Acepto la dura realidad

Hubo una vez que pensé que los pobres querían dejar de ser pobres, pero me equivoqué: los pobres se forjan ellos mismos sus cadenas.

No hay peor desperdicio para la Humanidad que una mente empobrecida. 

Los colectivistas lo saben, y lo fomentan mediante la educación.

Si a un pobre le dices que con su propio esfuerzo de 3 a 5 años puede salir de la pobreza, responde que prefiere trabajar por una pensión.

Eso sí, si a un pobre le mientes y le prometes que “todo es gratis” y que “tiene derecho a todo“, te amará eternamente. 

No tiene solución.

Un pobre obedece al gobierno de turno y tiene miedo de sus represalias. 

Está convencido de que necesita una autoridad para que le guíe.

Cuando abrí mi blog oroparatodos.org pensé que otros querrían salir de su agujero económico. 

Yo lo conseguí. 

A mi alrededor, nadie más.

Por lo tanto, mi conclusión es que el oro no es para todos, el oro es para unas pocas personas inteligentes. 

El resto se niega a liberarse.

Es futil esforzarse en cambiarlo.

Es una pérdida de tiempo.

Y el tiempo es lo más preciado.

Mi tiempo ya no es el que era.

Ahora, mi objetivo es llegar a formar parte del 1%, y que mis hijos sean del 0,1%. 

El resto, se merecen su miseria mental.

Al principio, nunca pensé que llegaría a estas conclusiones.

Me equivoqué en mi hipótesis inicial.

Pero los hechos son los que son, y acepto esta dura y auténtica realidad.

Así es la vida.

El socialismo es un error intelectual

Es mi obligación compartir este vídeo.

Y es tu obligación ver este vídeo y comprenderlo.

Ya no hay medias tintas ni relativismos.

Es acuciante saberlo.

Y es refrescante que queden profesores lúcidos en la universidad como Jesús Huerta de Soto.

Cuánto mal han hecho ya los intelectualoides colectivistas y cuánto mal tienen preparado para hacer.

Pronto no nos dejarán opciones.

Cuidado.

Pisándonos los talones

“Si no te gusta tu domicilio, cámbialo; no eres un árbol.” – Jim Rohn.

No puedo negar que al despertarme hoy y mirar por la ventana estoy bastante decepcionado con el paisaje.

Se suponía que a estas alturas del tiempo, ya debería haber conseguido la casa con la que sueño.

Vivir en el lugar en el que sueño.

Sin embargo, aquí continúo todavía.

Pese a todo, este barrio obrero está mucho mejor que el barrio en el que crecí.

Sí, definitivamente mucho mejor.

Sobre todo porque está a dos pasos del campo.

Pero el problema es que el tiempo apremia, se nos está echando encima, nos está pisando los talones.

Había calculado que para mitad del 2017 ya no estaríamos viviendo aquí.

No estaba previsto en mis planes seguir en este lugar a estas alturas.

Por supuesto, puedo culpar a las  circunstancias para echar balones fuera.

Nada de eso, mi vida es mi responsabilidad; y si sigo aquí es por un cúmulo de errores, porque mi plan no lo calculé correctamente y, por ello, todavía no me ha dado el resultado que esperaba.

Es cuestión de reparar los daños, reajustar mi plan y seguir adelante hasta alcanzar el objetivo.

Sin embargo…

Tic tac tic tac…

El tiempo apremia, se nos está echando encima, nos está pisando los talones.

Hay que ponerse las pilas.