Hazlo o no lo hagas, pero no lo expliques antes

Pruebas realizadas desde 1933 muestran que la gente que habla sobre sus intenciones es menos probable que las hagan.

Ésta es una realidad incontestable y lo he notado en mis propias carnes.

Hace mucho que me di cuenta, y cada vez tiendo menos a explicar lo que voy a hacer.

Al contrario, lo explico cuando ya lo he hecho.

Como que he vuelto hoy a enlazar este blog con mi cuenta de Twitter.

Qué cosas, mi intención era borrarla pero estos días la estoy usando como hace años no lo hacía.

O como cuando digo que tengo que escribir más libros, pero luego no lo hago.

Ya avisaré cuando lo haya escrito.

Y así, una y otra vez.

Ahí está, las intenciones son las intenciones y los hechos son los hechos.

Hay una gran diferencia, como se dice, del dicho al hecho hay un gran trecho.

Pronto

Acabo de encontrar las páginas originales del tebeo de superhéroes que comencé en 1991 y ahí se quedó.

Buf, cuánto tiempo ha pasado!!!
Estaban en una vieja carpeta, en una vieja caja, debajo de una cama.

Bueno, pues el caso es que me he puesto de acuerdo con mi hermano en que vamos a continuar la historia en donde se quedó.

Yo la voy a guionizar y él la va a dibujar.

En realidad, mi idea es que sea una historia continuada sin final.

Una historia de unos superhéroes muy peculiares.

Ahora no estoy seguro, pero creo que subí el material existente a mi cuenta de Scribd.

También, y para sumar intenciones, llevo bastante tiempo queriendo hacer una segunda parte de mi otro tebeo, “Historias del PPSOE“.

Lo curioso de las intenciones es que siempre es mejor hacerlo antes que decir que se va a hacer.

Así que, pronto puede significar mañana como dentro de 10 años, si sigo en este planeta.

Los vídeos que me gustan ver

Sí, puede sorprender a algunos, pero los vídeos que me gustan ver ahora mismo no son sobre “conspiraciones“.

Porque, básicamente, hay poco ya que me sorprenda en el tema de la búsqueda de la verdad.

Así que, miro vídeos sobre justo lo contrario, y sobre todo en inglés.

Vídeos sobre temas diferentes, vídeos que me muestran otra manera de vivir y otra manera de hacer las cosas.

Porque soy humano y nada humano me es ajeno.

Tomemos, por ejemplo, los vídeos de Casey Neistat, al que sigo desde el verano pasado.

Casey Neistat tiene ocho años menos que yo, es pro-Hillary, vendió su empresa a la CNN, es millonario, vive en Nueva York y se inventó a sí mismo proveniente de una familia desestructurada. 

Una historia vital de película, vamos.

Es decir, tiene una vida prácticamente opuesta a la mía.

¿Y por qué miro sus vídeos?

Pues porque una vez vi una peli de Hong Kong que se llamaba “El luchador novato que aprendió hasta del gato“.

¿Se entiende?

Lo peor que puede hacer uno es encasillarse y revolverse en su burbuja.

Y, en verdad, hace tiempo que tengo ganas de hacer vlogs diarios, incluso antes de descubrir los vlogs de Casey Neistat y otros como él.

Por ejemplo, también el verano pasado hice una serie corta de vídeos familiares con música que publiqué sólo en este vlog en exclusiva.

Y hace unas semanas, probé a hacer unos vídeos cortos basados en Snapchat, que dejé de hacerlos porque a Olga no les gustaron.

Sí, mi familia es la única influencia poderosa sobre mí que puede lograr que deje de hacer algo.

Pues eso, sé que la audiencia actual de mi canal de Youtube no es muy proclive a mis experimentos; es más, cada vez que hago uno se desuscriben en masa.

Pero, lo siento por ellos, porque mi canal nunca ha pretendido ser un canal “conspiranóico” y hago los vídeos que me satisfacen más, gusten o no gusten.

Como siempre he hecho aquí en este blog, también.

Y como siempre hago en todo lo que hago.

Al fin y al cabo, soy un creador multifacético que creo en múltiples plataformas.

Quizás en un par de siglos incluso me hagan un huequecito en la Wikipedia, o la loqueseapedia que haya entonces, quién sabe…

Pues eso, que me he ido por las ramas, que en cuanto me anime, sorprendo con vlogs 180 grados diferentes a los que hago ahora.

Espera lo inesperado.

Las verdaderas intenciones de la élite nunca han estado ocultas

“Hay que tomar medidas draconianas de reducción demográfica en contra de la voluntad de las poblaciones. Reducir la tasa de natalidad se ha revelado imposible o insuficiente. Hay, pues, que aumentar la tasa de mortalidad. ¿Cómo? Por los medios naturales: El hambre y la enfermedad”.

Palabras de Robert McNamara (1916-2009), antiguo presidente del Banco Mundial, antiguo secretario de estado de USA y uno de los instigadores con la fundación Rockefeller, el Banco Mundial y la UNICEF del PEV (Programa ampliado de Vacunación universal de los niños).

Estas palabras en cuestión fueron recogidas en el Nº 2 de “J’ai tout compris” fechado en febrero de 1987, ed. Machiavel.

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Robert McNamara, qué fotogénicos son los criminales

Te doy la bienvenida a esta nueva etapa de mi blog personal

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Para evitar la crítica, no digas nada, no hagas nada, no seas nada

Hay momentos en los que sentimos que tenemos que adaptarnos a un nuevo entorno para avanzar, y siento que estoy en uno de esos momentos.

Y para plasmar esta nueva situación, no puedo más que adaptar mi blog personal, anteriormente “anti-blog”.

Se acabó el hacer difícil su acceso y su lectura, es el momento de abrirlo a todas las personas que quieran apreciarlo.

Nunca he querido ser ni un líder ni un gurú, pero me he dado cuenta de que lo que sí puedo ser es un faro.

Espero que no se me considere pretencioso por ello, pues no lo he buscado conscientemente, pero he acabado por aceptar que estoy en una situación en la que muchas personas aprecian lo que escribo, lo que digo y lo que pienso.

Y les haría un mal servicio si continuara escondiendo, éste, el lugar donde me siento más cómodo para compartir mis pensamientos.

Sin embargo, estos cambios no van a ser más que en accesibilidad: voy a comenzar a manejar este blog de una forma más clásica, con títulos en los posts, con etiquetas, con categorías, compartiéndolo en las redes y escribiendo en la ortografía oficial.

Pero el contenido va a ser como siempre, siguiendo su espíritu: “lo que en otras partes no se atreven a decir, aquí es lo normal“.

Voy a seguir usando este lugar para escribir en el momento que se me ocurra algo, o me pase algo, compartiendo sucesos de forma inmediata, desde mi móvil, como siempre lo he hecho.

Así pues, estoy encantado de que estés ahí, y espero que sigas acompañándome en mi camino, también tu camino.

¡Vamos allá!