La pregunta del millón

¿Hasta qué punto es la responsabilidad de uno mismo y en qué grado afectan los hechos de terceros?

Una pregunta eterna.

Algunos la responden con el concepto de destino.

Otros hablan de circunstancias y casualidades.

Supongo que cada cual apela a su experiencia personal.

Yo no voy a afirmar ni negar nada, pero hay ocasiones repetidas en las todo indica que las cosas tendrían que ir genial, pero no.

Como si los esfuerzos acumulados dejan de tener importancia de un día para otro.

Aparece un acontecimiento inesperado y se vuelve otra vez casi a la casilla de salida.

Cuando uno es joven, eso no importa demasiado, porque se tiene el futuro por delante.

Cuando uno ya no es tan joven, se pregunta si quedará alguna oportunidad más, el futuro era precisamente este presente, y se fastidió.

¿Volver a empezar? ¿Ya, para qué? Quizás en la próxima vida.

Bueno, sólo es una reflexión más que dejo aquí anotada, porque se me ha pasado por la cabeza. Supongo que era el momento.

Irrespirable

David contra Goliath; si David ataca abiertamente a Goliath, el 99,99% de las veces David será aplastado.

Y ese 0,01% queda solamente por dejar un margen a la duda.

El estatismo actualmente es Todopoderoso, es un Dios, y oponerse a él abiertamente es un suicidio.

Cámaras en todas partes, electrónica crackeada, todos los ciudadanos registrados, información manipulada, etc, etc.

La situación es irrespirable.

Pero conocer la situación no es derrotismo, es conocer la situación.

La masa está estupidizada hasta tal punto que es imposible ayudarla a salir de esta situación.

Quizás este Reich mundial sí que durará más de 1000 años. 

Todo apunta a que el 99% de la población está feliz de nacer sierva y morir sierva, que disfrutan siendo manipulados y aman obedecer órdenes. 

Quizás la única respuesta para unos pocos es separarse de este 99% y protegerse.

Los hechos hablan por sí mismos y, reitero, enfrentarse abiertamente es que te machaquen.

No se pueden combatir las bombas nucleares con piedras.

Así que, a mi parecer, no queda más remedio que no perder el tiempo intentando derrocar el sistema actual enfrentándose a él.

Pero sí que podemos aprovecharnos de que no somos nadie, de que somos irrelevantes, de que somos hormiguitas que no merecen ni la atención del sistema.

Si conseguimos que el sistema nos desprecie por irrelevantes, si poco a poco vamos apartándonos y nos enfocamos en cada uno de nosotros, un día, quizás, este sistema estatista irrespirable no tenga la suficiente masa para creerse poderoso.

No sé, es una idea.

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Ayer cambié la apariencia de este blog por una que le gusta más a mi hijo mayor.

Además, estoy haciendo todo lo posible por no publicar más en Twitter y Facebook, excepto mensajes automáticos.

Así pues, este blog es mi fuente principal de emisión de ideas; habrá días que publicaré varias veces, otros que ninguna.

Hoy, por fin, he publicado mi primer vídeo de 2018 en YouTube.

Lo único que permanece es el cambio.

¿A qué llama la élite “terrorismo”?

Éste es el tema del que está prohibido hablar, y pensar, en todo el mundo.

La élite lo llama terrorismo pero en realidad no lo es, es el exterminio sistemático de la plebe a través de un acto de bandera falsa tras otro.

Al verdadero terrorismo la élite lo llama magnicidio – claro, porque ellos son grandes, faltaría más y era común a finales del siglo XIX y XX: era cuando le tocaba a su gente.

Porque, actualmente, las matanzas son exclusivamente de clase baja, de plebe, de chusma. Qué cosas, ¿verdad? ¿Eso qué nos indica?

Que el terrorismo sólo es contra un bando.

¿Pero y si volviera la sana limpieza contra la élite? Un día cae un rey, otro una reina. Un día cae un príncipe, otro una princesa. Un día cae un presidente, otro una presidenta. Un día cae un primer ministro, otro una primera ministra. Un día cae un billonario, otro una billonaria.

Así, con falsa igualdad de género, como le gusta a la élite globalista. Ahí sí que habría el verdadero terrorismo. La élite estaría cagada de miedo de salir a la calle. Se volverían las tornas. Y, como son mucho menos, el trabajo de eliminarlos sería más corto.

Uy, qué ideas más extrañas me vienen por la madrugada. Negaré haber escrito esto. Yo no he sido. Es que se oyen fuegos artificiales a lo lejos y me he despertado.

Las ratitas festejan que obedecen con gusto las imposiciones absurdas de la élite feudal, y que éstas las masacran diariamente con impunidad.

El poder de la red

Uno de mis tuits

Sigo insistiendo en que la mejor forma de derrocar una pirámide es actuar como red.

Unidos perdemos, divididos venceremos. 

Si cae uno, dos ocuparán su lugar. 

La red asíncrona es imparable porque es imprevisible.

En una red sin líderes, a los infiltrados les es imposible tomar el control. 

Cada nodo es independiente y con sus propios objetivos.

Obedecer a un líder lleva a actuar sólo con un objetivo que marca dicho líder.

Pero mil ojos ven más que un ojo.

Una red puede alcanzar más objetivos en menos tiempo que la manera tradicional de seguir a un único líder. 

Una red rompe los esquemas de las mentes cuadradas.

Se puede explicar del derecho o del revés.

Como ejemplo, en la República de Catalunya, los CDRs, actuando localmente y con objetivos propios, actuando cada uno independientemente, son imparables.

Un hecho es que la gente de Cataluña siempre ha ido un paso por delante que la del resto de España.

Y esta vez no es diferente.

Está ocurriendo ahora mismo.

Da igual lo que diga la propaganda de los medios españolizantes.

Falta ambición

El oro mueve al mundo, así que consíguelo para ser parte de los que manejan las riendas

Esa manía de la humildad y esas tonterías de no alimentar el ego está dejando a la gente atrapada en la carrera de la rata, lista para ser pisoteada y chafada en cualquier momento.

Carne de cañón para los lobos.

Hace un par de días escribí en mi twitter: Busco gente ambiciosa, despiada, egocéntrica y sin escrúpulos que ame el dinero para forrarse: http://secretosdeldinero.com En serio.

Sí, en serio, porque estadísticamente muy poca gente está aprovechándose de la excelente herramienta para enriquecerse materialmente que es Karatbars.

Y he detectado que es porque la gente está muy cómoda en su miseria, les falta ambición, además de inteligencia financiera.

Tienen pánico a abandonar su burbuja de lo conocido.

A ver, ¿se supone que debería empatizar con el miedo de las ovejitas a perder su falsa comodidad, cuando abandoné el rebaño hace años? 

No, en absoluto.

Pero no está el horno para bollos y, en este momento, desde mi poltrona privilegiada construida gracias a mi propio esfuerzo, me sorprende que no hayan muchos más individuos decididos a abandonar su miseria económica, tal como yo lo hice.

Supongo que quejarse, hacerse la víctima y pedir que el gobierno se lo regale todo es mucho más fácil.

El esfuerzo de pensar cansa, claro.

En fin, que como también he detectado que mucha gente no lee, aquí dejo unas cuantas películas para ponerse las pilas:

El Capital

La Gran Apuesta

En Busca de la Felicidad

El Lobo de Wall Street

Wall Street

Wall Street 2

El Secreto de mi Éxito

Da igual si en alguna de estas películas los protas son delincuentes – eso es discutible porque depende del tipo de leyes – y acaban atrapados, lo que cuenta es que siguieron su ambición.

A-M-B-I-C-I-Ó-N

Conseguir lo que uno se propone, cueste lo que cueste, superando todos los obstáculos.

Lo importante es ganar, no participar.

Tic tac tic tac – el tiempo se agota.