Sobre los comentarios

Pregunta en Youtube

Pues según el lugar, hay divergencias.

En YouTube, la tónica es que abra los comentarios, y así lo he hecho con mi último vídeo público.

Sin embargo, en este blog, la tónica es la contraria y voy a dejar las cosas como están.

Por supuesto, en ninguno de los dos lugares ha habido quórum y no se puede decir que sean votaciones en un sentido democrático, pero para mí tienen el valor de ser un reflejo de la opinión de los que os interesa mi labor.

Y, por supuesto, la última palabra siempre es la mía pues soy el administrador de los dos lugares que abrí a mi nombre, para bien y para mal. Soy el que decide qué se publica en ambos sitios.

Una cosa más, hay quienes confunden el cerrar y moderar los comentarios con la censura y no tiene nada que ver. Todo el mundo es libre de abrirse su propio blog o su propio canal de Youtube para expresarse. Censura es cuando estas plataformas impiden que se pueda hacer por razones ideológicas. Ésa es la distinción.

Este blog es mío

¿Alguien recuerda las veces que he explicado que no soy de nadie más que de mí mismo?

¿Que las etiquetas no me importan?

¿Que no soy de los tuyos sino de mí mismo?

Intentar convencerme de algo es futil.

Y lo que escribo no es para comenzar conversaciones.

No suelo ir a otros blogs a comentat salvo en contadas ocasiones, y cuando lo hago no pretendo convencer de nada al bloguero de turno.

Cada blog es propiedad de cada bloguero para que escriba lo que le dé la gana.

Y los comentarios no tienen mucho sentido, desde mi punto de vista.

¿Para qué sirven?

¿Qué objetivo tiene la gente que escribe comentarios más largos que el propio post?

¿Tienen algún problema que les impulsa a aleccionar a los demás?

La palabra blog procede de la expresión web log, o sea, diario en la web.

La idea es tener un lugar abierto para expresarse como un diario.

Y este blog, desde junio de este año, es un lugar en el que expreso mis ideas diariamente.

Yo escribo, los lectores leen.

Que no se me entienda mal, estoy muy agradecido a quienes me leéis, por supuesto.

Todo el que escribe lo hace para ser leído por alguien.

Ése es el único objetivo.

Y, pese a todo, está bien que algunos lectores expresen de maners corta y concisa lo que les sugiere su lectura de lo que expreso.

¿Quizás los comentarios sirven para eso?

Pero no entiendo la intención de los que se creen más listos que este autor y escriben parrafadas tan largas que acabo por no leerlas, por puro cansancio.

Son una pérdida del talento de los comentaristas y de sus comentarios, que deberían ser posts en sus propios blogs para deleite de sus propios lectores.

Quien quiere un debate usa un foro pero no la sección de comentarios de un blog.

Es más, mi blog tiene muy poca audiencia respecto a otros lugares en la red.

Tan poca que por eso me gusta escribir en él, es un lugar tranquilo en el que escribo y ahí lo dejo para una supuesta posteridad.

Nada más ni nada menos.

Expreso lo que pienso, quizás puedo ser una influencia pero no intento convencer.

Vamos, que hay pluralidad de ideas en la red y cada cual puede ser masajeado en sus preferencias.

No tiene por qué sentirse molesto porque alguien escriba cosas que no son de su agrado.

Hace click en el navegador, escribe otra url y su mente ya está a salvo en otro lugar.

Sin problemas.

Voy a seguir escribiendo igualmente.

Este blog es mío, no de mi audiencia.

Mis ideas, y mis posiciones, que suelen csmbiar al añadir nuevas experiencias son las que son.

No pienso dejar de ser yo mismo para agradar a nadie.

Eso lo hacen el 99,99% de los otros blogueros, por cierto.

Veremos que se me ocurre escribir en el siguiente post.

Ahora son las 00:32 CET y este ya es el post de este nuevo día jueves, escrito a oscuras desde mi móvil, a punto de dormirme.

Más experimentos

Hay quienes dicen que los experimentos con gaseosa, pero ¿cómo se puede innnovar si no experimentamos? ¿Cómo podemos alcanzar nuevas metas si continuamos haciendo lo de siempre?

A partir de ahora este blog no permite los comentarios.

No es que los cierre porque los tema, porque no hay muchos comentarios, y los que hay, el 98% son positivos.

A partir de ahora para comentar, criticar y hacerme saber tu opinión tienes dos formas de hacerlo:

  1. Usando el formulario de contacto.
  2. Usando tu propio blog, enlazando al post al que te refieres.

Este nuevo experimento se une a la deshabilitación de los buscadores, y de los botones de compartir.

Parece que es como si quisiera quedarme solo, ¿no? Al contrario, todo escrito merece lectores además del autor. Sencillamente es una manera distinta de hacer las cosas.

No se puede ser diferente si se hace lo mismo que el resto, ¿verdad?

Tampoco temo a que dejes de leerme. Por ejemplo, este blog ha perdido dos suscriptores en estas últimas semanas. O en mi cuenta cerrada de Twitter hay 35 seguidores que no han aguantado lo que tuiteo en estos últimos tres meses. Eso está genial, es como una limpieza, y así quedamos los que tenemos que ser.

Así pues, seguiré experimentando y ajustando este espacio a mis cambios personales. Porque soy de los que aplican los conocimientos que voy adquiriendo.

Creer que uno ha de ser firme en una manera de pensar cuando descubre nuevos caminos que le afectan, me parece que es de atontados.

Sin aún no te has dado cuenta, este blog es extraordinario porque se sale de lo ordinario.Y tú como lector, también lo eres porque has elegido leerlo.

¡Experimentemos!

Bidireccionalidad, ¿hasta qué punto?

Al principio el creador se apunta a las redes, abre un blog, un canal en youtube y empieza a seguir a otros usuarios que también le siguen.

Todo muy bien, hay conversaciones tranquilas, el ruído no es muy alto y no hay problemas en manejarlo.

En este punto hay bidireccionalidad, es decir, es una relación punto a punto, de iguales.

Pero pasa el tiempo y puede ocurrir que ese creador comience a atraer a muchos otros usuarios porque éstos encuentran sus creaciones interesantes – que, al fin y al cabo, ésa era la idea inicial. Estos nuevos usuarios están interesados en sus nuevos mensajes, sus nuevos escritos, sus nuevos vídeos, y cada cual también da su opinión sobre las creaciones.

Y lo que eran conversaciones tranquilas ya no lo son tanto. Los comentarios comienzan a ser muchos y desbordan al creador que tiene que elegir entre leerlos y responderlos, o crear.

Ahora las respuestas ya no pueden ser conversaciones como al principio. Ya no es un reducido círculo de conocidos con los que se tiene cierta confianza. Ahora hay incluso comentarios que le atacan por expresarse de la manera en que lo hace.

En este momento le es complicado entonces separar el grano de la paja, y ya no puede leerlo todo porque de hacerlo acabaría en el desánimo y dejaría de crear al instante.

Por otro lado, si hiciera caso por completo a las ideas, sugererencias y críticas, el creador perdería la frescura e independencia de sus creaciones, que fue en primer lugar por lo que le empezaron a seguir, y caería en la complacencia y comodidad de ofrecer lo que le piden.

El creador tiene que rodearse de una dura capa para protegerse, y tomar decisiones que antes no hubiera tomado.

En este momento no le queda más remedio que romper la bidireccionalidad del principio porque ya le es imposible. Ya no puede, ni debe, responder a todos porque el tiempo no alcanza para ello.

Por supuesto, sabe que eso enfadará a algunos de sus seguidores más antiguos, pero la realidad ha cambiado y, por mucho que no guste, ya no es un intercambio entre iguales.

Ahora toca que todas las partes se habitúen a la nueva situación: los seguidores comenzarán a tratar entre ellos  exigiendo menos respuestas al creador, y el creador podrá sacar conclusiones de estas nuevas conversaciones que plasmará indirectamente en sus nuevas creaciones pero sin tener que participar directamente.

Si el creador y sus seguidores realizan este paso de una forma natural, el resultado será un enriquecimiento mutuo para ambas partes: El creador sabe que necesita de sus seguidores para continuar creando, y sus seguidores saben que el creador necesita su espacio para crear esas creaciones de las que disfrutan.

Publicado originalmente: http://blog.jmgoig.org/2014/04/bidireccionalidad-hasta-que-punto.html