Objetivo: Cataluña sin catalanes

¿Alguien quiere entender cómo es posible que en apenas diez años el porcentaje de indepes alcanzó casi el 50% en Cataluña?

Pues por cosas como ésta…

Lo confirmo: el catalán no es un idioma, es un invento que nadie lo habla, y los catalanes no existen porque no son más que españolitos descarriados, a los que hay que reconducir al bien supremo.

Hala, ¿contentos?

Que sí, que sí, que España tiene 2000 años o más…

No, si seguramente lleven razón y todo.

Por supuesto. El objetivo final es una Cataluña sin catalanes. Pues que lo llamen NordValencia o así, y acabamos ya con el ‘problema‘; para contentar a la Gran Castilla, propietaria eterna de toda la península Ibérica.

Unos y otros intentan justificar el presente con su versión del pasado, cuando el presente es otra cosa.

Es como que los alemanes negaran Polonia porque toda Prusia está en su territorio. La Historia nos dice que Polonia no existe, ni el polaco ni los polacos, porque ese territorio forma parte de la Gran Alemania.

Si los que se inventaron el ‘procés‘ son inaguantables, los del otro lado no les siguen a la zaga.

Pues eso, sigamos alimentando las tonterías, que nos mantienen entretenidos.

Troleo para molestar a los defensores de la Gran Castilla

Un poco de troleo lingüístico para molestar a los defensores de la Gran Castilla, si todavía queda alguno por aquí: Hoy he escuchado a Jiménez Losantos que está en contra del bilingüísmo, pues estoy de acuerdo. Por eso, en Cataluña, ya que el estatismo impone lenguas oficiales, el único idioma oficial tiene que ser el catalán, excepto en la Val d’Aran, que tiene que ser el aranés. Por supuesto, si alguien no entiende un comunicado oficial en catalán, podrá pedir una traducción a su idioma favorito. Y, por supuesto, el castellano tiene que ser única lengua oficial en las Castillas.

Ese intento de confundir España con la Gran Castilla está ya pasado de rosca. El Reino de España es un puzzle (rompecabezas) y cuando una pieza se cree mejor que el resto, el puzzle se rompe. Pero cuando las piezas del puzzle aceptan las diferencias del resto del puzzle, el puzzle camina unido y coordinado, siendo mucho más fuerte. Todo este “debate” sobre qué idioma hablar o no hablar es una estrategia infantiloide para romper el puzzle. Todos los idiomas que hablamos en España son idiomas españoles. Y, aunque el más fuerte es el castellano, nombrado como español fuera de nuestras fronteras, y es uno de los tres idiomas más importantes del mundo junto al mandarín y el inglés, imponerlo a quienes tienen otra lengua materna diferente no es una buena idea porque crea rechazo. Y todo esto lo digo siendo el castellano mi lengua materna. Así que, los defensores de la Gran Castilla, que se hacen pasar por nazionalistas españoles, que se lo hagan mirar, porque lo que está ocurriendo en Cataluña es, como mínimo, un 50% culpa suya.

Ah, pero tranquilos, que mientras discutimos qué puñetero idioma hablamos, acabo de leer que el Consejo Islámico exige que se enseñe Islam en las escuelas públicas. En una generación o dos ya no discutiremos si hablamos en castellano o en catalán porque la gente hablará lo que hablen en Marruecos. Nuestros antepasados tardaron 800 años en vencerles, ¿cuánto tardarán nuestros descendientes, si quedan?

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