Los cientificoides son unos creídos

En 50 minutos nadie se ha atrevido a dar “me gusta” a mi foto. Parece ser que mi comentario es demasiado “fuerte” para las mentes programadas. Eso es lo que pasa cuando se describe la realidad sin usar la neolengua.

Pero la realidad sigue estando ahí, delante de nuestras narices, aunque nos neguemos a verla.

Viajando a Valencia

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Estoy en el tren Euromed viajando hacia Valencia.

Resulta que mi padre murió un día antes que mi abuela, este pasado 8 de junio. Y hace unos días un tío mío me informó del deceso.

Así que me dirijo a mi ciudad paternal para arreglar asuntos pertinentes. Ni dea de lo que me encontraré, porque perdí el contacto con mi padre hace 20 años.

Bueno, son cosas que pasan en la vida. Corazón que no se ve, corazón que no se siente.

Por cierto, de mi padre aprendí a ser padre: sencillamente hago justo lo contrario, y a mis hijos, de momento, parece que les gusta como soy.