Ningún lugar al que huir

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Pensar por uno mismo es como caminar por la cuerda floja, un mal paso a cualquiera de los lados y caes al vacío sin red.

De vez en cuando considero lugares a los que poder huir si la cosa se pusiera fea. Y en este momento no es un asunto en balde, sabiendo el historial delictivo de la eterna España.

Pero no veo que pudiera sentirme cómodo en ningún lugar de este mundo. Todos los países actuales son meras dictaduras camufladas cuyo único objetivo es proteger a la élite mafiosa gobernante.

Todos los estados son xenófobos y excluyentes.

¿Ves? Acabo de volver a enemistarme con los doscientos y pico estados actuales de este mundo.

Hay veces que me pregunto cómo he logrado sobrevivir hasta ahora…

Por suerte, hasta ahora he pasado más o menos desapercibido. Mis libros, mis blogs y mis vídeos los ven relativamente poca gente, y es muy fácil desacreditarme para el poder. Buf, menos mal.

En este mundo con fronteras, con leyes absurdas que vanaglorian al más asesino no veo ningún hueco para mí, la verdad. No obstante aquí sigo.

El caso es que no tengo más remedio que declarar que mi país independiente es el suelo por donde pisan mis pies. Porque, repito, no veo ningún lugar al que huir y la inercia seguro que me mantendrá aquí, aquí donde he estado siempre.

Es mi sentencia de vida.

Escribir para no olvidar

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Cuando era adolescente fui consciente de que me olvidaría de aquellos instantes. Y por ello me puse a escribir para recordármelos en el futuro.

Y lo hice mayoritariamente en forma de poemas. Cientos de poemas que describían mis sensaciones en aquellos momentos. Para bien o para mal, yo fui así, y así intenté dejarlo reflejado lo mejor que supe.

El tiempo pasó, y olvidé. Pero aquellos papeles escritos a bolígrafo lograron sobrevivir. Y a veces los repaso para recordar quién fui.

Mucho más tarde, muchos de esos poemas los publiqué en tres libros que ahora están disponibles en internet en formato de ebook. Ésa fue una gran victoria personal para mí.

Ahora, continúo escribiendo, y también grabo mis ideas en vídeos, que publico en YouTube, y fotografío la vida, que plasmo en la red. Sin embargo, ya no es mi prioridad hablar a mi yo del futuro.

Ahora, mi intención ha aumentado su abanico y también se dirige a mis hijos. Para que, en el momento que lo puedan comprender, vean y lean cómo era su padre, y el entorno de la época de su infancia.

En realidad, lo considero un privilegio porque a mí me hubiera gustado que mis padres hubieran hecho lo mismo, pero mi infancia se perdió entre las sombras del olvido.

Apenas hay fotos de mi niñez, ningún vídeo en absoluto y las historias son verbales, a veces.

Por eso estoy retratando la cotidianidad, esta cotidianidad que en el futuro será pura nostalgia. Pero si sobreviven mis escritos como éste, mis fotos y mis vídeos, será una cotidianidad directa, sin intermediarios.

Capto estos momentos para el recuerdo, para que el manto del olvido no venza; espero que no sea en vano mi esfuerzo.

Publicado originalmente en: http://blog.jmgoig.org/2013/05/escribir-para-no-olvidar.html

Voy a pasar 24 horas sin leer noticias

Voy a hacer como si el mundo no existiera y voy a dejar de lado las preocupaciones virtuales.

Me estoy hartando de esta guerra de desinformación en la que no podemos creernos NADA.

Me he dado cuenta de que las “noticias” me están absorbiendo demasiado, y no puedo permitirlo porque me resta creatividad.

Las noticias son un agujero negro de negatividad deliberada.

Por ello, durante las próximas 24 horas…

No me va a importar la cantidad de muertes diarias causadas por los países que nos “protegen”.

Y me va a dar igual el descubrimiento diario de una cura para el cáncer.

Que tal o cual ejército bombardee a tal o cual grupo terrorista que han financiado ellos mismos me importará un comino.

Y qué decir de las acciones diarias de activistas por la “justicia” de los intereses de sus financiadores.

Me voy a pasar 24 horas tranquilo haciendo mis cosas, y que le den al mundo.

No voy a mirar mi recopilación de RSS diarios, y haré como si no existiera el programa que los recopila.

Y como me acostumbre, en vez de 24 horas, me pasaré así el resto de mi vida.

Bueno, creo que tanto tiempo no podría, pero es una tentación.

En realidad, debería volver a escribir y dibujar más, y el mundo, como si decide dejar de girar.