El Mundo de Fantasía se está cayendo a pedazos

¿Lo estás viendo?

¿Escuchas el ruído de las piezas rotas al chocar estrepitósamente contra el fondo del precipicio?

¿O sigues sordo y ciego? Y mudo.

Cuanto más nos esforzamos en construir burbujas artificiales, más fuerte es el golpe de la realidad natural.

Y este Mundo de Fantasía, de las mentiras que nos contamos para dormir tranquilos, se está rompiendo a pedazos.

Porque la Naturaleza es sabia, y el ser humano es… bueno, es el ser humano.

Y cuanto más nos esforzamos en ocultar la dureza de la realidad, más dura se vuelve contra nosotros.

Suele suceder cada vez que nos creemos más listos.

Las medidas sociales buenistas suelen tener como resultado el mantenimiento de la pobreza. Porque si no, ong’s y partidos políticos perderían su clientela.

Claro, no es popular decirlo, pero la Renta Básica Universal traerá más problemas que beneficios.

La verdad nunca ha sido más impopular que ahora.

La única solución es que haya injusticia para todos, no sólo para la mayoría. Que las oportunidades sean desiguales para todos.

Que cada cual sea rico o pobre según su elección, esfuerzo e inteligencia. Que no hayan obstáculos artificiales para que cada cual elija.

Las «políticas de igualdad» provocan desigualdades que antes no existían. ¿Es ése su verdadero objetivo? Por supuesto.

Socialismo, comunismo, estatismo y demás colectivismos son perjudiciales para la salud de la Humanidad.

Pagar impuestos es defraudar. El único dinero negro es el que se mete el estado en sus bolsillos, que usa para oprimir a sus súbditos.

La «seguridad social» es el sistema mediante el cual las farmacéuticas consiguen clientes cautivos para siempre. ¡Qué genial negocio!

El «bien común» es el bien de los tontos, de aquéllos que son incapaces de encontrar su propio camino.

Este Mundo de Fantasía se está cayendo a pedazos, pero el ruído estrepitoso de su rotura sigue ajeno a los que no quieren oirlo.

Da igual, a la realidad no le importa si se cree o no en ella, porque es inevitable.

Luchar contra la Naturaleza es la peor idea que mente humana tuvo.

Ahora nos toca sufrir las consecuencias por nuestro estúpido atrevimiento.

Y no hay refugios.

En defensa de este sistema corrupto

Quizás pienses que se me ha ido la olla, pero no se puede resolver un problema si no se mira desde todos sus ángulos.

En este post vamos a ver si no sería mejor que, en vez de derribar este sistema, pudiéramos aprovecharnos de él para modificarlo y sacarle jugo.

Porque la corrupción es parte intrínseca de este sistema.

Es decir, que este sistema no sería este sistema si no fuera corrupto.

Así que dejemos de ser ilusos.

Sin corrupción no se hubieran construído los edificios en los que vivimos.

Sin corrupción no habrían carreteras por las que circular.

Sin corrupción no podríamos tener la comida que ponemos en el plato.

Sin corrupción no hubiera aumentado nuestro nivel de vida en el último siglo.

El problema que tenemos no es la corrupción en sí sino la hipocresía de lo «políticamente correcto» y de la apariencia. Y del aprovechamiento por parte de unos pocos de este conocimiento.

Porque todos los partidos políticos prometen luchar contra la corrupción solamente para ser elegidos y poder formar parte del pastel de la corrupción. Y para obedecer a los que de verdad manejan la corrupción, que son los que de verdad los han colocado en sus puestos.

Esta falsa apariencia nos viene desde hace siglos por las estúpidas ideas de los filósofos aristocráticos de la antigua Grecia que nos comieron el coco con los conceptos de justicia, belleza y perfección. Luego los ilustrados añadieron el pernicioso concepto de igualdad.

Como dirían los anglos… ¡Bullshit!

Imagina por un momento una sociedad sin dinero. Tendríamos que pasar horas y horas negociando los trueques.

Imagina por un momento una sociedad democrática. Tendríamos que pasar horas y horas en asambleas y votaciones.

En cambio, en esta sociedad corrupta las cosas están claras. Cada cual pone su precio y no hay más que pagar si queremos sus productos o servicios.

Que el político quiere su 3%, pues se lo pagamos y conseguimos llevar a cabo nuestro negocio.

No hay nada más sencillo, y es la solución de esta sociedad de siglos y siglos de experiencia de nuestros antepasados.

Ciertas familias lo entendieron muy bien, y, en vez de perderse en las políticas de la plebe, acumularon riqueza material para controlar a los políticos de la plebe en su beneficio.

Mientras, la plebe sigue emperrada en darse golpes en la pared de la ineficacia de los conceptos de igualdad, justicia, belleza y perfección.

Porque esas familias, gracias a entender cómo funciona este sistema corrupto, es decir, la naturaleza humana, lograron imponer estos conceptos erróneos en las mentes de la plebe a través de lo que llamaron sistema educativo. Fue un golpe maestro para deshabilitar a cualquier oposición.

Así que, entendiendo correctamente el mecanismo de funcionamiento de este sistema corrupto, lo que llamamos eufemísticamente «las reglas del juego«, ¿no sería más útil aprovecharnos de él como hicieron estas familias y crearles una verdadera oposición?

Porque quizás hayamos llegado tarde al juego, pero eso no significa que no podamos jugar. Como en el Monopoly, cuatro casas verdes hacen un hotel rojo.

La plebe, o lo que llamamos mayoría, seguirá sin enterarse de nada hasta que alguien tan corrupto como cualquiera tome el control de los medios desinformativos y se lo cuente.

Eso sí, si este sistema corrupto funciona, no sería inteligente derribarlo, sencillamente poner sus reglas a la vista de todos para que pudieran también aprovecharse.

No se acabará con la pobreza, pero al menos la pobreza será una opción personal y no una imposición. Y volveremos a la injusticia, desigualdad e imperfección naturales que nos abren las verdaderas oportunidades para todos y no para unos pocos.

Y al final, aunque parezca una incongruencia, el sistema aparentemente más «injusto» acaba siendo el más «justo» en el fondo. El sistema aparentemente más individualista es el más social en realidad.

Por ello, no luchemos contra la corrupción, hagámosla nuestra.

Si de verdad la plebe quisiera soluciones, gritaría en sus manifestaciones: ¡Injusticia para todos! y ¡Pro pro pro capitalista!

Sí, de verdad estás pensando que se me fue la olla, jejeje, ¿pero en que otro lugar leerías este tipo de cosas?

En defensa de este sistema corrupto

Quizás pienses que se me ha ido la olla, pero no se puede resolver un problema si no se mira desde todos sus ángulos.

En este post vamos a ver si no sería mejor que, en vez de derribar este sistema, pudiéramos aprovecharnos de él para modificarlo y sacarle jugo.

Porque la corrupción es parte intrínseca de este sistema.

Es decir, que este sistema no sería este sistema si no fuera corrupto.

Así que dejemos de ser ilusos.

Sin corrupción no se hubieran construído los edificios en los que vivimos.

Sin corrupción no habrían carreteras por las que circular.

Sin corrupción no podríamos tener la comida que ponemos en el plato.

Sin corrupción no hubiera aumentado nuestro nivel de vida en el último siglo.

El problema que tenemos no es la corrupción en sí sino la hipocresía de lo «políticamente correcto» y de la apariencia. Y del aprovechamiento por parte de unos pocos de este conocimiento.

Porque todos los partidos políticos prometen luchar contra la corrupción solamente para ser elegidos y poder formar parte del pastel de la corrupción. Y para obedecer a los que de verdad manejan la corrupción, que son los que de verdad los han colocado en sus puestos.

Esta falsa apariencia nos viene desde hace siglos por las estúpidas ideas de los filósofos aristocráticos de la antigua Grecia que nos comieron el coco con los conceptos de justicia, belleza y perfección. Luego los ilustrados añadieron el pernicioso concepto de igualdad.

Como dirían los anglos… ¡Bullshit!

Imagina por un momento una sociedad sin dinero. Tendríamos que pasar horas y horas negociando los trueques.

Imagina por un momento una sociedad democrática. Tendríamos que pasar horas y horas en asambleas y votaciones.

En cambio, en esta sociedad corrupta las cosas están claras. Cada cual pone su precio y no hay más que pagar si queremos sus productos o servicios.

Que el político quiere su 3%, pues se lo pagamos y conseguimos llevar a cabo nuestro negocio.

No hay nada más sencillo, y es la solución de esta sociedad de siglos y siglos de experiencia de nuestros antepasados.

Ciertas familias lo entendieron muy bien, y, en vez de perderse en las políticas de la plebe, acumularon riqueza material para controlar a los políticos de la plebe en su beneficio.

Mientras, la plebe sigue emperrada en darse golpes en la pared de la ineficacia de los conceptos de igualdad, justicia, belleza y perfección.

Porque esas familias, gracias a entender cómo funciona este sistema corrupto, es decir, la naturaleza humana, lograron imponer estos conceptos erróneos en las mentes de la plebe a través de lo que llamaron sistema educativo. Fue un golpe maestro para deshabilitar a cualquier oposición.

Así que, entendiendo correctamente el mecanismo de funcionamiento de este sistema corrupto, lo que llamamos eufemísticamente «las reglas del juego«, ¿no sería más útil aprovecharnos de él como hicieron estas familias y crearles una verdadera oposición?

Porque quizás hayamos llegado tarde al juego, pero eso no significa que no podamos jugar. Como en el Monopoly, cuatro casas verdes hacen un hotel rojo.

La plebe, o lo que llamamos mayoría, seguirá sin enterarse de nada hasta que alguien tan corrupto como cualquiera tome el control de los medios desinformativos y se lo cuente.

Eso sí, si este sistema corrupto funciona, no sería inteligente derribarlo, sencillamente poner sus reglas a la vista de todos para que pudieran también aprovecharse.

No se acabará con la pobreza, pero al menos la pobreza será una opción personal y no una imposición. Y volveremos a la injusticia, desigualdad e imperfección naturales que nos abren las verdaderas oportunidades para todos y no para unos pocos.

Y al final, aunque parezca una incongruencia, el sistema aparentemente más «injusto» acaba siendo el más «justo» en el fondo. El sistema aparentemente más individualista es el más social en realidad.

Por ello, no luchemos contra la corrupción, hagámosla nuestra.

Si de verdad la plebe quisiera soluciones, gritaría en sus manifestaciones: ¡Injusticia para todos! y ¡Pro pro pro capitalista!

Sí, de verdad estás pensando que se me fue la olla, jejeje, ¿pero en que otro lugar leerías este tipo de cosas?

Éste no es el Lincoln de la propaganda

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«Voy a decir entonces que yo no estoy, ni nunca he estado a favor de lograr en modo alguno la igualdad social y política de las razas blanca y negra, que no estoy ni nunca he estado a favor de hacer votantes o jurados de negros, ni de calificarlos en sus funciones, ni a casarse con personas de raza blanca; y yo os digo, además de esto que hay una diferencia física entre las razas blanca y negra que creo que hará para siempre prohibir que las dos razas vivan juntas en términos de igualdad social y política. Y en la medida en que no pueden vivir de tal manera, mientras ellos permanecen juntos debe haber la posición de superior e inferior y yo tanto como cualquier otro hombre estoy a favor de tener la posición superior asignada a la raza blanca.» [18 de septiembre de 1858 ]

“I will say then that I am not, nor ever have been in favor of bringing about in any way the social and political equality of the white and black races, that I am not nor ever have been in favor of making voters or jurors of negroes, nor of qualifying them to hold office, nor to intermarry with white people; and I will say in addition to this that there is a physical difference between the white and black races which I believe will forever forbid the two races living together on terms of social and political equality. And inasmuch as they cannot so live, while they do remain together there must be the position of superior and inferior and I as much as any other man am in favor of having the superior position assigned to the white race.” [September 18, 1858]

http://nesaranews.blogspot.com.es/2015/07/americas-civil-war-what-was-it-really.html