Retirada estratégica

Llevo ya dos meses sin publicar un nuevo vídeo en mi canal de youtube. En realidad, no pasa nada, ésa es la idea.

No, youtube no me ha cerrado el canal. No, no tengo esa suerte que tienen muchos de haber sido ‘censurado’ directamente, aunque la desmonetización, la caída de subscriptores y el ocultamiento de mis vídeos es una forma de censura encubierta.

Más que nada, lo que me ha hartado han sido los últimos cambios en las reglas del contenido de youtube, ¿qué es eso de que no se puede hablar del tongo del robo de las elecciones de EEUU y del ataque del virus chino? La gota que colmó mi vaso.

Ya, ya sé que algunos se han alegrado de mi ‘desaparición’, porque que desaparezca la competencia siempre alegra a los codiciosos, y sé que para la mayoría ni les importa porque nunca supieron ni que existía. En fin, que ,aunque no lo parezca a veces, conozco perfectamente mi sitio.

Y tampoco me han suspendido mis cuentas ni de twitter ni de facebook ni de instagram. Lamentablemente, no puedo ir por ahí llorando con satisfacción para aprovecharme del victimismo imperante, y así lograr más seguidores porque me eliminaron por ‘contar la verdad’, como hacen otros. He dejado de usarlas por la misma razón que youtube.

Sé que estos ‘sacrificios’ no suelen servir para nada. Porque el mundo sigue girando y quien desaparece es olvidado al instante, en esta red de redes. Y sé también que mi ‘legado’ de estos pasados años también quedará en el olvido substituidos por la novedad más nueva y novedosa. Las cosas como son.

Pese a todo, no vuelvo al punto de partida, porque toda la experiencia que he recopilado todos estos años ahí está, aunque no se vea. El lugar en el que estoy es bastante elevado y, aunque me haya detenido por un tiempo, no pienso dejar atrás todo lo bueno que he conseguido. Ésa es la base en la que me apoyo.

En estos momentos ni leo los comentarios en mi canal de telegram, así que puede ser tomado por los desaprensivos sin mi administración controladora. Cada cual es libre de actuar según sus planes y aprovecharse de la situación, como es normal.

Me he ido. Me he escapado. He huído del ruído diario, de la última gran tontería tan importante que ‘despertará a la Humanidad’. Ya me da igual la última catástrofe globalista que nos esclavizará para siempre.

Sin embargo, no es más que una retirada estratégica. Por un tiempo más voy a liberar mi mente del pasado, y voy a adaptarme a estos nuevos tiempos totalitarios, a esta nueva circunstancia previsible. Y seguiré mi camino por donde vea conveniente.

Y por todo esto es que nunca he querido parecer un gurú, como algunos que pueden venirte a la mente, y en cada etapa he dejado a otros atrás que, supuestamente, han creído que los abandonaba. Nada de eso. Siempre he explicado que cada cual recorre su propio camino y que no hemos hecho más que cruzar nuestros caminos en cada momento. El individuo independiente es lo único posible.

Así que, voy a continuar rellenando palabras en este blog y a imaginar lo que crearé nuevo para el futuro próximo. A veces hay que recular para ver el punto en el que uno se encuentra, retomar fuerzas, y encontrar otros caminos inesperados. Estoy en ello.

ReHola Mundo

Hola Mundo” es lo que primero se escribe cuando se inicia un nuevo blog o un nuevo perfil en una red social. Este “ReHola Mundo” tiene sentido en este momento por este reinicio tras una larga pausa de este lugar.

Desde el 4 de abril de 2020 al 21 de junio de 2020 me he dedicado a realizar un directo diario en mi decadente canal de Youtube. Y, por ello, me enfoqué en el contenido en esos vídeos, dejando de lado casi todo lo demás. Mi gran logro con ello ha sido perder 800 subscriptores del canal en estos tres meses. Pero qué genio que soy.

Para mí, seguir igual en Youtube, ahora mismo, es como seguir dándome golpes contra la misma pared. Carece de sentido. Pero, seguramente, en mi contrasentido, seguiré golpeándome contra ese muro virtual hasta que caiga. Porque Youtube ganará y yo perderé, de eso no hay duda.

Bueno, como se puede ver también, he sobrevivido al ataque del virus chino. Y este blog tiene pagado un nuevo año por delante gracias a sus financiadores. Así que, mi objetivo a partir de aquí es seguir llenándolo de contenido.

No sé que va a pasar, pero tengo claro que mis circunstancias están cambiando y no puedo repetir lo que ya he hecho. Seguro que se va a notar un giro de perspectiva. Veremos lo que se me ocurre.

De momento, este espacio sigue vivo y no necesita ninguna vacuna. El pasado queda atrás y no va a volver; el presente es lo único que importa porque nunca se sabe si va a haber un mañana. Carpe diem, como decían los romanos.

Reiniciándome, o como decían algo así en El Gatopardo: “Que todo cambie para que nada cambie.

La pregunta del millón

¿Hasta qué punto es la responsabilidad de uno mismo y en qué grado afectan los hechos de terceros?

Una pregunta eterna.

Algunos la responden con el concepto de destino.

Otros hablan de circunstancias y casualidades.

Supongo que cada cual apela a su experiencia personal.

Yo no voy a afirmar ni negar nada, pero hay ocasiones repetidas en las todo indica que las cosas tendrían que ir genial, pero no.

Como si los esfuerzos acumulados dejan de tener importancia de un día para otro.

Aparece un acontecimiento inesperado y se vuelve otra vez casi a la casilla de salida.

Cuando uno es joven, eso no importa demasiado, porque se tiene el futuro por delante.

Cuando uno ya no es tan joven, se pregunta si quedará alguna oportunidad más, el futuro era precisamente este presente, y se fastidió.

¿Volver a empezar? ¿Ya, para qué? Quizás en la próxima vida.

Bueno, sólo es una reflexión más que dejo aquí anotada, porque se me ha pasado por la cabeza. Supongo que era el momento.

Björk: Música adelantada a su tiempo

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Dibujo a boli que hice de Björk allá por mitad de los ’90 del siglo pasado

En 1993 estaba convencido de que la música de Björk estaba adelantada a su tiempo, que era el tipo de música que debería sonar en el siglo XXI. Y 24 años después sigo convencido de lo mismo.

Y no sólo su música, sino sus vídeoclips también son arte visual de primera categoría.

De verdad, es increíble pensar que estos vídeos han superado ya los 20 años.

Curioso constatar que el presente está menos avanzado que el pasado.

Escribir para no olvidar

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Cuando era adolescente fui consciente de que me olvidaría de aquellos instantes. Y por ello me puse a escribir para recordármelos en el futuro.

Y lo hice mayoritariamente en forma de poemas. Cientos de poemas que describían mis sensaciones en aquellos momentos. Para bien o para mal, yo fui así, y así intenté dejarlo reflejado lo mejor que supe.

El tiempo pasó, y olvidé. Pero aquellos papeles escritos a bolígrafo lograron sobrevivir. Y a veces los repaso para recordar quién fui.

Mucho más tarde, muchos de esos poemas los publiqué en tres libros que ahora están disponibles en internet en formato de ebook. Ésa fue una gran victoria personal para mí.

Ahora, continúo escribiendo, y también grabo mis ideas en vídeos, que publico en YouTube, y fotografío la vida, que plasmo en la red. Sin embargo, ya no es mi prioridad hablar a mi yo del futuro.

Ahora, mi intención ha aumentado su abanico y también se dirige a mis hijos. Para que, en el momento que lo puedan comprender, vean y lean cómo era su padre, y el entorno de la época de su infancia.

En realidad, lo considero un privilegio porque a mí me hubiera gustado que mis padres hubieran hecho lo mismo, pero mi infancia se perdió entre las sombras del olvido.

Apenas hay fotos de mi niñez, ningún vídeo en absoluto y las historias son verbales, a veces.

Por eso estoy retratando la cotidianidad, esta cotidianidad que en el futuro será pura nostalgia. Pero si sobreviven mis escritos como éste, mis fotos y mis vídeos, será una cotidianidad directa, sin intermediarios.

Capto estos momentos para el recuerdo, para que el manto del olvido no venza; espero que no sea en vano mi esfuerzo.

Publicado originalmente en: http://blog.jmgoig.org/2013/05/escribir-para-no-olvidar.html