Esperando en urgencias en domingo

Olga lleva un par de semanas casi sin poder comer, vomitando sin parar, casi sin poder caminar… los mismos síntomas que la han hecho ingresar en el hospital varias veces desde el 2014.

El lunes pasado ya vinimos a urgencias, pero la mandaron para casa – una gastroenteritis, se atrevieron a diagnosticar.

Esta mañana ya no podía más y aquí estamos de nuevo. La han filtrado en triatge y supongo que la han metido dentro para hacerle pruebas, porque llevo ya media hora sin que nadie me haya comunicado nada.

Es lo normal, como funcionan las cosas.

En un rato preguntaré dónde se la han llevado, como he hecho en otras ocasiones.

Al ser domingo, las salas de espera están llenas de pacientes de todo tipo. Seguro que si espero mucho aquí, pillo yo también algo.

Es una de las razones por las que estoy luchando para que me sobre el dinero, para aprovecharme de sus privilegios y conseguir que Olga esté bien atendida y la curen de una puñetera vez.

Mientras eso sucede, estoy apoyado contra una falsa pared escribiendo este post desde el móvil para pasar el rato, y calmar mis nervios.

Por mi parte, me tengo prohibido ponerme enfermo. Aguantaré con mi cuerpo hasta que pete.

Actualización 21:40 : Al final los médicos han decidido ingresarla.

Pronto, el alta

Más vistas desde el hospital

Ya casi está.

Olga ya me contradice cada vez que digo algo que no le gusta.

Eso significa, sin duda alguna, que ya se ha recuperado.

Ahora estamos esperando a que mañana los médicos decidan si la sueltan o no.

Como me imaginaba, el diagnóstico de esta tercera vez es distinto a las dos veces anteriores.

Mismos síntomas, tres diagnósticos diferentes.

Claro, los médicos saben más porque tienen su título que les ha costado años de scrificios.

Ejem, ejem…

El poder de la medicina china es imbatible

Me he encontrado en la red con esta historia…

“Un doctor chino no puede encontrar un trabajo en un hospital en EE.UU., así que abre una clínica y coloca un cartel afuera: ‘TRATAMIENTOS POR $20 – SI NO SE CURA LE DEVOLVEMOS $100’.

Un abogado estadounidense piensa que es una gran oportunidad para ganar $100 y va a la clínica:

Abogado, ‘He perdido mi sentido del gusto.’

Chino, ‘Enfermera, traiga la medicina de la caja número 22 y ponga 3 gotas en la boca del paciente.’

Abogado, ‘Agh, esto es queroseno.’

Chino, ‘Enhorabuena, recuperó su sentido del gusto. Deme $20.’

El abogado, molesto, vuelve pasados unos días para recuperar su dinero.

Abogado, ‘He perdido la memoria. No puedo recordar nada.’

Chino, ‘Enfermera, traiga la medicina de la caja número 22 y ponga 3 gotas en su boca.’

El abogado (molesto): ‘Esto es queroseno. Me dio esto la última vez para recuperar mi gusto.’

Chino, ‘Enhorabuena. Le volvió su memoria. Deme $20.’

El mosqueado abogado le paga, y entonces vuelve una semana más tarde determinado a conseguir los $100.

Abogado, ‘Mi vista está muy débil y no puedo ver nada.’

Chino, ‘Bien, no tengo ninguna medicina para eso, así que tenga $100.’

Abogado (mirando al billete), ‘¡Pero esto son $20, no $100!’

Chino, ‘Enhorabuena, recuperó la vista. Deme $20.’

No puedes derrotar a los doctores chinos.”

(Traducido del inglés.)