Atención a lo que viene aquí

Me he comprado la versión del GTA V para PS4

Dicen las malas lenguas que los videojuegos violentos generan violencia. Claro, por eso los romanos no hacían nada más que guerrear y Genghis Khan conquistó Asia por su adicción a los videojuegos. Por supuesto.

Llevo jugando a videojuegos desde los 14 años, desde mi primer AMSTRAD CPC464 de 64K, aunque nunca he sido muy bueno y casi nunca me he pasado ninguno completo. Y, además, últimamente no juego mucho.

El caso es que uno de mis juegos favoritos es la serie de Grand Theft Auto, en donde no suelo completar misiones, sino que me paseo por su mundo virtual como si viviera en él.

Así que, como he comprobado que la PS4 puede grabar partidas y subirlas a YouTube, incluso en directo…

… pues voy a comenzar una partida desde el principio en GTA V e iré subiendo mis avances a mi canal The Barcelonauta. Eso sí, publicaré esos vídeos sólo en este blog, en modo oculto en YouTube, y muchos de los vídeos los marcaré para mayores de 18 años por su exceso de violencia virtual, e incluso sexo virtual, para no tener problemas con YouTube.

Estáis avisados.

Por cierto, mi hermano sí juega habitualmente a videojuegos, es muchísimo mejor que yo, y suele subir sus partidas públicamente a su canal – lo digo por si te interesa subscribirte, claro…

Obsoletos

Tenía unos dieciocho años cuando un amigo del instituto de secundaria al que fui en L’H, Instituto Vilumara, y yo nos preguntábamos cómo seríamos nosotros y la música cuando fuéramos cuarentones.

Mientras hacíamos bromas sobre los cuarentones de entonces que sólo escuchaban discos de vinilo de los 60’s y 70’s del siglo pasado.

Nosotros escuchábamos la música en esos cd’s de música de tecnología punta digital.

Era 1991, el año en el que murió Freddy Mercury, nombre ficticio de un natal de Zanzíbar de origen indio.

Ese amigo y yo apenas nos vemos ya, y cuando nos encontramos apenas coincidimos en nada.

Son cosas de la vida, ambos tenemos cuarentaycuatro años, pero yo estoy casado con dos hijos y él todavía vive en casa de sus padres.

Bueno, sin dar más vueltas, pues resulta que por fin recuperé mis discos de cd musicales que tenía guardados todavía en casa de mi madre.

Y resulta que fui a escucharlos en la  ps4 de mis hijos.

Y… resulta que la ps4 no los reconocía.

Qué raro me dije, porque comprobé que los cd’s no estuvieran rayados ni nada.

Los cd’s estaban perfectos.

Así pues, enchufé una ps2, que me compré el año pasado de segunda mano por 25€, y puse uno de mis cd’s y… funcionaba de maravilla.

Entonces, ¿qué pasa con la ps4, tan moderna que es?

Pues eso, que es moderna.

Busqué en la red qué aplicación de la ps4 reproduce los cd’s de música y me encontré que no había.

Me encontré en los foros a jovencitos millenials mofándose de los que buscaban cómo reproducir sus cd’s de música, porque eso de los cd’s de música es algo…

Obsoleto.

Que sí, que los cd’s de música están pasados de moda y que hay que ripearlos para poder escucharlos desde el disco duro o desde una memoria usb.

Bien, pues he aquí la respuesta que buscábamos mi amigo y yo hace ventiséis años: los cuarentones estamos obsoletos.

Lo estaban entonces, lo estamos ahora y lo estarán mañana.

Así funciona esta sociedad del consumo rápido de lo siempre nuevo.

La experiencia es un demérito.

Pues tengo pensado, un día de estos, comprarme un toca-vinilos, como digo yo, y me pondré a escuchar los discos que tengo que escuchaban aquellos cuarentones obsoletos de mi juventud.

Discos de vinilo que compré súper-baratos a principio de los ’90 cuando los cd’s se les impusieron y nadie los quería.

Una tecnología súper-obsoleta que ha vuelto.

Qué cosas.