¡Twitter no me censura!

Esto me pasa por ser irrelevante, porque todo disidente que se precie siempre anuncia a toda voz: ¡[Red social] me censura! ¡[Red social] me ha borrado mi cuenta!

Pues no, para Twitter soy alguien sin peligro alguno, ninguna amenaza sensible.

Estoy bien adaptado a este sistema enfermo, parece ser.

La pérdida constante de seguidores en mi cuenta sólo es producto de que soy inaguantable, mis tuits no son bonitos para tomar el café de la mañana, nada más.

Vamos, circulen, circulen.

Irrespirable

David contra Goliath; si David ataca abiertamente a Goliath, el 99,99% de las veces David será aplastado.

Y ese 0,01% queda solamente por dejar un margen a la duda.

El estatismo actualmente es Todopoderoso, es un Dios, y oponerse a él abiertamente es un suicidio.

Cámaras en todas partes, electrónica crackeada, todos los ciudadanos registrados, información manipulada, etc, etc.

La situación es irrespirable.

Pero conocer la situación no es derrotismo, es conocer la situación.

La masa está estupidizada hasta tal punto que es imposible ayudarla a salir de esta situación.

Quizás este Reich mundial sí que durará más de 1000 años. 

Todo apunta a que el 99% de la población está feliz de nacer sierva y morir sierva, que disfrutan siendo manipulados y aman obedecer órdenes. 

Quizás la única respuesta para unos pocos es separarse de este 99% y protegerse.

Los hechos hablan por sí mismos y, reitero, enfrentarse abiertamente es que te machaquen.

No se pueden combatir las bombas nucleares con piedras.

Así que, a mi parecer, no queda más remedio que no perder el tiempo intentando derrocar el sistema actual enfrentándose a él.

Pero sí que podemos aprovecharnos de que no somos nadie, de que somos irrelevantes, de que somos hormiguitas que no merecen ni la atención del sistema.

Si conseguimos que el sistema nos desprecie por irrelevantes, si poco a poco vamos apartándonos y nos enfocamos en cada uno de nosotros, un día, quizás, este sistema estatista irrespirable no tenga la suficiente masa para creerse poderoso.

No sé, es una idea.

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Ayer cambié la apariencia de este blog por una que le gusta más a mi hijo mayor.

Además, estoy haciendo todo lo posible por no publicar más en Twitter y Facebook, excepto mensajes automáticos.

Así pues, este blog es mi fuente principal de emisión de ideas; habrá días que publicaré varias veces, otros que ninguna.

Hoy, por fin, he publicado mi primer vídeo de 2018 en YouTube.

Lo único que permanece es el cambio.

Ellos saben que lo sé

Los que lloran por el fin de la “neutralidad de la red” son unos hipócritas porque nunca la ha habido. 

La red siempre ha estado gobernada por los gobiernos y las grandes corporaciones, y estos censuran y atacan desde siempre a todo aquél que no acepte su autoritarismo.

La red nunca ha sido y no es neutral, y  quien se lo haya creído es un bobo. 

Fijémonos en la Gran Censura china, o en otros países que capan servicios. 

O en el espionaje de la NSA y otras agencias occidentales. 

Todo es una gran farsa, y el “activismo” es mera oposición controlada.

En Occidente se permite que nos “expresemos” dentro de unos márgenes acordados para desahogarnos, nada más. 

Todo queda registrado, y es usado en contra nuestra en cuanto se necesita hacerlo. 

Sencillamente somos unos ingenuos infelices aplicando una falsa libertad.

Los períodos de falsa apertura y libre expresión siempre han sido históricamente tiempos para que la oposición se crea libre y protegida para expresar sus ideas, y así la élite poder determinar fácilmente a quiénes aplastar. 

Es un flujo que va y viene en la Historia.

En mi caso, sé que mis tuits no llegan a todos mis “seguidores“, que mis vídeos no son vistos por todos mis “subscriptores“, que se ha determinado que mi alcance sea limitado, y se ha aplicado ingeniería social para difuminar las ideas que transmito. 

No soy ningún “peligro“.

Puedo creerme a veces que soy “importante” por revelar el funcionamiento interno de esta sociedad, pero la realidad es que nado en un mar de irrelevancia. 

Mi alcance es limitadísimo.

Como en este blog.

Como en Twitter, donde llevo años anclado en los 3160 seguidores. 

No va más.

Y una de las cosas más curiosas es mi canal de YouTube. 

Cuantos más subscriptores tengo, menos visitas tienen mis vídeos.

Y mientras me mantenga en esta limitación, todo irá bien para mí.

Me parece increíble que siga resistiendo. 

Ellos” saben que llegará el día en el que me cansaré y lo dejaré. 

Eso sin dudarlo.

Todo lo que explico es lo que pasa cuando se es independiente de verdad y no se está atado a ninguna organización. 

En fin, ellos saben que lo sé. 

Es como un juego.