Somos los prescindibles

Somos los prescindibles.

Somos los desechables.

Somos los humanos de usar y tirar.

Somos la gente sin calidad que no merecemos respirar.

Somos a los que es muy fácil engañar porque no sabemos nada.

Somos los cadáveres vivientes.

Somos los agotadores de recursos.

Somos los que ocupamos un espacio que no merecemos.

Somos los que estamos al capricho de los iluminados.

Somos los que molestamos.

Somos los que pensamos lo que no hay que pensar.

Somos los que vamos a donde no hay que ir.

Somos lo que dicen que somos.

Somos los que no tenemos derecho a ser.

¿Quién sobrevivirá?

Me pongo a escribir algo porque me he encontrado esta mañana con algo que no me esperaba, que, si se confirma, me hunde todos mis planes de salir adelante.

Sí, es así de grave, y va a der un duro golpe que me va a hacer volver al 2013, si se confirma.

Ya no creo en casualidades, si esto se confirma, acabaré de convencerme que hay un grupo de hdp’s que disfrutan confabulando contra mí.

Es que, estadísticamente, matemáticamente, es casi imposible.

No puede ser ni coincidencia ni mala suerte.

Estoy autoconvenciéndome de que es un error y en unas horas se solucionará, pero ya me han ocurrido situaciones parecidas antes.

En estos momentos, no tengo ni puñetera idea de cómo podré salir de ésta.

Es que ya me entran ideas de que no quiero salir de ésta.

Porque en el pasado salí de otros duros golpes, y, volver a ello de nuevo, ya me ha cansado.

Estoy harto de que una y otra vez, justo cuando estoy a punto de alcanzar mis objetivos, todo se desmorona como un castillo de naipes.

Quizás es un error y estoy exagerando.

Eso es lo que quiero.

Sin embargo, sin embargo…

Me digo, ten paciencia, en unas horas todo volverá a la ‘normalidad’.

En situaciones anteriores nunca pasó, lo perdí todo sin posibilidad de recuperarlo.

Claro, no tengo otra, tengo que seguir respirando, por mis hijos.

Pero, en este momento, este golpe sería como la estocada, la (pen)última estocada.

 

Estoy escribiendo para desahogarme, quizás no sea nada, quizás no sea nada…

Me digo, tengo que escribir más, sólo para escribir, casi como terapia.

 

En esta ocasión, tal como está el mundo… quien sobreviva… el último que cierre la puerta.