¿Por qué las élites usan el colectivismo?

El pueblo unido siempre será vencido.

Más que nada porque el “pueblo” es una entelequia, una idea falsa.

Ya expliqué cómo funciona esta plantación de esclavos en un escrito anterior, no hace falta que me repita.

Y aun así, parece que es difícil de entender para muchos la trampa del colectivismo.

El colectivismo siempre equivale a una masa que es guiada por una minoría, que da la apariencia que sabe lo que es “bueno para la mayoría“.

Pero no son más que flautistas de Hammelin que conducen plácidamente a esa masa hacia el abismo.

El colectivismo fue creado por la élite por una sencilla razón: porque no se puede manejar ni dirigir individuo a individuo, más cuando somos millones. Es, sencillamente, una tarea imposible.

En cambio, dirigir a una masa previamente “educada” en un mismo sentido es totalmente factible.

Por ejemplo, para poder crear guerras, y controlar el crecimiento de la población, se necesita que dos masas se consideren enemigas mutuamente. Que dos o más masas se consideren mutuamente excluyentes para que se maten entre ellas.

No hay nada más fácil, y la élite no esconde cómo lo hace, sólo que la verdad es tan diferente a la propaganda que se cree la masa, que si alguien de esa masa se topa con dicha verdad la rechaza como ¡propaganda! Así de fuerte es su programación.

Por ello, la única vacuna al control impuesto es pensar por uno mismo y recuperarse como individuo.

La riqueza del ser humano se apaga, y se destruye, cuando es convertida en parte de un colectivo. La mentalidad colmena no es parte natural del ser humano, es un factor inducido por aquéllos parásitos que quieren deshabilitar la naturaleza humana para aprovecharse en su propio beneficio, con el engaño de que “es bueno para todos“.

Seguiré insistiendo en el tema porque es fundamental para parar los pies a dichos parásitos que están controlando a la Humanidad como a un rebaño obediente. Pese a que soy consciente de que es muy difícil, casi imposible, desprogramar a las mentes ya colectivizadas.

En la plantación de esclavos

Al principio las cosas estaban claras  y no habían problemas ni contradicciones, cada uno estaba en su lugar y cumplía su papel: el amo era el amo y los esclavos eran los esclavos.

Pero el éxito del sistema del campo de plantación hizo que cada vez fuera más grande, con más esclavos, y al amo le ocupaba cada vez más tiempo y más recursos controlar el funcionamiento de la plantación.

Así que un día contrató a un esclavo literato y le pagó para que se infiltrara entre los esclavos de la plantación para convencerles de lo malo que era ser esclavo y de que tenían que luchar para ser trabajadores libres de su amo.

En un principio los esclavos no le hicieron nada de caso al literato y lo dejaron de lado. ¿Cómo podían ser trabajadores libres si durante generaciones tenían claro que eran esclavos? Así que la idea no cuajó.

Viendo esto el amo, despidió al literato y lo echó de la plantación, pero no sin antes haber hecho circular el rumor entre los esclavos que el literato había sido torturado y desaparecido por los esbirros del amo.

Entonces, los esclavos más jóvenes, que habían aprendido a leer en las nuevas escuelas dispuestas por el amo, comenzaron a leer los libros del literato y a difundir sus ideas de libertad. En tan sólo una generación se convencieron de lo indigno que era ser un esclavo y que tenían derecho a ser trabajadores.

El heredero del amo de la plantación había recibido un manual de su padre con el plan completo, y lo siguió al pie de la letra para mantener su herencia. Permitió que sus esclavos se revolucionaran y que corriera la sangre. Y luego, se dejó convencer por los cabecillas revolucionarios.

Accedió entonces a que los esclavos dejaran de llamarse esclavos porque era una denominación muy fea. Ahora ya serían “trabajadores” y merecían ser pagados y gobernarse a ellos mismos.

Para ello, el joven amo, siempre siguiendo el plan de su padre, accedió a crear una moneda para pagarles, que sólo se podría utilizar dentro de la plantación en sus propias tiendas, y que él controlaría mediante un banco “neutral“. Además, accedió, con un enfado fingido, a que los trabajadores crearan una democracia e instituciones libres, como universidades en las que podían aprender el conocimiento que el propio amo les puso a su disposición.

Así, los esclavos, ahora contentos porque ya eran trabajadores, comenzaron a organizarse. De entre ellos, los que habían liderado la revolución acapararon los puestos del gobierno democrático, y, como ya no trabajaban en el campo, impusieron impuestos para cobrar su nueva posición tan importante.

Además, crearon puestos para sus ayudantes, que llamaron “funcionarios“, para cobrar dichos impuestos, de tal forma que la mitad de la población de la plantación dejó también de trabajar en el campo.

Y todo pareció ir bien durante un tiempo. Hasta que los trabajadores se dieron cuenta de que ahora tenían que trabajar más que antes porque, si no, no podían pagar los nuevos impuestos. Por lo que aparecieron nuevos líderes entre la juventud que prometieron un cambio.

Y en las siguientes elecciones obtuvieron el poder. Pero lo único que cambiaron fueron a los funcionarios amigos del gobierno anterior por sus propios amigos. Continuaron creando leyes y subiendo los impuestos para pagar sus grandes sueldos y la deuda del dinero que les prestaba el banco del amo.

Entonces, los que habían sido desbancados del antiguo gobierno se organizaron y convencieron de nuevo a la población de que había que cambiar el nuevo gobierno por los gobernantes que conservaban el espíritu de la revolución original, y se llamaron “conservadores”.

Y en las siguientes elecciones ganaron los conservadores y volvieron a cambiar a los funcionarios por sus amigos y aumentaron las leyes y subieron de nuevo los impuestos.

Y los que habían perdido se llamaron “progresistas” y volvieron a prometer un cambio y… ¿qué pasó con el amo?

Del amo nadie se recordaba ya. El plan de su padre funcionó perfectamente y se pudo dedicar tranquilamente a sus orgías y derecho de pernada, inventarse guerras y cizaña con otros amos para entretenerse y controlar a la población de su plantación, y vivir la vida al máximo. Por supuesto, era inmune a las leyes de los trabajadores.

El futuro de la plantación estaba asegurado para sus herederos, y los propios esclavos eran los primeros en defender sus derechos como esclavos y que nadie se atreviera a amenazar el sistema de esclavitud que les permitía ser “ciudadanos libres“.

Si esos ciudadanos libres hubieran tenido un momento para escuchar entre sus ocupaciones y trifulcas entre ellos, hubieran escuchado las carcajadas de sus amos al observarles.

11 verdades que la mayoría se niega a saber

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Solemos hablar de “dormidos” y de “despiertos” respecto a la diferencia entre las personas que se niegan a aceptar la realidad de este mundo y las que buscan por debajo de la gruesa capa de la propaganda.

Por supuesto, es duro saber la verdad de las cosas, por eso una mayoría prefiere vivir en un mundo de fantasía creado para mantenerlos en un sueño inerte y vacío.

Hay muchas verdades que esta gente se niega a aceptar, aunque las evidencias muestren lo contrario.

No voy a profundizar en los temas, solo dejo esta pincelada de 11 de las verdades que considero más destacables que los “borregos” se niegan sistemáticamente a aceptar, y que son evidentes para las mentes despiertas…

1. Un pequeño grupo de personas maneja el mundo. Lo podemos llamar el “cabal”, aunque otros los llaman de diferentes maneras. Este grupo controla la sociedad humana a su antojo. Este cabal esta compuesto de los miembros de unas pocas familias y sus vasallos.

2. Ésta es una sociedad feudal. El plan de crear una sociedad neofeudal a principios del pasado siglo XX por parte del cabal fue descrito por el historiador Carrol Quigley en su obra “Tragedy and Hope”. Se salieron con la suya.

3. El dinero es creado de la nada por un monopolio privado. A principios de 2014 el propio Banco de Inglaterra expuso públicamente al descubierto el sistema monetarista fiduciario actual. Los bancos centrales son controlados privadamente en beneficio del “cabal”. La población trabaja a cambio de nada.

4. No vivimos en un sistema económico capitalista. Los que “luchan contra el capitalismo” mean fuera de tiesto. No existe propiedad privada para la masa porque el estado se ha dado el derecho de imponer impuestos y expropiarla. El dinero que se mueve en el mundo no es dinero, es deuda; porque la deuda esclaviza.

5. El colectivismo para la masa se llama “estado”. Cada estado es un territorio feudal propiedad de una corporación o de un individuo. Los “gobernantes” están a sus órdenes y la población son sus esclavos. El estatismo es la religión mundial aceptada.

6. La Seguridad Social es un esquema ponzi creado como cebo. Es un mecanismo más de control de la masa, es como la zanahoria que se pone delante de un burro para que se mueva. La población es mantenida como clientela perpetua de las farmacéuticas.

7. Los derechos y leyes fueron creados para debilitar a la población. El señor feudal maneja a sus súbditos mediante su guante de terciopelo. Cuanto más libres se creen, más esclavizados que están.

8. La educación controla las mentes. El cabal programa las mentes de sus siervos desde niños para que consideren su servidumbre como normal; los titulados universitarios son maestros de la ignorancia.

9. Las guerras son medidas de control de la población. Las guerras se crean para aumentar la mortandad y generar flujos migratorios. Siempre las justifican con acciones de falsa bandera. El rebaño ni lo huele y se dirige al matadero de buen grado.

10. Los medios de comunicación de masas son órganos de propaganda. Difunden mentiras interesadas como bellacos y la población se las cree sin dudarlo. Dejan al Ministerio de la Verdad orwelliano en pañales. Llenan las hemerotecas de falsedades para construir la historia oficial futura.

11. Han habido sociedades más avanzadas en el pasado. La historia la escriben los vencedores y lo que llamamos “historia” hoy en día fue escrita por el cabal. Hay evidencias en muchas partes del mundo de la existencia remota de sociedades tan o más avanzadas que la actual, y, posiblemente, no humanas.

Por supuesto, me he dejado otras verdades que son importantes, pero he querido que fueran 11 porque es un número muy querido por el cabal. Si no sabes por qué, es hora de que abandones tu sueño, aunque lo más normal es que defiendas a tus amos. Qué le vamos a hacer.

¡Viva la Tercera Guerra Mundial!

¡Por fin los siete mil millones de inútiles comedores de recursos serán eliminados para que podamos vivir apaciblemente los quinientos millones restantes!

Tal como está escrito en el monumento de Georgia.

¡Por fin el cabal se ha tomado en serio la limpieza del estúpido rebaño de borregos!

Ya se sabe, puesto que no ha valido para nada el esfuerzo de despertar a los dormidos, pues si no puedes derrotarles… ¡únete a ellos!

Me paso al bando ganador, me paso al cabal. Porque estoy harto de estar siempre en el lado perdedor. Estoy hasta los mismísimos de dar palos de ciego.

Al fin y al cabo… comparto la misma genética que ellos.

A partir de ahora estoy a las ódenes del Consejo de los Trece, y acataré las decisiones del Comité de los Trescientos.

Defenderé con uñas y dientes a la ONU, la Comisión Trilateral y al Club Bilderberg. Porque David Rockefeller es mi Dios y Henry Kissinger es su profeta, y Barack Obama, nuestro salvador. El Vaticano será mi único país.

Usaré software espía de Microsoft en mi PC, y tendré un iPhone.

Repetiré siempre en mis blogs la versión oficial de Euronews y la CNN, y denunciaré y trolearé a todos los teóricos de la conspiración que se atrevan a decir lo contrario.

Y, por supuesto, ocultaré la existencia de las familias Rothschild y Warburg, y difundiré la verdad indiscutible de los Bancos Centrales.

Hitler se suicidó en su búnker. Los aviones sólo expulsan vapor de agua. Las vacunas nos ayudan a curarnos. La palabra del gobierno es ley. Pasaré mi vida trabajando sólo para conseguir una pensión.

Hoy mismo cambiaré mi oro a dinero fiduciario, y llamaré idiotas a los que se crean que el oro es dinero.

¡Viva la Tercera Guerra Mundial y el planeta Nibiru!


¿Te lo has creído todo, eh? ¡Claro que sí! 😉

Pues sí, somos una sociedad enferma

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Niños refugiados armenios llegando a Aleppo, Siria, en 1915.
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En estos últimos días se ha reunido una gran cantidad de psicópatas mafiosos asesinos en un lugar que llaman eufemísticamente “Naciones Unidas“. Y la gente les ha aplaudido.

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En esa reunión han hechos discursos premiados por la paz que son culpables de matanzas diarias.

Y en dicha organización le han dado el encargo de velar por los “Derechos Humanos” a quienes diafrutan cortando cabezas y crucificando a quienes no son de su agrado, además de bombardear a su país vecino día sí y día también.

Y además, sus soldados mantenedores de la guerra, con sus relucientes cascos color cielo, han realizado otra tropelía más asesinando a manifestantes en la República Centroafricana.

Mientras, un líder famoso religioso va por ahí viajando alabando la pobreza y fomentando la mentira del “cambio climático” para que Goldman Sachs gane más dinero, o, mejor dicho, más control sobre la población.

Luego, en la tierra de Goethe están echando a su propia gente de los edificios sociales para acomodar a invasores que se disfrazan de refugiados.

Y en tierras más cercanas a este escribiente siguen discutiendo por si los trapos de colores deben llevar dos o cuatro barras rojas en un fondo amarillo, ajenos a la amenaza de los sicarios económicos buitre que los han elegido como objetivo.

Así que han pasado 100 años desde la foto de arriba, pero si la pintamos podríamos pasarla por una foto tomada hoy por la mañana.

Sí, definitivamente esta sociedad está enferma y cualquiera que esté bien adaptado a ella debería de ser eugenizado por el bien de la Humanidad.

Como he tuiteado hoy por la mañana en un tuit que ha aparecido impresionado en un programa de la televisión pública catalana: Cualquier caos es mejor que este orden.