La paz

A pesar de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, el bombardeo de Tokio fue incluso peor. Más de 100.000 personas fueron asesinadas, y las heridas fueron varias veces esa cifra. Y más de 1.000.000 fueron desplazadas por el ataque de 334 bombarderos B-29 que volaron bajo y lanzaron bombas incendiarias llenas de napalm.

Quien gana una guerra siempre es el bando más violento y que asesina más.

La “paz” es el período cuando se ha aniquilado al enemigo por completo y no queda ninguna oposición relevante viva.

¿Qué es la “paz”?

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La palabra “paz” proviene del latín pax (pacis), que significa “acuerdo, pacto”. Pero a efectos prácticos, “paz” significa realmente “el estado al que se llega cuando se ha exterminado a todos los enemigos y no queda nadie que se atreva a pensar diferente al vencedor.”

Por eso, los políticos y estadistas siempre hablan de “paz”. Cada vez que desean la “paz”, su intención real es hacer estallar una guerra total que elimine por completo a toda oposición a sus planes.

Y por ello, el dictador español Francisco Franco celebró tan efusivamente los “25 Años de Paz” tras haber masacrado toda oposición a su régimen en la guerra que le llevó a la jefatura del estado. Pero cuidado, éste es sólo un ejemplo, por el otro lado, comunista, socialista y democrático, etc, sus líderes también llenan sus discursos con las mismas intenciones de “paz”.

Lamentablemente, en este mundo actual en el que prima la neolengua ante todas las cosas, a la población se le enseña un concepto equivocado y muy lejano del real para que no pueda comprender correctamente las intenciones de los estadistas.

Oh, qué hermoso es ver a los niños dibujar palomas blancas y deseos de “paz” en su más tierna infancia. Por eso, cuando son mayores se unen a los ejércitos y se dedican a asesinar a otros ex-niños que también deseaban la “paz”.

Nota: Imagen extraída de Facebook, la cual me ha inspirado este post.

Para los ultracatólicos hay delitos de pensamiento

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Es curiosa esta cadena de televisión ultracatólica que emite por la TDT española.

Sus emisiones consisten en un compendio curioso de misas católicas y películas llenas de violencia y asesinatos.

Y, además, en sus tertulias muestran el máximo desprecio a la libertad de expresión con la excusa de que están defendiendo su propia libertad de expresión, y las usan como plataforma para fomentar su odio visceral hacia quienes no piensan como ellos.

Pues en ningún caso los prohibiría, porque yo sí creo en la libertad de expresión y, es más, desde aquí les animo a que continúen así y sigan mostrando al mundo sus verdaderos colores.

Aunque estaría bien que los verdaderos católicos, los que defienden la paz y el amor, hicieran todo lo posible por desmarcarse de esta gente, porque les están manchando su buena imagen.

Quizás alguien tendría que contárselo a Francisco, allá en el Vaticano, ¿no’