Fortalezas y debilidades

Respecto al Asunto YouTube, la solución es sencilla…

Es un hecho que mis vídeos interesan a su audiencia, por lo que tengo que seguir haciendo los vídeos a mi estilo y contando lo que cuento.

Por otro lado, también es un hecho que entre mis 1.200 o así vídeos ya publicados y monetizados, hay muchos del principio que tuvieron pocas visualizaciones porque mi canal era pequeñísimo por entonces.

Puesto que el problema radica en la escasez de visualizaciones respecto a la base de subscriptores, la solución es aumentar los lugares de distribución de los vídeos, mientras sigue aumentando el número de subscriptores.

Así pues, la sencilla solución es ir compartiendo mis vídeos antiguos en todo lugar donde estos años he ido cultivando un seguimiento interesado en mi labor, dígase “redes sociales“, “listas de correo” o “blogs“.

La idea es compartir al menos un vídeo diario en esos lugares, atrayendo más visualizaciones. Y ser constante en el plan.

Así que, menos planear y más hacer… ¡manos a la obra!

Hay que aguantar en territorio comanche

La idea últimamente es que hay que abandonar las grandes “redes sociales“.

Craso ERROR.

Ése es justamente el objetivo de los que quieren censurar las ideas inapropiadas para el poder.

Mira que no me gustan mucho esos lugares propiedades de amos colectivistas que se creen con derecho a programar a la masa, pero hay que resistir.

Porque la idea de esos señores de las redes es relegarnos a la inoperancia.

Ejemplo: ahora mismo tengo 3.017 seguidores en Twitter pero 105 en Minds. 20 Subcriptores en DTube pero 41.421 en YouTube.

La diferencia es abismal.

Sí, nos censuran y nos hacen shadowbanning, pero aún así, se llega a mucha más audiencia que en los lugares alternativos.

Esas ideas inapropiadas tienen que estar al alcance de cuantos más individuos, mejor.

Así que, mientras no ocurra que los lugares alternativos alcancen la misma popularidad, hay que mantenerse firme en territorio comanche, mientras se cultivan los nuevos lugares.

Sí, esa popularidad es imprescindible.

Porque difundir ideas al mayor número de individuos posibles para que entiendan que hay otras formas de pensamiento es lo importante, no crearnos una burbuja a gusto.

Incluso es posible que a partir de ahora comience a compartir mis vídeos en mi cuenta de Facebook, el lugar que más aborrezco de todos, pero es que hay que contratacar.

Ya no podemos irnos con chiquitas.

Hay que mantenerse en pie mientras podamos, hasta el último aliento.

No podemos rendirnos sin luchar, somos el último bastión de la resistencia humana.

Y hablo en plural, refiriéndome a nuestra alianza tácita como individuos independientes.

El último viaje juntos al colegio

Hoy, Sabbath de Litha, o Solsticio de Verano en el llamado norte de esta esfera terráquea, ha sido el día elegido por la administración colectivista, siempre más lista que los demás, como último día de colegio.

Y, como el curso que viene mi hijo mayor accederá al ESO ( Enseñanza Superficial Ofuscante, o, oficialmente, Educación Secundaria Obligatoria), pues esta mañana ha sido el último viaje juntos de mis dos hijos y yo hacia el colegio.

En el autobús L79.

Mi hijo mayor ya ha sufrido los nueve años pertinentes de Educación Primaria.

A mi hijo menor todavía le quedan tres años de sufrimiento.

Al fin y al cabo, como son niños, son culpables y han sido dispuestos a cumplir la condena de la escuela.

Aquí, los colegios tienen vallas y rejas para que los niños no se escapen.

Justo como las cárceles; qué cosas, ¿no?

Al contrario, por ejemplo, del colegio al que fue Olga en la URSS, que era campo abierto sin vallas ni rejas.

Pero, eso, sólo es una anécdota.

Así que, ya está; etapa finalizada.

Por supuesto, muchos me preguntan… “Si estás tan en contra del sistema educativo, ¿cómo es que tus hijos han ido al colegio público lavacerebros?

Hay varias respuestas…

Una, que sólo soy el padre y Olga suele imponer su criterio; ya se sabe, es el poder del matriarcado.

Dos, porque prefiero que mis hijos sepan lo que es no tener libertad ahora cuando son niños para que la aprecien cuando sean adultos, como me pasó a mí.

Tres, por conveniencia pues hubiera entrado en una guerra con el estado y sus acólitos que hubiera perdido.

Cuando comenzaron mis hijos a ir al colegio les dije: “Hacedlo todo lo mejor posible y sed los mejores de vuestras clases porque así vuestros profesores os dejarán en paz. Y no repetid a nadie lo que os cuento en casa.

Y, con esta pequeña fórmula, mis hijos han sacado las mejores notas de sus clases y hemos pasado casi desapercibidos.

Los profesores en cada curso siempre nos han contado que estaban muy contentos con sus notas y actitud.

Incluso el año pasado, su tutora le puso una nota a mi hijo mayor diciéndole que no hacía falta que estudiara en el verano porque había hecho un curso genial.

La verdad, con el nivel educativo tan bajo, no ha sido nada difícil para mis hijos.

Bueno, pues me repito, etapa finalizada y ahora tenemos unos meses para prepararnos para la siguiente.

Y que todo cambie para que nada cambie, como dijo un personaje de la película “El Gatopardo“.

Mi estrategia personal respecto al oro

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Mi anterior post sobre el oro no podía haberlo escrito en mejor ocasión.

Porque estas últimas horas su “precio” está recibiendo un ataque manipulativo a la baja.

Para que la gente diga: “no compro oro porque es una mala inversión.”

Pues mi estrategia es la siguiente…

Cuando el oro baja, compro.

Cuando el oro sube, compro.

Como ya dije, tener oro no tiene nada que ver con que suba o con que baje su “precio”.

Tiene que ver con que el sistema ponzi de las pensiones está en las últimas.

Tiene que ver con no mantener divisas en los bancos estafadores.

Tiene que ver con no pagar impuestos en el momento de las herencias.

Tiene que ver con que el estado no lo puede controlar.

Tiene que ver con que es aceptado como dinero directamente en todos los países del mundo.

Tiene que ver con no perder poder adquisitivo a medio y largo plazo.

Tiene que ver con no depender de la emisión de la moneda de la mafia monopolista de los banqueros centrales.

Tiene que ver con que quien entienda estos conceptos puede acabar liberándose de la esclavitud financiera.

Así que, si el oro baja o sube, como ya escribí, es absolutamente irrelevante y me da absolutamente igual.