El lugar del que siempre quise huir

Durante años quise huir del barrio en el que crecí.

Y lo conseguí.

Pero cada vez que vuelvo porque mi madre todavía vive ahí, la verdad, me desanimo totalmente.

Dejo de tener ganas de nada.

Dejo de hacer vídeos por dos o tres días, por ejemplo.

Es un lugar que todavía ha empeorado todavía más en estos 14 años que han pasado desde que me fui.

Pero tengo que aguantarlo, porque por muy tóxico que sea volver de vez en cuando, se supone que tengo que ver a mi madre de vez en cuando ¿no?

Bueno, la toxicidad no está solamente en el barrio.

Pero es mi madre, ¿no?

Y por ahí dicen que madre no hay más que una.

Así que hoy estoy de nuevo aquí.

Aunque tengo también otra excusa, que explicaré en otro post, para llevar unos días seguidos volviendo aquí.

Por eso llevo un mes con mi nivel de desánimo más alto de lo normal.

Es justo lo que no necesitaba en este momento.

Los cientificoides son unos creídos

En 50 minutos nadie se ha atrevido a dar “me gusta” a mi foto. Parece ser que mi comentario es demasiado “fuerte” para las mentes programadas. Eso es lo que pasa cuando se describe la realidad sin usar la neolengua.

Pero la realidad sigue estando ahí, delante de nuestras narices, aunque nos neguemos a verla.