Más estupidez catalana NIVEL DIOS

En el tuit, con “Mas” se refieren al ex-presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas – para quien sea foráneo y no lo sepa.

Lo cierto es que esto es alucinante. Habiendo nacido catalán podrá parecer que me tiro piedras a mi propio tejado últimamente, pero es que hay cosas que superan cualquier sentido común – si es que hay sentido común.

Porque con Caixa de Solidaritat están hablando de una caja de solidaridad tipo crowdfunding que las asociaciones pro-independencia se montaron para salvar a los parásitos políticos supuestamente corruptos de las garras de la justicia española.

Supongo que la idea es: “Sí, son corruptos, pero son nuestros corruptos.” Y, además, pagar las multas y fianzas de la gente normal del lado correcto, detenidas por las fuerzas policiales españolas, para decir: “No solamente salvamos el culo a los políticos, a la gente normal, también.

Pero apartémonos de la propaganda, y miremos el asunto un poco de cerca. Frotémonos los ojos para darnos cuenta de lo que verdaderamente está ocurriendo: Hay gente que pone dinero de su bolsillo no sólo para salvar el culo de despreciables politicuchos aprovechados sino que ESTÁN REGALANDO SU DINERO A SU ENEMIGO.

Es que, vamos a ver dónde se ha visto esto. Están pagando multas y fianzas impuestas por los que quieren destruir el motivo que dicen defender. Están financiando las porras de las que luego se quejan que les pegan. ¡Vamos ya!

Es que es increíble. Pero tiene que ver con la victoria del marxismo cultural sobre unos cerebros lavados desde hace décadas. El supuesto seny catalán, que hace que muchos se crean más listos porque creen saber diseñar estrategias y estratagemas ultra-inteligentes, no es más que una fantasía creada para manipularles hasta el tuétano de sus huesos.

Vaya, pero esto ya viene de lejos. Recuerdo como las élites catalanas consiguierno miles y miles de trabajadores gratis -esclavos- para los Juegos Olímpicos de 1992. Los llamaban “voluntarios“. Por eso exactamente me negué a ser voluntario y participar en ese engaño, pese a que muchos de mis compañeros de clase del instituto de bachillerato sí se ofrecieron. Será que, de alguna manera, estoy vacunado desde niño para detectar este tipo de cosas.

Volviendo al asunto de la caja de solidaridad, neolengua buenista – porque los buenos nombres hacen que la propaganda sea efectiva -, el hecho de que la gente haya caído en esta trampa nos hace ver que en Cataluña la estupidez circula por niveles todavía no alcanzados en otras partes del planeta. Porque hay quienes se lo creen y lo defienden con argumentos pintorescos como: “¿Es que no eres solidario?“, que es como preguntar: “¿Cómo que no eres tan tonto como yo?“. ¿Alguien escucha, a lo lejos, las carcajadas de ciertos políticos catalanes como Artur Mas?

En Cataluña, las élites políticas – todas, las de las dos partes – saben muy bien que tienen un público tan voluble como para creerse cualquier cosa. Por una parte pueden hacer creer que el castellano se persigue, y por la otra parte hacer creer que independizarse es cuestión de llevar lacitos amarillos y sonreir. Y, así, los cerebritos del márketing manipulador pueden sacarse cosas como que los traicionados paguen las multas de los traidores. Seguramente, las dos partes tengan contratadas a las mismas empresas de márketing.

Una cosas sí. La situación es tan absurda que da para partirse de risa. Cataluña, ahora mismo, es el hazmerreir del mundo. Catalán es sinónimo de pusilánime en todos los idiomas.

Y así están las cosas por estos lares. Pero tranquilos, que podemos superarnos en la estupidez. Sabemos que podemos.

Os lo dije, maldita sea

El peso argentino ha perdido más del 100% en un año respecto al dólar. Quien compró oro a tiempo pudo protegerse. Quien no compró oro está disfrutando de su miseria.

¿Lo digo demasiado fuerte?

Hubo un montón de argentinos que se apuntaron a mi grupo de Karatbars. Y NINGUNO compró sus lingotes de oro físico. Y NINGUNO intentó desarrollar el negocio de Karatbars.

Los pocos que me contactaron me vinieron con la misma estúpida excusa: que comenzarían cuando tuvieran dinero.

Es, como digo, una PUÑETERA EXCUSA.

Porque para ganar dinero no se necesita dinero. Se necesita mover el culo y buscar quien tiene dinero. Y con Karatbars eso es muy fácil, porque quien tiene dinero necesita protegerse con oro. Sí o sí.

Entonces, quien no tiene dinero lo gana de cero con las comisiones que se ganan al encontrar a otros que sí lo tienen. Y con dichas comisiones se puede comenzar a acumular oro uno mismo.

Además, gracias a internet, podemos encontrar a individuos deseosos de usar Karatbars en todo el mundo. No nos limitamos a los estados en los que habitamos.

Eso justo es lo que yo hice, maldita sea.

Os lo dije, maldita sea.

Y me da igual si cae mal lo que digo y cómo lo digo. Me la suda.

Los venezolanos y argentinos cayeron en su propia miseria mental.

Ahora, ¿a quiénes va a tocar? ¿A los mexicanos, a los chilenos, a los ecuatorianos, a los… pon el gentilicio?

Mucha gente tiene la obsesión de mirar el precio del oro en dólares o euros, y les parece que está bajando. Mientras, en el resto de monedas el oro está realizando su función de reserva de valor perfectamente.

Argentina…

Venezuela…

Aprended la puñetera lección, aunque sea dolorosamente por no hacerme puñetero caso.

Os lo dije, maldita sea. Pero mi misión es avisar, no ponerme en la piel de los demás para hacerlo. Cada cual recibe lo que se merece según sus actitud, por acción o por omisión.

Ésa es la auténtica justicia.

Sólo me interesa el oro

Gracias al oro que acumulé en mi última época de abundancia estoy yendo pa’lante en esta época de quietud.

Porque lo importante es el flujo de efectivo – ya trataré de ello en otro post. Y por eso me compré ayer una edición en papel de “El cuadrante del flujo del dinero“, para reforzarme los conceptos.

Para que mi próxima, y cercana, nueva época de abundancia sea más abundante, y esforzarme en que sea ya permanente.

Y por eso, de Karatbars sólo me interesa el oro, y más concretamente sus Classic Karatbars de 1 gramo, 2.5 gramos y 5 gramos. Y nada más.

Porque hace unos meses Karatbars realizó una ICO, y puso en funcionamiento una criptomoneda centralizada. Desde mi punto de vista fue un grave error, y por eso no he querido saber nada de dicha moneda virtual, y no sé cómo funciona la cosa. Porque ni me interesa.

Y digo que es un grave error porque esa shitcoin – todas las monedas virtuales centralizadas lo son – ha desenfocado a mucha gente que, en definitiva, nunca le importó el oro y creen que hay que ir por el negociete fácil.

Espero, de verdad, que Karatbars sepa lo que hace, y no acabe metiendo la pata. Porque este tipo de humo acaba siempre esfumándose – hemos visto estos últimos meses como todas estas monedas virtuales centralizadas han acabado en su valor real: cero patatero.

De momento, Karatbars sigue siendo el mejor sitio para conseguir oro a partir de cero, pues fue una genialidad que unieran el oro a un negocio de afiliación. Esto es algo real y tangible. Y que siga así por muchos años.

Mientras, sólo me ocupo de acumular oro físico, que es el único dinero, y de sacar provecho al sistema de negocio basado en el oro. Todo lo demás me resbala.

Porque, repito, es gracias al oro que acumulé en mi última época de abundancia que estoy yendo pa’lante en esta época de quietud.

Si hubiera dependido de las criptomoneditas, ahora estaría buscando comida en los contenedores de basura. Menos más que fui más inteligente y traspasé mis divisas sobrantes a oro.

Justo el que quería

Llevaba un tiempo con ganas de comprarme la edición en papel en castellano de “El cuadrante del flujo del dinero” de Robert Kiyosaki, la segunda parte de “Padre Rico, Padre Pobre“.

Estuve hace un par de semanas en la FNAC de Diagonal, Barcelona, y no lo encontré.

Luego, pensé en compraralo en Amazon si no lo encontraba. Pero no lo hice.

Es como si algo me dijera que me esperara.

Y, hoy he ido con mis hijos al Mercat de Sant Antoni, también en BCN, y mirando miles de libros por encima al azar, ahí estaba esperándome a que lo comprara. Y a algo menos de mitad de precio que si lo hubiera comprado de primera mano, pese a que su estado de conservación está idéntico a nuevecito.

Me parece genial que la Ley de Atracción siga funcionando a las mil maravillas.

Escribo este post en el tren de vuelta a casa, y mi hijo mayor ya ha comenzado a leérselo.

Por cierto, si buscas la lista de libros imprescindibles para tener éxito en esta vida, aquí la tienes.