Hace mucho mucho tiempo, en un internet muy muy lejano

No sé qué día fue exactamente, pero en algún día de febrero de 2001 fue cuando me conecté por primera vez a internet.

Fue en mi primer trabajo remunerado – sí, un mes antes de cumplir los veintiocho años – y lo primero que vi fueron los bloques o ladrillos de la ya antiquísima conexión directa con la Seguridad Social española. Es que la TGSS (Tesorería General de la Seguridad Social) ni tan siquiera tenía una web para enviar los datos de los seguros sociales. Hoy, todo eso parece como la prehistoria.

La conexión a internet iba mediante un módem de 56kb llamando a un número de teléfono. Y, no fue hasta unos meses después que pude reunir el dinero para comprarme mi propio módem, de la misma velocidad, para tener mi propia conexión. Contraté un servicio de una compañía llamada “Eres Más” que funcionaba de 6 de la tarde a las 6 de la mañana, y ocupaba la línea del teléfono fijo, es decir, o tenía internet o tenía llamadas. Todavía recuerdo el sonido de la llamada y de cuando se lograba conectar. Luego descubrir los ‘splitter‘.

En fin, que la conexión era tan lenta que tenía que configurar el navegador, quizás el Internet Explorer 4 o 5, para que no cargara las imágenes. Y, así, comencé a investigar qué era eso de ‘internet’.

Tengo que añadir que el servicio de Eres Más ofrecía puntos por ver ciertas webs o así, y logré con el tiempo reunir los suficientes que gané, y me enviaron, un DVD de la primera película de “Spider-Man“. Vaya, el ciberespacio podía servir para algo, qué cosas.

Con el tiempo me descargué, e imprimí en papel, manuales del código html, el código base con el que se hacen las webs y comencé a programar páginas por mi mismo. Mi primera web, que creo que la guardé en algún viejo disco, la coloqué en un espacio gratuito que ofrecía por aquel entonces el Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat.

Y, estos fueron mis inicios que cambiaron mi vida para siempre. Lo curioso es que unos años antes había escrito un poema en contra de internet, basándome en la desinformación que había visto en la televisión, mi única visión del mundo de entonces. Con internet ya no era sólo el receptor, sino también el emisor, y descubrí que las posibilidades eran infinitas. Sobre todo porque no tenía que pedir permiso a nadie para expresarme como me diera la gana. Y sigo sin hacerlo.

Han pasado 20 años, quién me lo hubiera dicho, y mi conexión en casa ahora vuela a 1 Tb por cable, además del 4G del móvil. Y he logrado independizarme del mundo como antes solamente se podía soñar en los sueños más salvajes. Bueno, en un sentido, porque internet es recíproco y, para seguir independiente, necesito depender que ese mismo mundo vea lo que hago, claro.

Veinte años.

Guau.

Sólo ha sido el principio, claro.

Hasta que los huesos aguanten.

Y también me desapego de facebook e instagram

Poco tiempo después de la publicación de este escrito, desvincularé la compartición automática de este blog con facebook, y también eliminaré los botones de compartición manual y los enlaces a mis cuentas de facebook e instagram.

No, no borraré mis cuentas de facebook e instagram, como tampoco lo hice de twitter, pero dejaré de usarlas. Todo el contenido quedará en línea hasta que las empresas lo estimen conveniente.

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Sí, ya sé, esto es como volver a 2005, pero llega un momento en el que se alcanza un límite, e internet no es propiedad de las empresas de las ‘redes sociales’.

Este blog es un lugar que me cuesta dinero – pago por el alojamiento y el dominio -, y esfuerzo; y ya es hora de que las cosas vuelvan a su lugar original. Así que, éste es el momento en el que me planto en bastos.

Por supuesto, esto hará que pierda más ‘visibilidad’, pero bueno, no es que ha tenido mucha en todos estos años, este blog sigue pareciendo todavía como si estuviera ‘por descubrir’ – otro día explico por qué.

Así que, sigo aquí, mientras me dejen – oh, estas frases lapidarias.

Análisis: ¿Por qué tras más de 12 años todavía no puedo vivir de Youtube?

Tras 12 años esforzándome para hacer crecer mi canal de Youtube, he logrado atraer a 58.627 subscriptores en este momento. No está mal, ¿verdad?

Entonces, ¿cómo es que estoy todavía sufriendo económicamente? En este análisis con los datos de este pasado mes de octubre lo muestro…

Estos son los ingresos estimados de mi canal de youtube para este pasado mes de octubre: $191,86, es decir, $6,18 por día.

En esta imagen se puede ver la comparativa de los $191,86 en varias monedas; donde vivo usamos el euro, así que son 171,82€ al cambio actual. Como se puede ver, muy lejos de los algo más de los 900€ del sueldo mínimo establecido en el Reino de España. Vamos, que con las facturas de internet, el agua, la luz y el gas ya me he gastado todo ese ingreso. Y no como.

Pero lo curioso es que en los ingresos de Youtube hay truco…

Como se puede ver, en este mes de octubre, han habido 76.343 visualizaciones de mis vídeos con derecho a ingresos. Sí, es un número muy bajo respecto a mi número de subscriptores. Ciertamente, hay varios factores que retraen a los espectadores: el algoritmo de Youtube, el tipo de temas que trato, la forma en que hago mis vídeos, mi idiosincracia, etc, etc. Soy consciente de ello. Pero aquí viene el truco de los ingresos de Youtube…

Tal como muestra esta imagen, si mis vídeos se ven 1000 veces en EEUU, cobro $8,75. Si se ven 1000 veces en España, cobro $2,98. Si se ven 1000 veces en Argentina, cobro $0,89.

Es decir, si los 76.343 vídeos con derecho a ingresos se hubieran visto sólo en EEUU, este mes de octubre hubiera cobrado $668,00. Si se hubieran visto sólo en España, hubiera cobrado $227,50. Si se hubieran visto en Argentina, hubiera cobrado $67,94.

El resultado de los $191,86 finales tiene que ver con que mis vídeos se ven en diferentes países, y se aplica su porcentaje a los ingresos respectivos de cada país; pero claro, aquí está el truco, son países hispanos, y los países hispanos están en la cola de ganancias por cada 1000 visualizaciones. Como se ve, un youtuber de Argentina tiene que realizar 10 veces el mismo esfuerzo que uno de EEUU, si solamente se vieran sus vídeos en sus respectivos países, para obtener las mismas ganancias.

Y, aunque no tengo los datos actuales, sé que en Reino Unido, Alemania, Australia y Japón, los youtubers cobran más que en EEUU. Un youtuber de esos países, incluso con mis pésimas estadísticas, al menos tendría para comer y algo más. Es el problema de ser hispano y usar el español.

En definitiva, entre que Youtube me desmonetiza vídeos de vez en cuando, que el algoritmo me destruye por no seguir las pautas establecidas, que me pagan poco por ser hispano y mi bajo nivel de atracción, parece que todavía me queda una larga travesía por el desierto.

Pese a todo, estas son mis proyecciones, según socialblade:

Hacia el 12 de abril de 2021, aproximadamente, mi canal alcanzará los 100.000 subscriptores. La verdad, no se si me servirá de mucho. ¿Ganaré $300 a este ritmo?

No sé cómo estaré para entonces, ni sé si sobreviviré, ni si Youtube seguirá existiendo, ni nada de nada. Sólo sé lo que veo en este momento, y las cosas no son muy halagüeñas, nada halagüeñas.

De momento, aguanto con mis reservas, lo poco de Youtube y lo poco de mis libros – cuando no me lo expropia el gobierno – , ayudas familiares, y gracias a los financiadores de este blog por mantenerlo a flote.

Quizás otro día se me ocurra explicar mi fiasco con Karatbars, donde más de 400 se apuntaron pero nadie me hizo puñetero caso, nadie compra oro y está actualmente en encefalograma plano. Parezco el Rey Midas al revés jejejé.

En fin, que este es mi camino, nadie dijo que las cosas serían fáciles, pero a veces me canso de hacer lo correcto y que, incluso así, las circunstancias sigan acumulando adversidades. Todos los días me pregunto si vale la pena esforzarme. Pero llega el día siguiente y sigo adelante, casi por inercia.

Mientras siga respirando en este Mundo Humano, claro.

Cuando ves las barbas de tu vecino poner a remojar

Ya se sabe, primero vinieron a por unos pero no hice caso. Luego vinieron a por otros pero no hice caso. Después vinieron a por aquéllos pero no hice caso. Al final, vinieron a por mí pero no quedaba nadie para ayudarme a defenderme.

En la guerra actual en Internet, éstas son las principales plataformas que están censurando y atacando de forma coordinada a la gente por su ideología:

Google

Youtube

Twitter

Facebook

WordPress

Patreon

Paypal

Stripe

Visa

Mastercard

GoFundMe

GoDaddy

Como se ve, en este momento estoy usando los servicios de un montón de estas compañías, y el hecho de estar en el mundo hispano y tener un impacto menor hace que todavía no hayan ido a por mí.

Veremos qué pasa.

En esto, están apareciendo otras compañías que están resistiendo este ataque como…

Telegram

Gab

Minds

Steemit

Bitchute

Duckduckgo

Y se están dando los pasos para crear nuevas plataformas monetarias, pues los creadores de contenido no podemos vivir del aire.

Pero mientras eso sucede…

Sí, nadie dijo que esta misión sería fácil sino todo lo contrario.