Una habitación con vistas

La habitación en la que han ingresado a Olga en el hospital se halla en un extremo del último piso del edificio, y las vistas están bastante bien.

De derecha a izquierda se puede ver la iglesia de Sant Baldiri, de SB, donde cada 11 de septiembre viene el President de la Gencat a rendir homenaje a Rafel de Casanova; luego, ya en L’H, se ve el edificio del hospital de Bellvitge, el hotel que tiene en su cima una forma de platillo volante; se ve la iglesia del centro de Cornellà, y, de vuelta en L’H, un par de los rascacielos de Gran Vía 2

Para finalizar, a la izquierda, se ve la qntena blanca diseñada para los JJOO del ’92 en el anillo olímpico de Montjuïc.

También podemos entretenernos viendo pasar a los trenes de los FGC junto al río Llobregat; y, más de tanto en tanto, podemos ver pasar el AVE de Renfe.

Y en los campos, he observado tractores realizando sus labores agrícolas.

No está mal, es un paisaje para entretenerse mirándolo un rato.

En tranvía

Entre las varias combinaciones para viajar entre SB y L’H está la de bajarse del tren de los FGC en Cornellá, caminar unos 10 minutos y subirse al tranvía.

Es una opción para los viajes sin prisa, y en los que queremos disfrutar del paisaje urbano.

Y en un domingo caluroso como éste ha sido una buena idea.

Porque mis hijos se han entretenido al romper la monotonía de los negros túneles del tren y del metro.

Y eso ha permitido un viaje tranquilo, que es de lo que se trata.

Es curioso cómo de diferentes se ven las opciones disponibles cuando se tienen​ hijos.

Para la vuelta tomaremos la línea L9 y luego haremos transbordo para montarnos en los FGC.

Ya digo, cuando se viaja sin prisa, las combinaciones son múltiples.

Éste es un aspecto que no está nada mal del cinturón de Barcelona.