Siete millones y medio

Mi canal de Youtube acaba de alcanzar los 44.000 subscriptores y mis vídeos han superado los 7 millones y medio de visualizaciones.

Más veces que la población actual de Cataluña, para tener una referencia.

He tardado 11 años para este hito.

¿Quién se atreve a decir que la cabezonería y la persistencia no funcionan?

x10 (En progreso)

En mi canal de YouTube…

Primero tuve 1 subscriptor.

Luego, alcancé los 10 subscriptores.

Luego, los 100 subscriptores.

Luego, los 1.000 subscriptores.

Luego, los 10.000 subscriptores.

Ahora mismo, estoy casi a mitad de camino hacia los 100.000 subscriptores…

Según esta proyección, que no suele acertar, pero sirve de referencia, alcancaré los 100.000 subscriptores el 15 de marzo de 2020.

Y las 10.000.000 de visualizaciones para marzo de 2019.

Todo esto comenzando de cero, sin ayuda externa, y simplemente haciendo y persistiendo.

Sí, es una estadística que puede no cumplirse, pero esta proyección está basada en mis números actuales, continuando haciendo exactamente lo mismo que ya estoy haciendo.

Este x10 está en progreso.

Por lo tanto…

Si quisiera tener éxito en YouTube

Si quisiera tener éxito en YouTube, me iría a Japón. Luego, grabaría un cadáver de un suicida en un bosque, subiría el vídeo especialmente para niños, YouTube lo pondría en Tendencias y tendría 6 millones de visualizaciones. Eso, sólo si quisiera tener éxito en YouTube…

Un hecho: Este vídeo ha tenido tantas visualizaciones, y tendrá más, que todos mis vídeos en 10 años en YouTube.

Una constatación más de cómo funciona este mundo. 

El cliente nunca lleva la razón

Decía Steve Jobs algo así como que “el usuario nunca sabe lo que quiere“.

Y es totalmente cierto.

Estamos en una situación en la que el 99% quiere caer bien, agradar y dar lo que los demás creen querer.

Por eso son el 1% los que realmente tienen éxito.

Porque no les importa lo que los demás creen querer sino que se enfocan en innovar.

Podríamos decir que innovar es dar lo que los demás no sabían que iban a querer.

Innovar es sorprender.

Por supuesto, al principio muchas innovaciones han sido mal recibidas y se ha tardado un tiempo en ser aceptadas.

Sin embargo, para destacar no se puede actuar como el resto.

En un mar de ovejitas blancas no se puede ser otra ovejita blanca.

No se llega nunca a la excelencia siguiendo el camino de la mediocridad.

Una definición de locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes.

Por eso una vez expresé: “Soy humano y cometer errores es lo que más amo.”

No valen las simulaciones, fracasar en tiempo real es lo que otorga la experiencia para aprender lo necesario y alcanzar el objetivo que uno se ha propuesto, lo que llamamos éxito.

Siempre me ha parecido curioso esos que se hacen llamar creadores y están constantemente preguntando qué es lo que quieren ver o leer sus seguidores.

Nunca sorprenden y siempre siguen el camino marcado.

Pues, como es evidente, no soy de esos.

Soy de los que crean su propio camino.

De los que explican lo que han hecho y no lo que van a hacer.

De los que dan giros inesperados hacia sentidos que parecen no llevar a ninguna parte.

Irremediablemente, mi objetivo es estar entre el 1% y, es más, entre el 0,0001%.

El público, ese 99%, no sabe lo que quiere y, eso, es exactamente lo que ofrezco.

Ni más ni menos.