Acumular en vez de ahorrar

Tras cuatro años usando “ahorrar con oro“, voy a cambiarlo y a referirme a “acumular oro“.

Mientras ahorrar hace referencia al cuento de la hormiga y la cigarra, tener reservas para los días más oscuros, acumular hace referencia a obtener un capital para conseguir más capital.

Porque el objetivo no es pasivo, aguantar tormentas, sino activo, volar sobre las tormentas.

Dice Robert Kiyosaki que los ahorradores son bobos en estos tiempos del fraude de las divisas fiduciarias, porque están perdiendo poder adquisitivo con el tiempo. También suele decir que cuando quiere un capricho nunca ahorra para obtenerlo sino que se pregunta ¿qué nuevo negocio tengo que hacer para comprarme ese capricho con las ganancias que obtendré?

Por supuesto, no digo que sea malo tener un porcentaje de reservas para las épocas oscuras, pero el dinero tiene que estar activo para ganar más dinero. Y cuando el flujo de ingresos supera de largo a los gastos, el ahorro ya no es necesario.

Así pues, el objetivo principal es acumular capital, el oro es dinero – ergo capital, para arriesgarlo en negocios e inversiones, y enriquecerse – quien arriesga puede perder pero quien no arriesga no gana nunca.

Así, el cambio de una palabra es un cambio total de concepto. Un cambio que da pie a una visión más positiva de la vida.

¡Lo estoy logrando!

Cada día este blog tiene menos lectores.

Cada día este blog tiene menos visitas.

Cada día este blog tiene menos “me gusta”.

Cada día este blog tiene menos comentarios.

Cada día este blog es menos interesante.

Pronto no sólo escribiré este blog sino que seré el único que lo lea.

¡Viva!

¡Lo estoy logrando!

¡Objetivo cumplido!

Es como mi canal de YouTube, que cuantos más subscriptores tengo en general…

Menos visualizaciones tienen mis vídeos.

Menos subscriptores nuevos se apuntan cada día, es más, más gente se desuscribe cada día.

Menos dinero ganan mis vídeos.

Más tengo que luchar con YouTube para que no me eche.

Más parece que YouTube me ha metido en una lista negra.

Y no digamos Twitter, en donde hace años que mi cuenta no pasa de los 3165 seguidores.

¿Y Karatbars?

Tengo 391 frontales propios – la envidia de cualquiera -, pero en el último incentivo gané 2 entradas, valoradas en 150€ cada una, para la convención de Las Vegas que he tenido que rechazar porque no puedo permitirme, todavía, pagarme el vuelo y el hotel para Olga y para mí.

Llevo un tiempo, que se va alargando demasiado, que parece que estoy en el limbo.

Me mantengo pero no avanzo como debería.

La cosa va bien, pero me falta la chispa.

Tranquilos, que la culpa es mía por continuar empeñándome en enfocarme en los temas en los que me enfoco.

No pasa nada, estoy preparando un vídeo de gatitos – sí, de verdad, no es broma, seguramente lo publique este próximo día 28 de este mes.

Claro que, no lo verá casi nadie porque lo hice yo…

Hay días en los que hay que desanimarse un rato para darse impulso hacia delante.

Mi siguiente objetivo es multiplicar por 10 todo lo que he conseguido hasta ahora.

Un día, pronto, todo lo que estoy creando explotará hacia arriba y me reiré de que hoy escribí este post.

Escrito desde el móvil mientras me tomo un baño caliente enmedio del frío de esta vivienda sin calefacción.

Falta ambición

El oro mueve al mundo, así que consíguelo para ser parte de los que manejan las riendas

Esa manía de la humildad y esas tonterías de no alimentar el ego está dejando a la gente atrapada en la carrera de la rata, lista para ser pisoteada y chafada en cualquier momento.

Carne de cañón para los lobos.

Hace un par de días escribí en mi twitter: Busco gente ambiciosa, despiada, egocéntrica y sin escrúpulos que ame el dinero para forrarse: http://secretosdeldinero.com En serio.

Sí, en serio, porque estadísticamente muy poca gente está aprovechándose de la excelente herramienta para enriquecerse materialmente que es Karatbars.

Y he detectado que es porque la gente está muy cómoda en su miseria, les falta ambición, además de inteligencia financiera.

Tienen pánico a abandonar su burbuja de lo conocido.

A ver, ¿se supone que debería empatizar con el miedo de las ovejitas a perder su falsa comodidad, cuando abandoné el rebaño hace años? 

No, en absoluto.

Pero no está el horno para bollos y, en este momento, desde mi poltrona privilegiada construida gracias a mi propio esfuerzo, me sorprende que no hayan muchos más individuos decididos a abandonar su miseria económica, tal como yo lo hice.

Supongo que quejarse, hacerse la víctima y pedir que el gobierno se lo regale todo es mucho más fácil.

El esfuerzo de pensar cansa, claro.

En fin, que como también he detectado que mucha gente no lee, aquí dejo unas cuantas películas para ponerse las pilas:

El Capital

La Gran Apuesta

En Busca de la Felicidad

El Lobo de Wall Street

Wall Street

Wall Street 2

El Secreto de mi Éxito

Da igual si en alguna de estas películas los protas son delincuentes – eso es discutible porque depende del tipo de leyes – y acaban atrapados, lo que cuenta es que siguieron su ambición.

A-M-B-I-C-I-Ó-N

Conseguir lo que uno se propone, cueste lo que cueste, superando todos los obstáculos.

Lo importante es ganar, no participar.

Tic tac tic tac – el tiempo se agota.

Un pequeño capricho material

El dinero hace girar al mundo.

Y consumir nos hace más felices.

Está científicamente probado, por cierto.

Un tocadiscos sencillo que funciona

Pues tenía unos cuantos discos de vinilo guardados desde hace años, pero no tenía aparato con el que escucharlos.

Ya no.

Esta mañana me he ido a una gran tienda impersonal de electrónica, y otros medios de entretenimiento masivo, y me lo he comprado.

A cambio de un fajo de efectivo fiduciario.

Aprovechando que es temporada de rebajas, también.

Y mi nivel de felicidad ha aumentado unos buenos grados.

Genial.

Lo único es que algunos de mis vinilos habían pasado estos años de forma horizontal bajo el peso de unas cajas y estaban abollados.

¡Vaya!

Menos mal que mi cole de discos originales, edición española de los años ’60 del siglo pasado, de The Beatles,  que compré hace 25 años – año más año menos-, los había guardado correctamente, en posición vertical.

Buf, me hubiera dado un patatús si les hubiera pasado algo.

Y hoy, tras un montón de años, los he podido escuchar de nuevo.

El dinero hace girar al mundo, y a los viejos discos de vinilo.

Fantástico.

Me encanta.

Por cierto, gracias Karatbars.

Apáñatelas como puedas

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Ayer alcancé la cifra de 350 frontales personales en Karatbars.

P-E-R-S-O-N-A-L-E-S.

Sólo los que alguna vez han intentado impulsar un negocio en red saben lo que eso significa.

Pero no lo voy a difundir mucho porque no es mi intención incendiar envidias.

De verdad, aunque no me importa.

Lo cierto es que de esos 350 sólo un porcentaje ha entendido cómo sacar provecho a esta herramienta tan eficaz para salir de la esclavitud económica como es Karatbars.

Me da igual.

No voy a perseguir a nadie para que se enriquezca, faltaría más.

Y nadie me hace ningún favor por apuntarse a Karatbars.

Si acaso, el favor se lo está haciendo a sí mismo por abrirse a una de las mejores oportunidades existentes hoy en día.

Cuando un nuevo afiliado se apunta, le envío las instrucciones en bandeja de plata para que pueda sacarle el mismo partido que le estoy sacando yo.

Y a partir de ahí es su desafío.

Sus resultados dependerán de su propia inteligencia e iniciativa, de su propio esfuerzo.

Ahí comienzan los problemas de mucha gente: tener que esforzarse.

Porque Karatbars no es ningún esquema de hacerse rico rápido.

Al contrario, es una empresa alemana seria, legal y estable.

La gente que va saltando de flor en flor, cuando ve que necesita esforzarse, es la primera en huir.

Porque todos hemos partido de cero.

Y cuando yo comencé, Karatbars estaba en pañales y no habían ningunas instrucciones.

No había ninguna experiencia que compartir para allanar el camino.

Ahora, en este momento, es incluso demasiado fácil.

Sin embargo, hay gente que todavía se pierde en sí misma.

La oportunidad está ahí, al alcance de quien quiera tomarla y hacerla suya.

El resto, bueno, ya he dicho que es una cuestión de inteligencia.

Mi única ayuda es explicar cómo hacerlo, los buenos resultados dependerán de como se las apañen.

Karatbars funciona, y muy bien, lo que no funciona es la mente de muchos.

La diferencia entre ganar o perder la marca cada individuo.

¿Soy demasiado directo?

Así es la vida.

No es un juego.

Mientras, continúo adelante y no espero a nadie.

Quien me acompañe, bien.

Quien no me acompañe, bien.

Yo muestro resultados, no palabras.