Ni quito ni pongo rey

… pero no obedezco a ningún señor.

Una cosa es el idealismo y otra es cómo implementarlo para que se haga realidad. Por supuesto, siempre hay que apuntar a las estrellas para alcanzar al menos la Luna.

Pero a veces se llega a un punto en el que comparamos el idealismo y la realidad actual, y decimos: pues me quedo con lo que hay.

Nací durante una dictadura, y dos años y medio después se colocó a un rey como cabeza de estado. Y ahora, está su hijo en su puesto. ¿El resultado? Pues idealmente podríamos ser una república para no ser súbditos, pero la realidad ha resultado ser nada mala. Comparando económicamente la vida de hace cuarenta y seis años y la de ahora, pues podríamos afirmar que se vive mucho mejor. Por supuesto, todo es temporal y no se sabe qué pasará pasado mañana.

La cosa es que, aunque me he pasado años escribiendo cómo se podrían mejorar las cosas, mi ideal sigue siendo la Confederación Helvética, no se puede negar que esta España ha alcanzado un muy buen nivel de vida. Tan buen nivel que los colectivistas tienen como objetivo saquearla, al estilo venezolano. Porque sólo se puede robar donde hay algo que poder robar.

El único problema es que hay una cantidad ingente de tontos útiles que se creen la propaganda de los colectivistas, que por su estupidez podría conducirles a perder todo lo bueno ganado. Ciertamente, hay que seguir intentando que abran sus mentes a la realidad para que dejen de apoyar a los manipuladores. Aunque parezca, a veces, una empresa inútil. Los colectivistas son muy buenos flautistas de Hammelin. Y lo han demostrado una y otra vez.

En esto, ya que es muy complicado avanzar en este ambiente, al menos habrá que conservar lo logrado y evitar los cambios perniciosos. El rey se puede quedar en su sitio, siempre y cuando no moleste al desarrollo individual de sus súbditos. Porque resulta que, paradójicamente, son los izquierdosos que lo quieren destituir los que se dedican a inmiscuirse para controlar la vida privada de los individuos. Esto sí que es intolerable.

Que todo lo bueno se quede donde está. El problema es que si tenemos 100 manzanas y una de ellas está podrida, las 99 buenas no mejorarán a la podrida sino que la podrida estropeará a las 99 restantes. Hay que estar muy atentos a esta minoría colectivista podrida. La única defensa es la cirugía. Estirpar el tumor marxista cultural de cuajo.

Los individuos podemos vivir sin molestar a los demás, podemos vivir infiltrados sin que la masa se entere de nuestra existencia. Sin embargo, las acciones de esa masa suelen alterar nuestras vidas tranquilas. Es por eso, aunque parezca contradictorio, que hay que estar atentos a los movimientos de esas masas manipuladas y tomar las medidas adecuadas para protegernos.

Lo ideal es genial, pero tocar con los pies en la tierra es el camino.

“España” nunca ha existido

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La Dictadura de España, en la actualidad.

España” nunca existió, fue un invento de una pequeña élite para mantener con miedo a una gran masa obediente.

Ahora han caído las máscaras.

Los que se creyeron que “España” era una “nación” están teniendo un despertar muy amargo.

Es normal, al vivir tantos años en una mentira.

El invento de “España” fue creado a través de la sangre, la violencia y el sometimiento.

El miedo como gobierno.

La masa como carne de cañón.

Por eso, los que se resisten a abandonar la cueva de las sombras de “España” se alteran muy fácilmente.

Puro síndrome de Estocolmo, defienden a sus secuestradores.

La República de Catalunya es una gran oportunidad para romper el sometimiento, y las gentes de cada territorio que conforma “España” deberían hacer igual.

Por supuesto, justo ahora es demasiado temprano para mucha gente que todavía está en shock, porque se les están rompiendo sus esquemas programados.

Y es normal que la gente atrasada salte con insultos contra la gente avanzada.

Es la desesperación, de no saber qué hacer ante esta situación inesperada.

Y quien dice el invento de “España“, dice el invento de “Francia“, de “Italia“, del “Reino Unido“, etc.

Todos los estados actuales son plantaciones de esclavos, como ya expliqué en un post de este blog y en un vídeo anterior.

Comprendo, sé que lo que tuiteo y escribo en mi blog y cuento en mis vídeos es un desafío para las mentes acomodadas en la fantasía de la programación, pero llevo años siendo coherente.

Porque ésta ha sido siempre mi idea.

Quien haya conectado los puntos de mi bagaje de años ya lo habrá entendido.

Fijémonos en este poema que escribí el 15 de septiembre de 1999 – ya ha pasado tiempo, ¿eh? – y que forma parte de mi libro “Mundos de Trópzrum” que publiqué en Amazon para el Kindle (ésta es una versión modificada, pero no en lo esencial, quien tenga el libro sabrá por qué):

INDEPENDENCIA DE LO ABSURDO

Independencia de lo absurdo (15,09,1999)

Independencia para el universo
Independencia para la vía láctea
Independencia para el planeta tierra
Independencia para europa
Independencia para españa
Independencia para cataluña
Independencia para barcelona
Independencia para l’hospitalet de llobregat
Independencia para el barrio de la florida
Independencia para mi calle
Independencia para mi bloque
Independencia para mi piso
Independencia para mi habitación
Independencia para mí, mi cuerpo
Independecia para mi cerebro, mis huesos
Independencia TA DA DA DA DA DA TA
¡¡¡Independencia TA DA DA DA DA DA TA!!!

Con la República de Catalunya, vamos ya por la parte de “Independencia para cataluña“.

Todavía queda camino.

Aunque individualmente ya soy independiente desde hace años, quedan millones de seres inteligentes por poner en marcha su propia inteligencia.

Todo llegará, supongo.

¿Por qué las élites usan el colectivismo?

El pueblo unido siempre será vencido.

Más que nada porque el “pueblo” es una entelequia, una idea falsa.

Ya expliqué cómo funciona esta plantación de esclavos en un escrito anterior, no hace falta que me repita.

Y aun así, parece que es difícil de entender para muchos la trampa del colectivismo.

El colectivismo siempre equivale a una masa que es guiada por una minoría, que da la apariencia que sabe lo que es “bueno para la mayoría“.

Pero no son más que flautistas de Hammelin que conducen plácidamente a esa masa hacia el abismo.

El colectivismo fue creado por la élite por una sencilla razón: porque no se puede manejar ni dirigir individuo a individuo, más cuando somos millones. Es, sencillamente, una tarea imposible.

En cambio, dirigir a una masa previamente “educada” en un mismo sentido es totalmente factible.

Por ejemplo, para poder crear guerras, y controlar el crecimiento de la población, se necesita que dos masas se consideren enemigas mutuamente. Que dos o más masas se consideren mutuamente excluyentes para que se maten entre ellas.

No hay nada más fácil, y la élite no esconde cómo lo hace, sólo que la verdad es tan diferente a la propaganda que se cree la masa, que si alguien de esa masa se topa con dicha verdad la rechaza como ¡propaganda! Así de fuerte es su programación.

Por ello, la única vacuna al control impuesto es pensar por uno mismo y recuperarse como individuo.

La riqueza del ser humano se apaga, y se destruye, cuando es convertida en parte de un colectivo. La mentalidad colmena no es parte natural del ser humano, es un factor inducido por aquéllos parásitos que quieren deshabilitar la naturaleza humana para aprovecharse en su propio beneficio, con el engaño de que “es bueno para todos“.

Seguiré insistiendo en el tema porque es fundamental para parar los pies a dichos parásitos que están controlando a la Humanidad como a un rebaño obediente. Pese a que soy consciente de que es muy difícil, casi imposible, desprogramar a las mentes ya colectivizadas.