Por fin he logrado instalar Ubuntu en mi nuevo PC

Sabía que pasaba por alto un pequeño detalle. Y así era, lo he encontrado en la bios y por fin he logrado arrancar mi nuevo pc desde la memoria usb donde estaba Ubuntu 18.04 para instalar.

La instalación ha durado unos 30 minutos…

Lo que más ha tardado ha sido la modificación de la partición para poder instalar Ubunto dejando a Windows 7 intacto.

Y he tenido una agradable sorpresa cuando en la configuración del horario, cuando me apareció “Madrid”, fui y escribí “Barcelona” y me apareció en la lista como “Barcelona, Catalonia”. Casi se me salta una lagrimita porque en las distribuciones antiguas siempre ponía “Madrid, Spain”, pero nunca nunca nunca “Barcelona, Catalonia”. Es la primera vez que veo a la República de Catalunya reconocida internacionalmente. ¡Hala!

En unos pocos minutos se instaló el sistema, y al reiniciar…

¡Tachán! La distro ya estaba lista para su uso inicial, con el escritorio Unity por defecto.

Internet, sonido y sistema gráfico, todo funciona perfectamente a la primera. Incluso he probado una webcam y ni tan siquiera he tenido que configurarla. Estos tiempos son geniales porque antiguamente tenía que luchar muchas veces con la configuración.

Ahora me toca configurar mis detalles favoritos manualmente para dejarla como a mí me gusta, y así sacarle todo el provecho productivo.

Otra vez el portátil no se enciende

Ayer por la tarde se me apagó el portátil.

Fue culpa mía.

No me di cuenta del aviso de conectarlo a la corriente para recargar la batería.

Y lo enchufé demasiado tarde.

Ya llevaba encendido unas cuantas semanas desde que logré ponerlo en marcha la vez anterior – ver post anterior sobre dicho tema.

Esta vez todavía no he logrado encenderlo.

Olga me dice que me vaya a comprar otro.

Sí, es verdad, puedo ir y comprar otro portátil y pagarlo a tocateja, en efectivo.

Pero no quiero.

Porque no estaba dentro de mis planes comprar un portátil ahora.

No es cuestión de divisas fiduciarias, sino de ganas.

En realidad, aunque usar un portátil es muy cómodo, tengo todo configurado para trabajar con mi antiguo pc y mi miniportátil sin problemas.

Lo cierto, que lo único que pierdo es comodidad.

Ese portátil no es imprescindible, y mi habilidad como informático me permite que un hecho como éste no sea un obstáculo.

En cualquier momento puedo sacar el disco duro del portátil y rescatar sus datos.

En eso no hay problema.

Sólo que, antes, hace unos diez años disfrutaba configurando aparatejos informáticos.

Ahora, pues ya no tengo tantas ganas.

Iré encendiendo y apagando el dichoso portátil hasta que decida encenderse otra vez.

Soy cabezón.

Nota: ¡Victoria! He logrado encenderlo a las 20:24 CET 😀