Por fiiiiiiin

Oh, esta noche he podido dormir.

Bueno, a las 0:59 me he despertado por dos o tres petardos, pero desde una ventana alguien ha gritado “¡Dejad de tirar petardos, coño!” – así, literalmente – y se ha escuchado un bajo “Vale…“, y ya no he escuchado más.

Aquí está el vídeo de la traca final, que ayer retransmití en directo…

Si, no hay nada como acabar fuerte, con cojones.

Ahhh…

Por fin ha vuelto la tranquilidad.

Y aquí acabo este monotema.

Mañana quién sabe de qué escribiré, pero ya no mas de estas “Fiestas del barrio“.

Ahora, a echarme una buena siesta y recuperarme.

A las tres de la mañana

Sobrevivimos.

No sé si viste mi directo de dos horas de ayer.

Lo acabé a la hora de las brujas, las 00:00.

Ahora está oculto y solo lo puedes ver en Crónicas Subterráneas.

Pero la fiesta del barrio continuó hasta eso de las seis, según Olga.

A las tres me desperté y grabé estos tres minutos.

Luego me dormí y me he levantado a las 10:17.

Ahora son las 12:30 del mediodía y esos subhumanos han vuelto a comenzar el ruído que llaman música y los petardos.

Y seguirán hasta bien entrada la madrugada.

¿Dónde está el ataque nuclear norcoreano cuando se necesita?

La peor noche del año

¡Deleznable!

¡Horrible!

!Terrible!

Me estremezco en pensarlo.

No aguanto esta barbarie.

¡Otra vez noooooooo!

Ya está aquí de nuevo.

La demostración de que vivo rodeado de subindividuos de baja IQ.

¡Han vuelto las espantosas Fiestas del Barrio!

Hechas a coincidir a drede con la Nit de Sant Joan.

Y eso significa lo peor de lo peor…

Significa petardos, gritos y música ruidosa a todo volumen hasta las ¡seis de la mañana!

Y un año más he fracasado y no tenemos a donde huir porque nuestro edificio da justo enfrente del epicentro de la barbaridad!!!

¡Que los dioses de Asgard y del Olimpo nos protejan!

La gente se gasta cientos de euros en petardos para luego ir a la asistente social a exigirle que tiene derecho a todo y obligación de nada.

Lo he visto con mis propios ojos.

Esa gente subvencionada por la beneficencia que nos encontramos borracha tirada en los bancos, día sí y día también.

Esa gente subvencionada por la solidaridad que nos encontramos borracha tirada en los bancos, día sí y día también.
Es lo que uno se encuentra cuando vive en un barrio obrero.

Pero eso sí, ¡a disfrutar las fiestas del barrio!

Pues yo las odio con todo mi ser y me resguardo en casa, pero en esta vivienda con muros de papel es imposible esconderse.

Es como si estuviéramos metidos en el centro del estrepitoso ruído.

Así que, esta noche, si no pasa nada, haré una retransmisión en directo de esta… no sé que nombre ponerle

Una nota de cierre: 

No tengo nada en contra de que la gente haga su fiesta, para mí es uno de los mayores incentivos para largarme de este lugar.

Sólo que, de momento, todavía estoy en el camino; pero pronto, muy pronto…