Mirad catalanes, así es cómo se defiende una República

En la edad media europea, el término “catalán” era sinónimo de monstruo debido al exceso de violencia que ejercían sus mercenarios por doquier.

Hoy en día, el término “catalán” es sinónimo de pusilánime y cobarde debido a intentar independizar su República con lacitos amarillos, sonrisitas y unicornios de colores volantes. Vaya, el hazmerreir del mundo, a quienes nadie hace caso.

Mirad, catalanes, mirad cómo los franceses sí saben defender su República…

No digo más.

Españolistas

El nacionalismo español o españolismo fue un invento creado para homogenizar culturalmente los territorios propiedad de los terratenientes llamados reyes de España.

Generalmente se acepta que sus inicios fueron tras la victoria de los Borbones en la Guerra de Sucesión, como venganza contra los que se les opusieron, hace algo más de 300 años.

Anteriormente, se había mantenido un fino equilibrio entre el poder central y los diferentes territorios.

Pero la mentalidad francesa centralista de los Borbones rompió dicho equilibrio.

Hay que entender que los terratenientes llamados reyes de España obtuvieron sus tierras ilegítimamente a través de matanzas y genocidios. Y que los Trastámara/Austrias entendieron que no debían apretar demasiado a las poblaciones de sus territorios o peligrarían sus conquistas.

Sin embargo, los Borbones fueron a saco y lo único que querían era saciar su sed de venganza. Y, para ello, eligieron la cultura castellana para chafar y pisotear el resto de culturas peninsulares y no peninsulares bajo sus dominios.

Pero, por culpa de su pésima estrategia, lograron perder todos los territorios de ultramar, excepto las Canarias, y se les cayó el Imperio Español, teniendo que contentarse básicamente con la península Ibérica.

En 1975, cuando los Borbones volvieron a tomar posesión de su poder feudal, España acababa de perder Guinea Ecuatorial y el Sahara.

Y en los 42 años siguientes, su exaltado españolismo logró enfadar tanto a los catalanes, gente clave económicamente, que se montaron su propia República de Catalunya a través del resultado de un referéndum el pasado 1 de octubre de 2017.

Mientras, en vez de comprender su error, los defensores de la unidad de España eterna y a toda ultranza, siguieron machacando en su error usando y aumentando la propaganda y las mentiras, usando a la gente que se las cree o españolistas. Están convencidos que, con la violencia y amenazas, podrán mantener lo poco que les queda ya.

Craso error. Les quedan un par de telediarios desinformativos de sus medios de propagación de estupidez.

Al fin y al cabo, España ya no es un estado soberano sino un vasallo de la Unión Europea a todos los efectos, y ha perdido toda su credibilidad.

¿Y que les pasará a estos españolistas cuando se den cuenta de que se han quedado sin su amada España porque la UE la ha fagocitado? Su despertar será durísimo, sin duda.

Desde la República de Catalunya lo veremos allá a lo lejos, en el estado vecino.

Un año de la República de Catalunya de facto


Dice Carles Puigdemont, President de la República de Catalunya, en uno de sus últimos posts en Instagram que “El mandato y los resultados del 1 de octubre son válidos. La declaración del 27 de octubre es válida. Esto sigue adelante. Si el Estado español quiere hablar y negociar, lo haremos. Y si persiste la negativa, pasaremos de la ‘República de facto’ a la ‘República de iure’.

Por supuesto, pero el caso es que tras un año – que se cumplirá justo mañana – no veo que más hay que esperar, porque está ya visto que no hay nada que negociar.

Así que, pasemos de página y asentemos la República de una vez por todas. O mejor dicho, de una puñetera vez.

Ya no hay más que esperar. Menos hablar y más actuar.

Tontismo españolista

Logo del Govern de la República de Catalunya en el exilio

Me divierto un montón cuando hago creer que me pueden tomar el pelo. Eso hace que cierta gente use ciertos argumentos atontados y atontadores para intentar convencerme de su posición.

Puro tontismo.

Por ejemplo, hace ya años alguien me dijo que en la zona de Girona hay petróleo. Que hubo unas prospecciones secretas que lo confirmaron y que, ¡tachán!, “el único objetivo del separatismo es quedarse con sus ganancias.

Oh, ¡malvados y avariciosos catalanes! que quieren quedarse para ellos solos lo que está en su territorio.

😹

Buenooo… No tengo ni idea si hay o no petróleo, pero si lo hay, pues genial si en Catalunya lo tratamos como ha hecho Noruega con el suyo; o un desastre si lo tratamos como ha hecho Venezuela con el suyo.

Se esperaba que este argumento me condujera al bando de los defensores de la unidad eterna del Reino de España. Pues parece que no.

En otro espacio de tiempo posterior, otro individuo me aseguró que el plan del separatismo catalán está dirigido desde el sionista Israel.

Parece ser que dentro de unos años habrá una elevación de los mares, y los abyectos sionistas quieren asegurarse el territorio de los Pirineos. Que incluso los israelíes ya están comprando tierras allí, pero es un secreto que no se quiere que se sepa.

Incluso en este argumento se incluye la milenaria batalla entre los hermanos anunnaki Enki y Enlil.

Por supuesto, este informante negaba que el catalán fuera un idioma, y decía que había sido inventado recientemente para dividirnos.

Más 😹.

Buenooo… esta gente pensaba que con tales razones podían llevarme a su bando del, repito, Reino de España eterno e indivisible. Como mínimo me consideraron lo suficientemente importante – y tontito – como para intentar convencerme con tales chorradas. Qué le vamos a hacer.

Porque el hecho es que el pasado 1 de octubre de 2017 se proclamó la República de Catalunya mediante un referéndum. Y ya pueden inventarse las historias para tontitos que quieran, que no podrán remediar la existencia de nuestra república.

Sea un acierto o sea un error, es nuestro acierto o nuestro error. Y en el Reino de España que se miren a sí mismos porque tienen unos problemas de aúpa.

Sin acritud.