Ayer, un viernes de junio

Tras un mes de deteriodo de su salud, Olga alcanzó su punto de volver a ser tratada por los médicos.

La pasada vez fue en enero, y ya parece ser algo cíclico.

Así que por la mañana llevé a mi hijo pequeño al colegio.

Al volver, Olga ya estaba preparada y, debido a su debilidad, se montó en la silla de ruedas que tenemos para estas ocasiones, y nos fuimos a urgencias del hospital.

Allí, se la quedaron para observarla, y me volví a casa.

Hice el vídeo que tocaba y lo publiqué.

Realicé algunos quehaceres del hogar.

Fui a recoger a mi pequeño a la escuela.

Volvimos a casa.

Comimos.

Volvió mi mayor del instituto y comió.

Hablé con Olga por teléfono y me dijo que todavía estaba esperando en el pasillo a que la colocaran en uno de los cubículos de observación, y que lo mejor era que la visitara después de cenar.

Así lo hice.

Pasó la tarde, y cenamos.

Cuando llegué al hospital, ya la habían colocado en una cama de un cubículo individual, y la tenían conectada a una bolsa de cloruro potásico.

Hablamos de temas caseros un rato y que, como suele pasar, los médicos no le habían dicho nada en concreto, y la dejé descansando.

Y ha pasado la noche, y hoy, es otro sábado de junio.

13 Años

Hoy hace ya 13 años que Olga y yo nos montamos en el metro, fuimos a los ahora antiguos juzgados de L’Hospitalet y nos casamos.

Una vez escribí un post sobre cómo acabamos el día de nuestra boda en el hospital de Bellvitge por culpa de mi abuela. A ver si lo encuentro entre los backups y lo republico aquí.

Nunca tuvimos viaje de luna de miel, pero nuestro décimo aniversario lo pasamos en París. En este vídeo explico cómo lo conseguí…

Quién nos hubiera dicho que superaríamos juntos tantas visicitudes, tendríamos dos hijos y pasaríamos el decimotercer aniversario con Olga ingresada en el hospital.

Pese a todo, todavía nos quedan muchos años juntos por delante, y lo mejor está llegando ya.

Veremos qué gran diferencia tendremos dentro de 13 años.

Actualización 20:46 – Han dado de alta a Olga y acabamos de llegar a casa.

Otra habitación con vistas

Tras tener a Olga un día y medio en observación, ayer por la noche la subieron a una habitación compartida con una señora mayor.

Lo cierto es que, como las otras veces, a partir de que la conectaron a un suero intravenoso con magenesio y potasio ya comenzó a encontrarse mejor.

Asi que, lo más probable es que le den el alta entre mañana o pasado.

Luego, veremos cuantos meses resiste hasta la próxima vez, cruzo los dedos.

Mientras, ya ha pasado una semana desde que hice mi último vídeo, se me acumulan los días y las ideas.

Esperando en urgencias en domingo

Olga lleva un par de semanas casi sin poder comer, vomitando sin parar, casi sin poder caminar… los mismos síntomas que la han hecho ingresar en el hospital varias veces desde el 2014.

El lunes pasado ya vinimos a urgencias, pero la mandaron para casa – una gastroenteritis, se atrevieron a diagnosticar.

Esta mañana ya no podía más y aquí estamos de nuevo. La han filtrado en triatge y supongo que la han metido dentro para hacerle pruebas, porque llevo ya media hora sin que nadie me haya comunicado nada.

Es lo normal, como funcionan las cosas.

En un rato preguntaré dónde se la han llevado, como he hecho en otras ocasiones.

Al ser domingo, las salas de espera están llenas de pacientes de todo tipo. Seguro que si espero mucho aquí, pillo yo también algo.

Es una de las razones por las que estoy luchando para que me sobre el dinero, para aprovecharme de sus privilegios y conseguir que Olga esté bien atendida y la curen de una puñetera vez.

Mientras eso sucede, estoy apoyado contra una falsa pared escribiendo este post desde el móvil para pasar el rato, y calmar mis nervios.

Por mi parte, me tengo prohibido ponerme enfermo. Aguantaré con mi cuerpo hasta que pete.

Actualización 21:40 : Al final los médicos han decidido ingresarla.

Pronto, el alta

Más vistas desde el hospital

Ya casi está.

Olga ya me contradice cada vez que digo algo que no le gusta.

Eso significa, sin duda alguna, que ya se ha recuperado.

Ahora estamos esperando a que mañana los médicos decidan si la sueltan o no.

Como me imaginaba, el diagnóstico de esta tercera vez es distinto a las dos veces anteriores.

Mismos síntomas, tres diagnósticos diferentes.

Claro, los médicos saben más porque tienen su título que les ha costado años de scrificios.

Ejem, ejem…