Un pequeño capricho material

El dinero hace girar al mundo.

Y consumir nos hace más felices.

Está científicamente probado, por cierto.

Un tocadiscos sencillo que funciona

Pues tenía unos cuantos discos de vinilo guardados desde hace años, pero no tenía aparato con el que escucharlos.

Ya no.

Esta mañana me he ido a una gran tienda impersonal de electrónica, y otros medios de entretenimiento masivo, y me lo he comprado.

A cambio de un fajo de efectivo fiduciario.

Aprovechando que es temporada de rebajas, también.

Y mi nivel de felicidad ha aumentado unos buenos grados.

Genial.

Lo único es que algunos de mis vinilos habían pasado estos años de forma horizontal bajo el peso de unas cajas y estaban abollados.

¡Vaya!

Menos mal que mi cole de discos originales, edición española de los años ’60 del siglo pasado, de The Beatles,  que compré hace 25 años – año más año menos-, los había guardado correctamente, en posición vertical.

Buf, me hubiera dado un patatús si les hubiera pasado algo.

Y hoy, tras un montón de años, los he podido escuchar de nuevo.

El dinero hace girar al mundo, y a los viejos discos de vinilo.

Fantástico.

Me encanta.

Por cierto, gracias Karatbars.

En defensa del materialismo y del consumismo


Es hora de decir las cosas claras, directamente y sin tapujos.

La censura es para los tarados.

Alimenta a tu ego todo lo que puedas consumiendo.

Si tu ego te pide un yate, dale un yate.

Si tu ego te pide una mansión, dale una mansión.

Si tu ego te pide oro y brillantes, dale oro y brillantes.

Porque al igual que hay que alimentar a nuestro espíritu, también hay que alimentar a nuestra parte material.

Tener bien satisfecho a nuestro ego material es fundamental para mantener nuestro equilibrio.

Esas ideas de considerar a lo material y a nuestro ego como “malos” es pura patraña propagandista de la Nueva Era.

Es una estrategia para mantenernos desarmados ante los verdaderos males del mundo.

Centrarnos tan sólo en el aspecto inmaterial es mantener un estado perjudicial para nuestras vidas.

Quienes desprecian los bienes materiales están en realidad despreciándose a sí mismos.

Fijémonos en que nuestra mente es la creadora de grqn parte de lo material que hay en este mundo humano, por lo que negar a lo material es negarnos a nosotros mismos.

Soy consciente de que esta premisa puede chocar con las ideas que predominan en una cantidad de personas que se consideran “despiertas”, pero, en realidad, éstas están en vigilia y no despertarán hasta que se acepten a sí mismas tal como son: materiales e inmateriales.

Muchas de esas personas son adictas a acudir a cursos por los que pagan dinero a otros por guiarlos en lo inmaterial, ¿no es un contrasentido?

Somos lo que somos en este mundo, y los antiguos ya nos enseñaban que había que conocerse a uno mismo.

No decían “conoce al colectivo”, no, decían “conócete a ti mismo”.

No consumir materialismo para alimentar a nuestro ego material es desconocernos a nosotros mismos.

Por otra parte, sin el consumismo estamos enviando a otros humanos a la miseria.

Millones de humanos que no han alcanzado todavía un nivel de plenitud propia y se manifiestan cada año protestando porque no tienen “trabajo”.

Si dejamos de gastar dinero, estamos parando la economía y estamos haciendo un flaco favor a nuestros congéneres menos avanzados.

Cierto es que muchos de ellos están atrapados en la “carrera de la rata”.

Y es precisamente por eso que no debemos parar de consumir; para que sufran las injusticias que les impulsen a rebelarse contra ellas.

La injusticia siempre ha sido, es y será un gran incentivo.

Además, es completamente mentira que “vayamos a agotar todos los recursos de este planeta”.

Pero… ¡Qué gilipollez!

Una gilipollez que sólo se tragan los que no tienen ni una chispa de materia gris.

Por ello, sin duda, hablar del consumismo despectivamente es como hablar frívolamente y sin tener en cuenta las fatales consecuencias de su falta.

Esta sociedad no necesita que la salven; no necesita listillos que le digan lo que hay que hacer en pos de una falaz perfección inexistente.

Y, repito, sin satisfacer nuestra parte material somos incompletos.

Así que, antes de tomar una posición tipo blanco-negro, bien-mal, usemos nuestro cerebro, que no sólo sirve para llevar un bonito peinado.

Consume todo lo que puedas, que esta vida son cuatro días.

Paradójicamente, acabo de transmitirte esta parte fundamental de la sabiduría eterna gratis, pero simpre puedes regalarme un millón de euros – antes de que se acaben los euros, por supuesto 😛

Ampliación de https://jmgoig.wordpress.com/2015/11/26/en-defensa-del-materialismo-y-del-consumismo/

En defensa del materialismo y del consumismo

Alimenta a tu ego todo lo que puedas consumiendo.

Si tu ego te pide un yate, dale un yate.

Si tu ego te pide una mansión, dale una mansión.

Si tu ego te pide oro y brillantes, dale oro y brillantes.

Porque al igual que hay que alimentar a nuestro espíritu, también hay que alimentar a nuestra parte material.

Tener bien satisfecho a nuestro ego material es fundamental para mantener nuestro equilibrio.

Esas ideas de considerar a lo material y a nuestro ego como “malos” es pura patraña propagandista de la Nueva Era.

Es una estrategia para mantenernos desarmados ante los verdaderos males del mundo.

Centrarnos tan sólo en el aspecto inmaterial es mantener un estado desequilibrado perjudicial para nuestras vidas.

Quienes desprecian los bienes materiales están en realidad despreciándose a sí mismos.

Fijémonos en que es nuestra mente la creadora de todo lo material que hay en este mundo humano, por lo que negar a lo material es negarnos a nosotros mismos.

Soy consciente de que esta premisa puede chocar con las ideas que predominan en una cantidad de personas que se consideran “despiertas”, pero, en realidad, éstas están en vigilia y no despertarán hasta que se acepten a sí mismas tal como son: materiales e inmateriales.

Muchas de esas personas son adictas a acudir a cursos por los que pagan dinero a otros por guiarlos en lo inmaterial, ¿no es un contrasentido?

Somos lo que somos en este mundo, y los antiguos ya nos enseñaban que había que conocerse a uno mismo.

No consumir materialismo para alimentar a nuestro ego material es desconocernos a nosotros mismos.

Paradójicamente, acabo de transmitirse esta noció fundamental de la sabiduría eterna gratis, pero siempre puedes regalarme un millón de euros 😀