Mi cucurucho de helado gigante casi anual

Mi cucurucho de vainilla y avellana

Este año he vuelto con mis hijos a la heladería de los cucuruchos gigantes en Barcelona. Solemos ir una vez al año y coincide con los años que puedo permitírmelo.

Así que este año me han ido bien las cosas. Nunca estoy seguro de que al año siguiente pueda repetirlo.

Lo más divertido son la miradas de la gente que nos cruzamos, casi todos turistas, mientras saboreamos las bolas de helado caminando.

¡Y cómo de pringosa que ha quedado mi mano!

Que ha estado muy bueno y ha sido nuestra comida – almuerzo – de hoy. Es un pequeño lujo que aprecio muchísimo, esas pequeñas cosas que tiene esta vida.

Pues veamos qué pasa este año.

Los tres primeros

Bueno, pues ya hay tres individuos en este mundo que van a disfrutar en papel de la lectura de “Ventana al futuro“. ¡Genial!

Enhorabuena a estos tres lectores por su sabia decisión.

Tengo que decir que a mi madre le ha gustado un montón, y que mi hijo mayor, que lo está leyendo, me dice que se está divirtiendo enormemente.

Por supuesto, eso está bien, pero mi objetivo es que millones de lectores lo disfruten también.

El obstáculo que tengo que eliminar es lo poco conocido que soy relativamente. Ése es mi desafío.

Porque sé que cuanta más gente me conozca, más gente tendrá la confianza de comprar mi libro, más gente lo disfrutará y más gente lo recomendará a otra gente.

Estos tres ejemplares vendidos son el principio de un largo camino. Porque “Ventana al futuro” es un libro como no hay otro, y merece que sea leído por el máximo número de lectores posibles.

Vaya, parece como si yo fuera el autor, ¿verdad? 😉

Hoy estoy contentísimo

Hoy es 1 de octubre de 2018, y se me han juntado tres motivos por los que estoy muy contento:

  1. Mi hijo pequeño cumple 10 años. ¡Es increíble cómo pasa el tiempo… para bien!

  1. Acabo de publicar mi libro “Ventana al futuro” en su edición en papel. Y deseo que tenga millones de lectores 😉
  1. Es el Día de la República de Catalunya. Hace un año ya que se proclamó la Cuarta República de Catalunya mediante un referéndum.

No todos los días son como éste, así que me permitiré saborearlo, y haré todo lo posible para que se fije en mi memoria.

¡Genial!

El helado gigante

Este año lo he elegido de mango y vainilla

Dice Donald Trump en sus libros, algo así como: “Si vas a soñar igualmente, sueña en grande“.

Cada año que nos va bien, y este último año nos ha ido bastante bien, tengo un pequeño capricho que siemple cumplo.

Y es ir en verano a un lugar que conozco en Barcelona donde hay una heladería artesanal que vende unos cucuruchos con una bola de helado enorme de dos sabores.

Dicho establecimiento está en una zona turística céntrica.

Llevo ya más de diez años cumpliendo esta tradición personal.

Lamentablemente, en este plazo de tiempo han habido años que no pude cumplir mi celebración, porque no nos fue nada bien.

Sin embargo, este es el segundo año seguido en el que sí he podido y, además, me han acompañado mis hijos.

Y es el segundo año que, junto a mis hijos, hemos añadido una diversión a nuestra celebración.

Una diversión que a mis hijos les encanta.

Consiste en, tras comprar nuestros helados gigantes, ir paseándonos entre los turistas y disfrutar de sus rostros de sorpresa cuando ven el tamaño de nuestros cucuruchos mientras nos los comemos con deleite.

Y más, cuando pasamos cerca de otras heladerías de nombres famosos franquiciadas que, por el mismo precio o mayor, venden cucuruchos de helado más pequeños.

Así que, paseamos un rato por las zonas turísticas céntricas, tranquilamente, disfrutando del momento.

Hasta que acabamos nuestro súper-helado, y decidimos volver a casa.

Y hasta el año que viene.

Jejejé, es una de esas ventajas de ser nativos de Barcelona.