Sé psicópata, te amarán más

Para el final de su reinado, Genghis Khan había asesinado hasta el 11% de la población mundial (casi 40 millones de personas).

No sólo eso, se estima que tuvo entre 1.000 y 2.000 hijos.

Y, además, no se sabe dónde está enterrado porque se ordenó asesinar a los que construyeron su tumba y asistieron a su entierro, y luego, se asesinaron a los que asesinaron a los primeros.

Ésa es la realidad que no puede esconderse, sé un psicópata sangriento y el resto de humanos te amará y te obedecerá ciegamente.

Es un dato a tener muy en cuenta, y que da para una buena reflexión sin complejos de cómo es este mundo humano.

Como anécdota, mi mujer, con antepasados de la estepa rusa asiática, tiene muchas probabilidades de tener ADN de este extraordinario ser que pisó un día nuestro precioso planeta, y, por ende, mis hijos.

Poco a poco

Olga ha vuelto a casa.

Están bajando las temperaturas.

Vaya, se me están acabando mis pocas excusas y voy a tener que volver a la normalidad.

Pero esta nueva normalidad va a ser un tanto diferente a la antigua.

Veremos qué pasa estas próximas semanas porque tengo la sensación de que los acontecimientos globalistas están llegando a un punto de fisión.

Quizás no sea nada, pero algo está sucediendo que necesita alcanzar su conclusión pronto.

Y luego, esta época presente será como un pasado lejano.

Mmm…

Puede que incluso para mejor.

Pronto, el alta

Más vistas desde el hospital

Ya casi está.

Olga ya me contradice cada vez que digo algo que no le gusta.

Eso significa, sin duda alguna, que ya se ha recuperado.

Ahora estamos esperando a que mañana los médicos decidan si la sueltan o no.

Como me imaginaba, el diagnóstico de esta tercera vez es distinto a las dos veces anteriores.

Mismos síntomas, tres diagnósticos diferentes.

Claro, los médicos saben más porque tienen su título que les ha costado años de scrificios.

Ejem, ejem…

Una habitación con vistas

La habitación en la que han ingresado a Olga en el hospital se halla en un extremo del último piso del edificio, y las vistas están bastante bien.

De derecha a izquierda se puede ver la iglesia de Sant Baldiri, de SB, donde cada 11 de septiembre viene el President de la Gencat a rendir homenaje a Rafel de Casanova; luego, ya en L’H, se ve el edificio del hospital de Bellvitge, el hotel que tiene en su cima una forma de platillo volante; se ve la iglesia del centro de Cornellà, y, de vuelta en L’H, un par de los rascacielos de Gran Vía 2

Para finalizar, a la izquierda, se ve la qntena blanca diseñada para los JJOO del ’92 en el anillo olímpico de Montjuïc.

También podemos entretenernos viendo pasar a los trenes de los FGC junto al río Llobregat; y, más de tanto en tanto, podemos ver pasar el AVE de Renfe.

Y en los campos, he observado tractores realizando sus labores agrícolas.

No está mal, es un paisaje para entretenerse mirándolo un rato.