Novus Ordo Seclorum

En la cuarta Bucólica (Ecloga) de Virgilio encontramos:

«Ultima Cumaei venit iam carminis aetas;

Magnus ab integro saeclorum nascitur ordo.

iam redit et Virgo, redeunt Saturnia regna,

iam nova progenies caelo demittitur alto.»

Que se puede traducir por algo así como…

«Ya llega la última era de los poemas cumanos;

ya nace un gran orden de la profundidad de los siglos.

Ya vuelve Virgo, y el reino de Saturno,

ya desciende del alto cielo una nueva especie.»

Por «Cumaie» (de Cumas, cumanos) se refiere a la Sibila (profeta, oráculo) de Cumas. La Sibila de Cumas, equivalente latino de Pitia, es una profetisa, autora (presunta) de los libros sibilinos… una recopilación de profecías, que los romanos remontaban a la época de Tarquino el Soberbio, y cuidadosamente conservados en el Capitolio para consultarlos en caso de prodigios o calamidades públicas.

Virgo es la hija de Zeus (Júpiter para los romanos), y de la diosa de la Justicia, Themis. Por lo tanto, vuelve a la Tierra en compañía de Saturno, el antiguo rey del Lacio. Saturno, dios itálico, es el dios de la civilización, protector de los bodegueros y agricultores. Bajo su reinado, la Humanidad conoció la prosperidad de la edad de oro, que terminó con la llegada de Júpiter.

Así que «Novus Ordo Seclorum» es algo así como «El nuevo orden de las eras«. Es como el eterno retorno, el flujo y reflujo, la vuelta al origen.

En defensa del materialismo y del consumismo

Alimenta a tu ego todo lo que puedas consumiendo.

Si tu ego te pide un yate, dale un yate.

Si tu ego te pide una mansión, dale una mansión.

Si tu ego te pide oro y brillantes, dale oro y brillantes.

Porque al igual que hay que alimentar a nuestro espíritu, también hay que alimentar a nuestra parte material.

Tener bien satisfecho a nuestro ego material es fundamental para mantener nuestro equilibrio.

Esas ideas de considerar a lo material y a nuestro ego como «malos» es pura patraña propagandista de la Nueva Era.

Es una estrategia para mantenernos desarmados ante los verdaderos males del mundo.

Centrarnos tan sólo en el aspecto inmaterial es mantener un estado desequilibrado perjudicial para nuestras vidas.

Quienes desprecian los bienes materiales están en realidad despreciándose a sí mismos.

Fijémonos en que es nuestra mente la creadora de todo lo material que hay en este mundo humano, por lo que negar a lo material es negarnos a nosotros mismos.

Soy consciente de que esta premisa puede chocar con las ideas que predominan en una cantidad de personas que se consideran «despiertas», pero, en realidad, éstas están en vigilia y no despertarán hasta que se acepten a sí mismas tal como son: materiales e inmateriales.

Muchas de esas personas son adictas a acudir a cursos por los que pagan dinero a otros por guiarlos en lo inmaterial, ¿no es un contrasentido?

Somos lo que somos en este mundo, y los antiguos ya nos enseñaban que había que conocerse a uno mismo.

No consumir materialismo para alimentar a nuestro ego material es desconocernos a nosotros mismos.

Paradójicamente, acabo de transmitirse esta noció fundamental de la sabiduría eterna gratis, pero siempre puedes regalarme un millón de euros 😀