Retirada de unidad humana

Esta mañana, enfrente del bloque de edificios de al lado, habían dos ambulancias, una patrulla de la policía local y un camión de bomberos, que no se ve en la foto.

Como los contenedores de basura están justo enfrente, y yo había salido a tirar la basura, al pasar he visto una camilla en la entrada de uno de los edificios.

Supongo que han retirado rápidamente a la unidad humana afectada, porque en diez minutos había desaparecido todo el montaje.

Circulen, circulen, que aquí no ha pasado nada, pura rutina rutinaria.

Roban otra vez a mi suegra

Ya describí en otro escrito cómo es el mercado del barrio de Fondo en Santa Coloma de Gramenet.

Pues mi suegra vive cerca de ese mercado.

Llevo mucho tiempo preguntando a Olga por qué mis suegros no se cambian de barrio.

Pues hoy lo van a amar mucho más porque a mi suegra le han robado el bolso justo ahí.

Se lo han robado cuando compraba.

Con su móvil, documentación, etc, etc.

Todavía no sé mucho de los detalles.

Olga se ha ido a ayudar a su madre y ya me contará cuando vuelva.

Yo estoy en este momento de viaje a Barcelona con los niños, y estoy escribiendo en el tren – mañana contaré dónde vamos.

Mi suegra, tras todos estos años no habla ni pum de ni castellano ni catalán.

Para ella el ruso es el único idioma del mundo mundial.

Así que Olga está que trina por tener que tragarse el marrón.

Como mínimo, esta vez la policía nacional española no detendrá a mi suegra, ni la intentarán expulsar como ocurrió la última vez que le robaron el móvil.

Por dos motivos:

  1. Ya no hay policía nacional española.

  2. Hace años que ya tiene los papeles en regla.

Ocurrió allá en 2004 y es una historia que creo que no he contado todavía.

Resulta que a mi suegra y a mi suegro les robaron el móvil cuando vivíamos en la calle Valencia de Barcelona.

Les dije que, como mínino, debían denunciar el robo.

Era un tiempo en el que yo era bastante ingenuo, sí, lo admito.

Así que, se presentaron en la comisaría de Hostafrancs y… ¡la policía les detuvo a ellos por no tener papeles!

Y los enviaron a un centro de detención para extranjeros al otro lado de Barcelona.

Imaginad mi sobresalto.

¡Por mi culpa iban a expulsar a mis entonces futuros suegros!

Por suerte, mi suegra conocía a una mujer rusa rica y con contactos.

Era la nieta de un antiguo ministro de exteriores de la antigua URSS.

Esta mujer se presentó con un abogado famoso barcelonés – nunca supe quién fue – ante la policía y lograron que soltaran a mis suegros.

¡Buf!

Ese día aprecié el valor de los contactos y el enchufismo como nunca antes.

Ahora el momento es diferente, pero la situación sigue fastidiando por culpa de la burrocracia.

Al menos, a parte del robo del móvil y la documentación, no tenía tarjetas de crédito.

Ha sido el susto y la mala experiencia.

Y la vida continúa.

Al publicar esta historia estoy escribiendo en un vagón del metro de la línea 3, pasando por la estación de Passeig de Gràcia.

A las tres de la mañana

Sobrevivimos.

No sé si viste mi directo de dos horas de ayer.

Lo acabé a la hora de las brujas, las 00:00.

Ahora está oculto y solo lo puedes ver en Crónicas Subterráneas.

Pero la fiesta del barrio continuó hasta eso de las seis, según Olga.

A las tres me desperté y grabé estos tres minutos.

Luego me dormí y me he levantado a las 10:17.

Ahora son las 12:30 del mediodía y esos subhumanos han vuelto a comenzar el ruído que llaman música y los petardos.

Y seguirán hasta bien entrada la madrugada.

¿Dónde está el ataque nuclear norcoreano cuando se necesita?

La peor noche del año

¡Deleznable!

¡Horrible!

!Terrible!

Me estremezco en pensarlo.

No aguanto esta barbarie.

¡Otra vez noooooooo!

Ya está aquí de nuevo.

La demostración de que vivo rodeado de subindividuos de baja IQ.

¡Han vuelto las espantosas Fiestas del Barrio!

Hechas a coincidir a drede con la Nit de Sant Joan.

Y eso significa lo peor de lo peor…

Significa petardos, gritos y música ruidosa a todo volumen hasta las ¡seis de la mañana!

Y un año más he fracasado y no tenemos a donde huir porque nuestro edificio da justo enfrente del epicentro de la barbaridad!!!

¡Que los dioses de Asgard y del Olimpo nos protejan!

La gente se gasta cientos de euros en petardos para luego ir a la asistente social a exigirle que tiene derecho a todo y obligación de nada.

Lo he visto con mis propios ojos.

Esa gente subvencionada por la beneficencia que nos encontramos borracha tirada en los bancos, día sí y día también.

Esa gente subvencionada por la solidaridad que nos encontramos borracha tirada en los bancos, día sí y día también.
Es lo que uno se encuentra cuando vive en un barrio obrero.

Pero eso sí, ¡a disfrutar las fiestas del barrio!

Pues yo las odio con todo mi ser y me resguardo en casa, pero en esta vivienda con muros de papel es imposible esconderse.

Es como si estuviéramos metidos en el centro del estrepitoso ruído.

Así que, esta noche, si no pasa nada, haré una retransmisión en directo de esta… no sé que nombre ponerle

Una nota de cierre: 

No tengo nada en contra de que la gente haga su fiesta, para mí es uno de los mayores incentivos para largarme de este lugar.

Sólo que, de momento, todavía estoy en el camino; pero pronto, muy pronto…