Lo que los españoles no quieren saber

Me he encontrado estos vídeos de hace un par de años:

y…

Son un ejemplo perfecto de lo que la propaganda del nazionalismo español no quiere que se sepa fuera de Cataluña.

En cambio, un canal criminal, asqueroso y tergiversador como el de Dolça Catalunya recibe millones de visitas en sus vídeos.

Así está el panorama, y el dulce sueño de los nazionalistas españoles de un genocidio catalán completo está en camino.

Su odio y sus mentiras no tienen límites.

Por eso hay que explicar las cosas como son, aunque moleste a la mayoría en el Reino de España, que cierra los ojos mientras gira su cabeza a otro lado 🙈🙉🙊.

Por suerte, mi canal de Youtube tiene el 75% de su audiencia fuera de Iberia, y pronto haré un nuevo vídeo al respecto. Aunque se me ignore en casa, allende del océano sabrán apreciarlo.

Añadido: Este vídeo de 2014 sobre los falsos mitos contra Cataluña está bastante bien…

Es hora de parar el odio artificialmente creado contra Cataluña, porque se ha salido de madre.

¡Los catalanes somos supremacistas!

Por ahí pulula una nueva mentira contra la gente catalana, vomitada por los nazionalistas españoles: que los catalanes somos supremacistas.

Y quién sabe, quizás confundan supremacismo con nuestro orgullo innato por sentirnos de esta maravillosa tierra.

Porque seguramente hayan otros lugares geniales para vivir, pero Cataluña, sin duda, es uno de ellos.

Por eso millones de individuos nos visitan cada año, y darían cualquier cosa por quedarse.

Porque éste es un territorio de tierra fertilísima, donde no falta el agua dulce, entre la playa y la montaña.

Un territorio con frío y calor pero sin extremos, con la lluvia necesaria pero sin grandes catástrofes naturales.

Es un lugar que, si hubieran paraísos, se parecerían a Cataluña.

Y los catalanes somos tranquilos, amables, y con una paciencia casi infinita – porque hay que tener una paciencia casi infinita para aguantar tanto odio lanzado contra nosotros sin motivo.

La verdad, no sé qué hice bien en mis vidas anteriores, pero nacer aquí ha sido un excelente privilegio.

Y es este orgullo natural el que quizás no se entienda en el exterior, y nos vean a los catalanes altivos y supremacistas desde sus ojos llenos de envidia.

Sin embargo, no podemos, ni debemos, disculparnos por ser como somos, productos de este maravilloso lugar, de este clima, de esta tierra, de este mar Mediterráneo que nos baña y nos da su luz y su calor.

Así que, quien quiera enfadarse y patalear porque se siente inferior, tiene todo el derecho. Nosotros, desde nuestro supremacismo catalán, los ignoramos y seguimos a lo nuestro, y punto.