Mirad catalanes, así es cómo se defiende una República

En la edad media europea, el término “catalán” era sinónimo de monstruo debido al exceso de violencia que ejercían sus mercenarios por doquier.

Hoy en día, el término “catalán” es sinónimo de pusilánime y cobarde debido a intentar independizar su República con lacitos amarillos, sonrisitas y unicornios de colores volantes. Vaya, el hazmerreir del mundo, a quienes nadie hace caso.

Mirad, catalanes, mirad cómo los franceses sí saben defender su República…

No digo más.

Un año de la República de Catalunya de facto


Dice Carles Puigdemont, President de la República de Catalunya, en uno de sus últimos posts en Instagram que “El mandato y los resultados del 1 de octubre son válidos. La declaración del 27 de octubre es válida. Esto sigue adelante. Si el Estado español quiere hablar y negociar, lo haremos. Y si persiste la negativa, pasaremos de la ‘República de facto’ a la ‘República de iure’.

Por supuesto, pero el caso es que tras un año – que se cumplirá justo mañana – no veo que más hay que esperar, porque está ya visto que no hay nada que negociar.

Así que, pasemos de página y asentemos la República de una vez por todas. O mejor dicho, de una puñetera vez.

Ya no hay más que esperar. Menos hablar y más actuar.

Tontismo españolista

Logo del Govern de la República de Catalunya en el exilio

Me divierto un montón cuando hago creer que me pueden tomar el pelo. Eso hace que cierta gente use ciertos argumentos atontados y atontadores para intentar convencerme de su posición.

Puro tontismo.

Por ejemplo, hace ya años alguien me dijo que en la zona de Girona hay petróleo. Que hubo unas prospecciones secretas que lo confirmaron y que, ¡tachán!, “el único objetivo del separatismo es quedarse con sus ganancias.

Oh, ¡malvados y avariciosos catalanes! que quieren quedarse para ellos solos lo que está en su territorio.

😹

Buenooo… No tengo ni idea si hay o no petróleo, pero si lo hay, pues genial si en Catalunya lo tratamos como ha hecho Noruega con el suyo; o un desastre si lo tratamos como ha hecho Venezuela con el suyo.

Se esperaba que este argumento me condujera al bando de los defensores de la unidad eterna del Reino de España. Pues parece que no.

En otro espacio de tiempo posterior, otro individuo me aseguró que el plan del separatismo catalán está dirigido desde el sionista Israel.

Parece ser que dentro de unos años habrá una elevación de los mares, y los abyectos sionistas quieren asegurarse el territorio de los Pirineos. Que incluso los israelíes ya están comprando tierras allí, pero es un secreto que no se quiere que se sepa.

Incluso en este argumento se incluye la milenaria batalla entre los hermanos anunnaki Enki y Enlil.

Por supuesto, este informante negaba que el catalán fuera un idioma, y decía que había sido inventado recientemente para dividirnos.

Más 😹.

Buenooo… esta gente pensaba que con tales razones podían llevarme a su bando del, repito, Reino de España eterno e indivisible. Como mínimo me consideraron lo suficientemente importante – y tontito – como para intentar convencerme con tales chorradas. Qué le vamos a hacer.

Porque el hecho es que el pasado 1 de octubre de 2017 se proclamó la República de Catalunya mediante un referéndum. Y ya pueden inventarse las historias para tontitos que quieran, que no podrán remediar la existencia de nuestra república.

Sea un acierto o sea un error, es nuestro acierto o nuestro error. Y en el Reino de España que se miren a sí mismos porque tienen unos problemas de aúpa.

Sin acritud.

Yo no celebro derrotas

Ya estamos en un nuevo 11 de septiembre y los flautistas de Hammelin catalanes – sus políticos – quieren celebrar de nuevo la derrota de 1714, como si no pasara nada.

Pues sí que pasa.

Recuerdo cuando le expliqué el significado de esta celebración a Olga. Ella, acostumbrada a celebrar las victorias de la URSS, como la de la victoria de la Gran Guerra Patria – aquí la llamamos Segunda Guerra Mundial – se sorprendió enormemente. Pero, ¿qué clase de rente pirada es ésta que celebra derrotas? – se preguntó.

Y tenía toda la razón: celebrar derrotas es una enfermedad mental.

Celebrar derrotas conlleva vivir en un círculo vicioso del victimismo. Un círculo vicioso en donde quien entra no puede salir pues se cree un perdedor para siempre.

Lo siento, no soy un perdedor y, por eso, me niego a seguir celebrando derrotas. Y, más aún, cuando el pasado 1 de octubre de 2017 se proclamó y se estableció la República de Catalunya mediante referéndum.

No, en absoluto voy a celebrar nada este 11 de septiembre. Lo que pasó en 1714 ha quedado superado y he roto el círculo vicioso.

Si tengo que celebrar algo será el Día de la Independencia de la República de Catalunya este próximo 1 de octubre. Celebraré que estamos en la Cuarta República Catalana – 1640, 1868, 1932, 2017 -, porque yo sólo celebro victorias.

Y estaría bien que el resto de catalanes dejara de seguir a esos líderes que les traicionan una y otra vez, cambiaran su mentalidad y superaran el victimismo del pasado. Un nuevo estado sólo se puede construir desde la ilusión del vencedor que sabe que el presente y el futuro es suyo.

Por cierto, y para acabar, a los nazionalistas españoles que les zurzan.

Nota: No es lo mismo un español que un nazionalista español. Con un español se puede mantener una conversación como con cualquier otro individuo de otro estado. Un nazionalista español es un bruto manipulado para crear discordia – como en la imagen del inicio.