Podríamos decir que innovar es dar lo que los demás no sabían que iban a querer.

Innovar es sorprender.

Por supuesto, al principio muchas innovaciones han sido mal recibidas y se ha tardado un tiempo en ser aceptadas.

Sin embargo, para destacar no se puede actuar como el resto.

En un mar de ovejitas blancas no se puede ser otra ovejita blanca.

No se llega nunca a la excelencia siguiendo el camino de la mediocridad.

Una definición de locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes.

Por eso una vez expresé: «Soy humano y cometer errores es lo que más amo

No valen las simulaciones, fracasar en tiempo real es lo que otorga la experiencia para aprender lo necesario y alcanzar el objetivo que uno se ha propuesto, lo que llamamos éxito.

Siempre me ha parecido curioso esos que se hacen llamar creadores y están constantemente preguntando qué es lo que quieren ver o leer sus seguidores.

Nunca sorprenden y siempre siguen el camino marcado.

Pues, como es evidente, no soy de esos.

Soy de los que crean su propio camino.

De los que explican lo que han hecho y no lo que van a hacer.

De los que dan giros inesperados hacia sentidos que parecen no llevar a ninguna parte.

Irremediablemente, mi objetivo es estar entre el 1% y, es más, entre el 0,0001%.

El público, ese 99%, no sabe lo que quiere y, eso, es exactamente lo que ofrezco.

Ni más ni menos.