¡La solución!

Vaaale, es broma porque lo hago yo y no se me tomaría en serio.

Pero hace poco vi el documental Wild Wild Country y aluciné cómo de bien se lo montó Osho para tener miles de seguidores fieles millonarios dispuestos a regalarle hasta Rolls Royces y relojes con diamantes.

Sólo con su mente y su inteligencia hizo una fortuna. Aunque metió la pata en su aventura en EEUU, se lo montó genial.

Por cierto, me gusta el modelo Phantom de Rolls Royce, por si eres un billonario crédulo y quieres regalármelo… Vaaale es broma… ¡Por queeeeé! 😔

No, nada, que no sé montármelo genial como hizo Osho, vaya.

Aunque tengo que decir que este tipo, Osho, llegó a muchas conclusiones idénticas a las que llegué yo por mi cuenta antes de saber de su existencia. Alucino de lo buenas que son sus respuestas, que se pueden ver en vídeos subidos a YouTube.

¿Qué pasaría si acogiera a discípulos de pago como hizo Osho? Porque, al fin y al cabo, mi nivel filosófico no es muy diferente y podría abrir los ojos a muchos desorientados.

Pero yo soy anti-gurú y anti comunas y… ¡pero qué bien se lo montó este tal Osho! ¿Por qué tengo que ser como soy y no me hago gurú? ¿Quizás porque soy catalán y no indio? ¿Debería dejarme más larga mi barba? Mmm…

Pero está claro que a Osho no le llegaron cartas amenazándole con cortarle la luz porque ha acumulado tres meses de impago. Y del gas. Y del agua. Y del móvil. Y no tenía niños que alimentar. Es para pensárselo.

En fin…

Sigo con mi brainstorming.

He llegado hasta aquí

Hubo un tiempo en que temía el “efecto Van Gogh“, es decir, crear una obra pero que nadie se enterase de ella mientras viviera.

Pero llegó internet, y aunque tardé seis años o así en conectarme, desde el primer momento me di cuenta de que era un sistema de comunicación excelente para los individuos que se aíslan fácilmente como yo.

En este momento, ya puedo constatar que superé mis más salvajes sueños de mi adolescencia y niñez, que no eran tampoco muy exagerados…

En lo personal, una mujer me atrapó – literalmente – y tuvimos dos hijos preciosos y sanos.

En lo creativo, mis vídeos han sido vistos más de siete millones de veces y miles de lectores han leído mis escritos y libros y, encima, he ganado algo de dinero con ello.

Por lo tanto, cada día que abro los ojos y veo que es una nueva mañana, es para mí un bonus.

Sin embargo, de vez en cuando caigo en el desánimo porque noto que mi potencial es ilimitado pero, de alguna forma, no logro desarrollarlo como podría.

Es como la historia de aquel hombre que compró un terreno con el propósito de descubrir una beta de oro. Cavó y cavó durante años, pero al final se cansó y acabó por vender el terreno. Y, entonces, el nuevo propietario descubrió la beta de oro en tan solo una semana, porque estaba a pocos centímetros de donde el primer hombre había dejado de cavar.

Sí, muchas veces tengo ganas de rendirme, al fin y al cabo, alcancé mis metas básicas, pero siempre me retrae pensar que mi beta de oro podría estar a pocos centímetros.

Dejarlo ahora sería menospreciar mis esfuerzos acumulados de tantos y tantos años. Tantos fracasos y tantos sinsabores.

No sé; hasta aquí he llegado, y es mucho, pero ¿hasta dónde llegaré?

Ni idea.

Esa curiosidad es la que me impulsa a disfrutar de estas épocas de desánimo para continuar después.

Cambio cambio cambio

Cambiar por cambiar es divertido, pero a veces lo cambiado resulta que era mejor. Y eso me ha pasado con la apariencia de este blog. Así que he dado pasos hacia atrás y he vuelto a la anterior apariencia.

Resulta que hace tiempo que dejé de entender el sentido del tiempo del reloj. Ese sinparar de vueltas en un círculo absurdo. Para mí, el tiempo es un flujo contínuo que no se puede cuantificar. Eso de minutos, horas, días, semanas, meses, años, me deja perplejo.

Mi cuerpo ya no duerme ocho horas seguidas como antaño, cuando seguía las normas impuestas por costumbre. Duermo cuando tengo ganas de dormir, sea claro o sea oscuro. Supongo que tiene que ver con que rompí esas cadenas que nos atrapan en la falsa realidad. Y quizás, también, que mi cuerpo ya no es el que era.

Porque resulta que he completado cuarenta y cinco vueltas en este mundo esférico alrededor de su astro solar. Quizás debería perder ya esa costumbre de contar esas vueltas porque, ya digo, no entiendo ese tipo de cuantificación. Pero pierda esa costumbre o no, lo cierto es que mi cuerpo responde diferente a lo que recuerdo que respondía antes.

Porque antes estaba como nuevo, y ahora ya no es así. Ya noto los efectos de la oxidación temporal. Porque, aunque el tiempo no tenga nada que ver, mi cuerpo sí que avanza hacia donde estuvo al principio: fuimos cenizas y en cenizas nos convertiremos.

No puede ser de otra manera, mi cuerpo forma parte de este todo material que llamamos naturaleza. Mis átomos formaron parte de otras entidades y, no dentro de mucho, formarán parte de otras entidades. Es la vida, como se dice.

Y si volvemos a ese extraño tiempo cuantificable, podría decir que ya he visto más días de los que veré. Es pura estadística, mi padre y mi abuelo materno no duraron más de ochenta y una vueltas. Así pues, hace ya rato que supere esa media. Sin duda, se me puede cualificar de entrado en la mediana edad.

Cuando la experiencia ya es más eficaz que la innovación. Cuando lo nuevo parece repetitivo de lo ya experimentado. Cuando uno se arrepiente, no de lo hecho sino de lo que no se ha intentado. Cuando la música que a uno le gusta ya es parte de los museos.

Básicamente, este mundo ya no es mío, es de mis hijos. Y feliz que me hace eso, porque me permite darme cuenta de que valió la pena mi recorrido.

Y es justo en este momento que he sentido que tenía que plasmar estas ideas en letras y palabras.

13 Años

Hoy hace ya 13 años que Olga y yo nos montamos en el metro, fuimos a los ahora antiguos juzgados de L’Hospitalet y nos casamos.

Una vez escribí un post sobre cómo acabamos el día de nuestra boda en el hospital de Bellvitge por culpa de mi abuela. A ver si lo encuentro entre los backups y lo republico aquí.

Nunca tuvimos viaje de luna de miel, pero nuestro décimo aniversario lo pasamos en París. En este vídeo explico cómo lo conseguí…

Quién nos hubiera dicho que superaríamos juntos tantas visicitudes, tendríamos dos hijos y pasaríamos el decimotercer aniversario con Olga ingresada en el hospital.

Pese a todo, todavía nos quedan muchos años juntos por delante, y lo mejor está llegando ya.

Veremos qué gran diferencia tendremos dentro de 13 años.

Actualización 20:46 – Han dado de alta a Olga y acabamos de llegar a casa.

Esperando en urgencias en domingo

Olga lleva un par de semanas casi sin poder comer, vomitando sin parar, casi sin poder caminar… los mismos síntomas que la han hecho ingresar en el hospital varias veces desde el 2014.

El lunes pasado ya vinimos a urgencias, pero la mandaron para casa – una gastroenteritis, se atrevieron a diagnosticar.

Esta mañana ya no podía más y aquí estamos de nuevo. La han filtrado en triatge y supongo que la han metido dentro para hacerle pruebas, porque llevo ya media hora sin que nadie me haya comunicado nada.

Es lo normal, como funcionan las cosas.

En un rato preguntaré dónde se la han llevado, como he hecho en otras ocasiones.

Al ser domingo, las salas de espera están llenas de pacientes de todo tipo. Seguro que si espero mucho aquí, pillo yo también algo.

Es una de las razones por las que estoy luchando para que me sobre el dinero, para aprovecharme de sus privilegios y conseguir que Olga esté bien atendida y la curen de una puñetera vez.

Mientras eso sucede, estoy apoyado contra una falsa pared escribiendo este post desde el móvil para pasar el rato, y calmar mis nervios.

Por mi parte, me tengo prohibido ponerme enfermo. Aguantaré con mi cuerpo hasta que pete.

Actualización 21:40 : Al final los médicos han decidido ingresarla.