La peli que más aman las feministoides

Por supuesto, el título lo he escrito con sarcasmo. Me refiero a la película estadounidense “Siete novias para siete hermanos”.

El argumento es bastante sencillo: un macho humano baja de las montañas para encontrar a una hembra humana con la que aparearse y crear una familia. Y lo consigue en unas pocas horas. Pasa el tiempo y sus seis hermanos deciden que quieren hacer lo mismo. Así que bajan al pueblo y secuestran a seis hembras que les gustan. Y el lío está servido.

Recuerdo que de niño un familiar mío me llevó a ver esta película en uno de los cines de barrio que todavía existían en L’Hospitalet de Llobregat. Esos de doble sesión en los que se podía ver la misma película varias veces con la misma entrada.

Es una película muy natural, aunque rodada toda en interiores con paisajes pintados, allá en los años ’50 del siglo pasado, cuando nadie se hubiera imaginado el nivel histriónico de la estupidez a la que se ha llegado actualmente. Incluso en Hollywood.

Tiene canciones bonitas:

Y excelentes coreografías:

Siete novias para siete hermanos” es una película entretenida de sábado por la tarde para disfrutar del arte cinematográfico que sabían hacer en otras épocas donde la gente se complicaba menos la vida.

Bueno, si eres una feministoide, pues no la veas.

La comodidad, nuestra gran enemiga

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La comodidad es el gran obstáculo para alcanzar nuestras metas.

Es la comodidad la que destruye cualquiera de nuestras ambiciones.

Es la comodidad la que nos habitúa en el fracaso.

Tenemos que estar alerta para que, cuando descubramos que nos hemos instalado en una “zona de confort”, abandonarla inmediatamente, porque es la comodidad la mayor enemiga de nuestros sueños.

Porque es por la comodidad que abandonamos nuestras responsabilidades.

Porque es por la comodidad que justificamos nuestras quejas.

Porque es por la comodidad que echamos las culpas a los otros.

Porque es por la comodidad que nos negamos a cambiar aunque vivamos en un estercolero.

Sin duda, la comodidad es el mayor enemigo del espíritu humano.