El último viaje juntos al colegio

Hoy, Sabbath de Litha, o Solsticio de Verano en el llamado norte de esta esfera terráquea, ha sido el día elegido por la administración colectivista, siempre más lista que los demás, como último día de colegio.

Y, como el curso que viene mi hijo mayor accederá al ESO ( Enseñanza Superficial Ofuscante, o, oficialmente, Educación Secundaria Obligatoria), pues esta mañana ha sido el último viaje juntos de mis dos hijos y yo hacia el colegio.

En el autobús L79.

Mi hijo mayor ya ha sufrido los nueve años pertinentes de Educación Primaria.

A mi hijo menor todavía le quedan tres años de sufrimiento.

Al fin y al cabo, como son niños, son culpables y han sido dispuestos a cumplir la condena de la escuela.

Aquí, los colegios tienen vallas y rejas para que los niños no se escapen.

Justo como las cárceles; qué cosas, ¿no?

Al contrario, por ejemplo, del colegio al que fue Olga en la URSS, que era campo abierto sin vallas ni rejas.

Pero, eso, sólo es una anécdota.

Así que, ya está; etapa finalizada.

Por supuesto, muchos me preguntan… “Si estás tan en contra del sistema educativo, ¿cómo es que tus hijos han ido al colegio público lavacerebros?

Hay varias respuestas…

Una, que sólo soy el padre y Olga suele imponer su criterio; ya se sabe, es el poder del matriarcado.

Dos, porque prefiero que mis hijos sepan lo que es no tener libertad ahora cuando son niños para que la aprecien cuando sean adultos, como me pasó a mí.

Tres, por conveniencia pues hubiera entrado en una guerra con el estado y sus acólitos que hubiera perdido.

Cuando comenzaron mis hijos a ir al colegio les dije: “Hacedlo todo lo mejor posible y sed los mejores de vuestras clases porque así vuestros profesores os dejarán en paz. Y no repetid a nadie lo que os cuento en casa.

Y, con esta pequeña fórmula, mis hijos han sacado las mejores notas de sus clases y hemos pasado casi desapercibidos.

Los profesores en cada curso siempre nos han contado que estaban muy contentos con sus notas y actitud.

Incluso el año pasado, su tutora le puso una nota a mi hijo mayor diciéndole que no hacía falta que estudiara en el verano porque había hecho un curso genial.

La verdad, con el nivel educativo tan bajo, no ha sido nada difícil para mis hijos.

Bueno, pues me repito, etapa finalizada y ahora tenemos unos meses para prepararnos para la siguiente.

Y que todo cambie para que nada cambie, como dijo un personaje de la película “El Gatopardo“.

Educación moderna

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“Educación moderna.

Crear gente que son lo suficientemente listos para repetir sin equivocarse lo que les dicen y seguir órdenes.

Y lo suficientemente tontos para pensar que esto les convierte en más listos que el resto.”

Oh, pobres hijos míos

Su padre les ha vuelto a fallar y se han visto obligados a acudir al colegio… ¡Y encima, público!

Sus brillantes mentes infantiles vuelven a estar expuestas a esa barbaridad de lavado de cerebro estatal. Menos mal que en estos casi tres meses de “vacaciones” he podido desprogramarles del curso anterior, pero cada vez es más difícil.

El mayor ya se está cuestionando si voy a poder por fin sacarles de este nocivo sistema educativo, y el pequeño dice que lo único que le gusta es volver a ver a sus amigos. Por mi parte les insisto en que hagan como que hacen caso a lo que les dicen allí, como si fueran actores. Menos mal que el nivel es tan bajo en su escuela que no tienen problemas para sacar notas altas y quitarse de encima a sus profesores.

Pero es un fracaso mío todavía, y eso no puedo negarlo. No tengo más remedio que esforzarme mucho más, y atraer el suficiente dinero a mis manos para comprar nuestra libertad. Todo depende de mí, y sé perfectamente cómo funciona esta sociedad y lo que tengo que hacer.

Mientras lo consigo, que lo haré, seguiré dando todo mi apoyo a mis hijos para educarles de verdad. Rendirme no es una opción porque sus vidas dependen de ello.

Es mi propósito que éste sea ya el último año que esto ocurre.

De maestros y de discípulos: 7 características de la auténtica educación

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Hay una razón de fuerza que me echa atrás cuando voy a comprar juguetes para mis hijos: si en algún lugar pone que es un “juguete educativo”, no lo compro.

Porque lo que llaman “educación” en esta sociedad es un insulto a la verdadera educación.

Y llamar “maestros” a los mercenarios programadores del sistema es un insulto a los auténticos maestros.

Comencemos por decir que “educo” proviene del latín “e/ex” que significa “fuera” y “duco” que significa “llevar”, es decir, “llevar hacia afuera”.

Y los que son “educados” hoy en día no saben de latín, precisamente para que no se den cuenta del origen de muchas palabras.

Pues bien, un auténtico maestro lleva lo que es exterior a su discípulo, que no alumno. El conocimiento del maestro es ajeno/exterior al discípulo hasta que éste lo adquiere.

Quizás el único lugar en el que los occidentales podemos ver a maestros y discípulos en acción es en las películas de kung-fu chinas. Parece que en Asia todavía se mantiene este sistema de verdadero aprendizaje.

Y podemos observar ciertas características:

  • El maestro tiene el conocimiento y el discípulo no lo tiene, por ello el discípulo lo respeta como a un superior.

  • El maestro es duro con el discípulo pues sabe que adquirir conocimiento no es fácil, y requiere un esfuerzo por parte del discípulo.

  • El maestro no está nunca satisfecho hasta que el discípulo le demuestra que ha adquirido el conocimiento al 100%, no al 99%.

  • El maestro anima al discípulo a superarse y a añadir nuevo conocimiento que éste transmitirá cuando también sea maestro.

  • El discípulo nunca duda del conocimiento del maestro pues sabe que entonces el maestro no lo consideraría digno de saber.

  • El conocimiento está al alcance sólo de aquéllos que demuestran que desean y tienen la fuerza de voluntad para ser discípulos.

  • La sociedad respeta y admira a los maestros, y siente consideración por los discípulos porque éstos serán los maestros del futuro.

Como podemos ver, a los poderes fácticos nunca les interesó mantener, al menos aquí en occidente, este sistema de aprendizaje sustentado por milenios, y diseñaron el “sistema educativo” actual basado en la fabricación de seres ignorantes.

Se ha fomentado una mentira que ha calado en las mentes de la gente, y que, por lo tanto, será muy difícil, casi imposible, de cambiar.

El conocimiento es, y no pueder ser de otra forma, pues entonces no es conocimiento.

Eso lo sabían nuestros antepasados, y es ya hora de que nosotros también lo sepamos y lo apliquemos.

La escuela me pone…

La escuela me pone
La escuela me pone deprimido
La escuela me pone suicida
La escuela me pone ansioso
La escuela me pone a llorar
La escuela me pone sentirme estúpido
La escuela me pone enfermo
La escuela me pone tan cansado
La escuela me pone triste
La escuela me pone cansado
La escuela me pone tan estresado

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Ah, sí… Los beneficios del sistema educativo occidental actual.

Imagen: http://realizes.tumblr.com/post/120071322864