¿Has fracasado este año? ¡Enhorabuena!

¿Has fracasado este año? ¿Las cosas no te han salido como tú querías? ¡Enhorabuena! Únete al club.

Abraham Lincoln

1832 Perdió su trabajo.

1832 Derrotado para la legislatura.

1833 Fracasó en su negocio (Bancarrota).

1836 Crisis nerviosa.

1838 Derrotado para portavoz.

1843 Derrotado para el Congreso de EEUU.

1849 Rechazado para funcionario de la tierra.

1854 Derrotado para el Senado de EEUU.

1856 Derrotado para Vice-Presidente.

1858 Derrotado de nuevo para el Senado de EEUU.

1860 Elegido Presidente de EEUU.

¡NO PUEDES FRACASAR A MENOS QUE ABANDONES!

“Si has fracasado, eso significa que estás haciendo algo. Si estás haciendo algo, tienes una oportunidad.

Muchas gracias por acompañarme este año, y en especial a los financiadores que estáis apoyando mi labor. El año que viene, seguiremos aquí juntos, porque estamos “de fracaso en fracaso y tiro porque me toca”. Nadie ni nada puede parar a un terco resistente.

Nadie ni nada.

Aquí estamos.

El helado gigante

Este año lo he elegido de mango y vainilla

Dice Donald Trump en sus libros, algo así como: “Si vas a soñar igualmente, sueña en grande“.

Cada año que nos va bien, y este último año nos ha ido bastante bien, tengo un pequeño capricho que siemple cumplo.

Y es ir en verano a un lugar que conozco en Barcelona donde hay una heladería artesanal que vende unos cucuruchos con una bola de helado enorme de dos sabores.

Dicho establecimiento está en una zona turística céntrica.

Llevo ya más de diez años cumpliendo esta tradición personal.

Lamentablemente, en este plazo de tiempo han habido años que no pude cumplir mi celebración, porque no nos fue nada bien.

Sin embargo, este es el segundo año seguido en el que sí he podido y, además, me han acompañado mis hijos.

Y es el segundo año que, junto a mis hijos, hemos añadido una diversión a nuestra celebración.

Una diversión que a mis hijos les encanta.

Consiste en, tras comprar nuestros helados gigantes, ir paseándonos entre los turistas y disfrutar de sus rostros de sorpresa cuando ven el tamaño de nuestros cucuruchos mientras nos los comemos con deleite.

Y más, cuando pasamos cerca de otras heladerías de nombres famosos franquiciadas que, por el mismo precio o mayor, venden cucuruchos de helado más pequeños.

Así que, paseamos un rato por las zonas turísticas céntricas, tranquilamente, disfrutando del momento.

Hasta que acabamos nuestro súper-helado, y decidimos volver a casa.

Y hasta el año que viene.

Jejejé, es una de esas ventajas de ser nativos de Barcelona.