Análisis: ¿Por qué tras más de 12 años todavía no puedo vivir de Youtube?

Tras 12 años esforzándome para hacer crecer mi canal de Youtube, he logrado atraer a 58.627 subscriptores en este momento. No está mal, ¿verdad?

Entonces, ¿cómo es que estoy todavía sufriendo económicamente? En este análisis con los datos de este pasado mes de octubre lo muestro…

Estos son los ingresos estimados de mi canal de youtube para este pasado mes de octubre: $191,86, es decir, $6,18 por día.

En esta imagen se puede ver la comparativa de los $191,86 en varias monedas; donde vivo usamos el euro, así que son 171,82€ al cambio actual. Como se puede ver, muy lejos de los algo más de los 900€ del sueldo mínimo establecido en el Reino de España. Vamos, que con las facturas de internet, el agua, la luz y el gas ya me he gastado todo ese ingreso. Y no como.

Pero lo curioso es que en los ingresos de Youtube hay truco…

Como se puede ver, en este mes de octubre, han habido 76.343 visualizaciones de mis vídeos con derecho a ingresos. Sí, es un número muy bajo respecto a mi número de subscriptores. Ciertamente, hay varios factores que retraen a los espectadores: el algoritmo de Youtube, el tipo de temas que trato, la forma en que hago mis vídeos, mi idiosincracia, etc, etc. Soy consciente de ello. Pero aquí viene el truco de los ingresos de Youtube…

Tal como muestra esta imagen, si mis vídeos se ven 1000 veces en EEUU, cobro $8,75. Si se ven 1000 veces en España, cobro $2,98. Si se ven 1000 veces en Argentina, cobro $0,89.

Es decir, si los 76.343 vídeos con derecho a ingresos se hubieran visto sólo en EEUU, este mes de octubre hubiera cobrado $668,00. Si se hubieran visto sólo en España, hubiera cobrado $227,50. Si se hubieran visto en Argentina, hubiera cobrado $67,94.

El resultado de los $191,86 finales tiene que ver con que mis vídeos se ven en diferentes países, y se aplica su porcentaje a los ingresos respectivos de cada país; pero claro, aquí está el truco, son países hispanos, y los países hispanos están en la cola de ganancias por cada 1000 visualizaciones. Como se ve, un youtuber de Argentina tiene que realizar 10 veces el mismo esfuerzo que uno de EEUU, si solamente se vieran sus vídeos en sus respectivos países, para obtener las mismas ganancias.

Y, aunque no tengo los datos actuales, sé que en Reino Unido, Alemania, Australia y Japón, los youtubers cobran más que en EEUU. Un youtuber de esos países, incluso con mis pésimas estadísticas, al menos tendría para comer y algo más. Es el problema de ser hispano y usar el español.

En definitiva, entre que Youtube me desmonetiza vídeos de vez en cuando, que el algoritmo me destruye por no seguir las pautas establecidas, que me pagan poco por ser hispano y mi bajo nivel de atracción, parece que todavía me queda una larga travesía por el desierto.

Pese a todo, estas son mis proyecciones, según socialblade:

Hacia el 12 de abril de 2021, aproximadamente, mi canal alcanzará los 100.000 subscriptores. La verdad, no se si me servirá de mucho. ¿Ganaré $300 a este ritmo?

No sé cómo estaré para entonces, ni sé si sobreviviré, ni si Youtube seguirá existiendo, ni nada de nada. Sólo sé lo que veo en este momento, y las cosas no son muy halagüeñas, nada halagüeñas.

De momento, aguanto con mis reservas, lo poco de Youtube y lo poco de mis libros – cuando no me lo expropia el gobierno – , ayudas familiares, y gracias a los financiadores de este blog por mantenerlo a flote.

Quizás otro día se me ocurra explicar mi fiasco con Karatbars, donde más de 400 se apuntaron pero nadie me hizo puñetero caso, nadie compra oro y está actualmente en encefalograma plano. Parezco el Rey Midas al revés jejejé.

En fin, que este es mi camino, nadie dijo que las cosas serían fáciles, pero a veces me canso de hacer lo correcto y que, incluso así, las circunstancias sigan acumulando adversidades. Todos los días me pregunto si vale la pena esforzarme. Pero llega el día siguiente y sigo adelante, casi por inercia.

Mientras siga respirando en este Mundo Humano, claro.

Joder, y yo que pensaba que las cosas comenzaban a ir bien

Dentro de todos los males había conseguido abrir una cuenta de publicador para el Kindle de Amazon.

Me había esforzado y había logrado editar varios libros que Amazon aceptó para su publicación.

Y lo más difícil todavía: había publicado un libro que gustaba y la gente lo compraba sin apenas promoción.

Y justo cuando le toca pagar a Amazon la miseria que me correspondía por las ventas, van y me bloquean la cuenta acusándome de no ser su legítimo autor.

¡Mierda!

¡Abusadores!

Y los muy listillos siguen vendiendo mis libros como si no pasara nada.

Mi mujer trata de convencerme cada día que todo lo que toco se fastidia. No hay nada como tener el enemigo en casa.

He enviado un correo a Amazon confirmándoles que soy el autor. Veremos qué responden.

¿Es que no hay forma en esta vida mía de que me pase algo bueno a la primera? Siempre tengo que esforzarme y esforzarme para lograr victorias pírricas.

Hoy estoy desanimado por este asunto.

Estoy a punto de irme a dormir y he escrito este texto desde el móvil.

08/07/2012 en mi antiguo blog.