Sin manuscritos

Que nadie se preocupe en buscar el manuscrito de mi libro “Ventana al futuro”. No existe. Es un signo de estos tiempos.

Como este escrito, que estoy escribiendo con un teclado de pc conectado a mi móvil, es una gotita de bits perdida en internet.

Por eso, esta época es tan efimera como los segundos que el lector tarde en leer este escrito. Mientras que todavía podemos leer textos inscritos en tablillas de barro de hace seis mil años, nuestra actualidad desaparecerá en cuanto se desconecte internet. Y sí, eso sucederá.

En realidad, buena parte de mi único libro en papel, hasta ahora, es una transcripción de varios vídeos que subí antes a mi canal principal de internet. Youtube tiene una herramienta que convierte la palabra hablada en texto para los subtítulos en ficheros de texto. No tuve más que bajar esos ficheros y adaptar el texto en capítulos de mi libro.

Luego, Amazon publica cada ejemplar independientemente según la demanda. Así que, que cada propietario de un ejemplar que sepa que su ejemplar es un ejemplar único e incomparable.

Es la facilidad de estos tiempos, pero que los convierte en un época olvidable. Este progreso, esta tecnología, nos ha convertido en un tiempo que no perdurará. Como todo, todo tiene sus ventajs e inconvenientes.

Ahora, mi enhorabuena a los que logren conservar uno de los pocos ejemplares de mi libro que firmé de mi puño y letra. Quién sabe, puede que incluso tenga algo de valor al ser un ejemplare totalmente único y sin igual. Quién sabe.

Por cierto, ciertamente es más cómodo escribir con un teclado físico de verdad y no con el dedo en el teclado virtual de la pantalla. Aunque creo que hay ya quien ni tan siquiera usa teclado sino un programa de reconocimiento de voz para escribir directamente. Próximamente, supongo, acabaré igual. Todo sea por la comodidad.

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El índice de productividad robótica

El capitalismo crea los avances en la sociedad humana, de tal manera que cada vez es más fácil la vida para el ser humano.

Y hay quienes confunden esta comodidad adquirida gracias a la tecnología con debilidad. Pero nada de eso. Es justo lo contrario.

En estos momentos, la robótica está avanzando a pasos agigantados, y ya está substituyendo con gran eficacia al ser humano en los trabajos mas repetitivos. Al menos en los lugares donde no se obstaculiza la innovación.

Por lo tanto, muchos trabajos ya no son necesarios, y los trabajadores de antaño tienen que buscarse otros medios de vida. O puede que ya no sea necesario.

Estamos cerca de llegar a un punto en el que trabajar de las formas tradicionales ya no va ser necesario, y, entonces, que pasará con la gran mayoría de humanos acostumbrados a la servidumbre?

Nos vamos a encontrar, o ya nos estamos encontrando, con millones de humanos que van a pasar toda su vida sin pegar golpe. Pero necesitarán comer, vestirse, comprar cosas… ¿qué clase de sistema monetario va a haber para los no productivos? O, mejor dicho, ¿vamos a acabar con un sistema monetario no productivo para toda la Humanidad?

Y aquí entra el Indice de Productividad Robótica. Si los robots producen menos de lo necesario para el mantenimiento de todos los humanos, todavía se necesitarán humanos que trabajen. Pero, en el momento en el que los robots produzcan más de lo necesario, el trabajo humano ya no será necesario. Y aquí es donde los comunistas ganan la partida. Porque el dinero será repartido aunque el ser humano no produzca nada, la mal llamada ‘renta básica universal’, que ahora no puede funcionar, será la única manera de distribuir el dinero.

Vamos a ver, que nadie se confunda, no me he pasado a las delirantes teorías comunistas que tantas desgracias nos han traído a este mundo estos dos últimos siglos. Pero, ¿no ha sido siempre el objetivo de los humanos combatir el sufrimiento de nuestra existencia? Pues con los robots acaba de llegar esa época. Y, aunque la propagación tardará un tiempo de adaptación para que alcance a todos los humanos del planeta, con su consecuente resistencia, ésta acabará por imponerse. Sin ninguna duda.

El multimillonario Elon Musk ha dicho en una entrevista difundida por Youtube hace un par de días que el futuro de la Humanidad es brillante. Supongo que se estaba refiriendo a esto. Habrá que irse preparando.

¿Será lo de ‘no tendrás nada pero serás feliz’?

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En la temperatura perfecta

Ahora mismo hay 11 °C, está lloviendo y estoy en un autobús de la línea L79 en dirección a Barcelona.

Y si alguien se pregunta cómo es que estoy escribiendo más que antes, hay dos factores imprescindibles:

  1. No estoy haciendo vídeos últimamente.

  2. La temperatura es genial para mí.

Pero, sobre todo, el factor temperatura , estar entre lo 10 y los 20 grados centígrados, es el más importante. No sé, pero el calor hace que se me derritan las ideas.

Así que, aprovecho para escribir aquí lo que se me ocurra, cuando se me ocurre. Y, ahora, puede ser en cualquier lugar gracias a mi conexión a internet móvil.

Se podría decir que llevo mi ‘trabajo’ en el bolsillo, literalmente.

Los cristales del autobús están empapados por la lluvia y no puedo ver el exterior. Podría haber elegido ir con tren y metro, pero esta línea me deja en la Diagonal directamente, cerca de donde tengo que resolver unos asuntos. Me acompaña Olga, y a ella le va mejor así. No puedo evitarlo, pero suelo transigir en estos pequeños detalles ante ella.

Muy bien, pues hasta mi siguiente ocurrencia. Que te subscribas para recibir la notificación.

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Ni el 2020 ni el 2021 existieron

En el día de hoy, nombrado como 20 de abril del 2022, el gobierno supremo del Reino de España ha ordenado con su infinita sabiduría que las mascarillas ya no son de obligada vestimenta excepto en hospitales, residencias de viejos y en el interior de los vehículos públicos.

El objetivo comunista de exterminar a los más viejos ha sido cumplido, y ya no es necesario seguir con la pantomima. El recuerdo y la experiencia han sido exterminados con lo que nadie cuestionará los nuevos libros de Historia.

Por supuesto, la población hemos obedecido en todos los supuestos incómodos por mucho que hayan sido ataques contra nosotros mismos. Porque es nuestra responsabilidad no apartarnos del camino impuesto por nuestros amos que, por eso, son nuestros amos.

Estos dos años que hemos estado en pausa mientras la autoridad ha hecho lo que le ha venido en gana desaparecerán de nuestras mentes. Como si hubiéramos dormido desde el 2019 y nos hubiéramos casi despertado ahora. Y digo ‘casi’ porque quizás el plan no esté concluido y tengamos que saltarnos también este año en curso. Todo dependerá de lo que decida el Gobierno Mundial, no tan en la sombra.

Por lo tanto, estaremos atentos a las nuevas órdenes para obedecerlas lo mejor que nos sea posible.

Para finalizar, saludo a los lectores de mi blog en blogger, si es que queda alguno, que a partir de ahora volverán a soportar mis escritos tras tantos años sin hacerlo. Creo que serán algo entretenidos.

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Veintitrés años sin ir a Coachella

Ah, sí, que hay quienes todavía no saben qué es Coachella. Pues es un festival de música para gente bien y bonita que se realiza en Indio, California desde 1999. Y, como nunca he ido, pues llevo ya veintitrés años sin ir; básicamente porque no soy bien ni bonito y, seguramente, se me ha pasado la edad.

Pero, si hubiera aprovechado correctamente esta gran oportunidad que ha sido Internet – sí, en pasado – pues claro que hubiera sido aceptado entre los ricachones guays y se me hubiera podido ver alguna vez en Coachella, llenando mi instagram de fotos junto a niñitas veinteañeras en bikinis casi invisibles.

Pero, no. He tenido la herramienta entre mis manos y no he sabido utilizarla. Es como tener una masa de mármol y un cincel. Si eres Michelangelo, creas una obra de arte insuperable. Si eres como yo, destruyes el mármol y no sabes ni esculpir un adefesio.

Pero no ha sido sólo no ir a Coachella en ninguna ocasión. Ha sido no vivir en Andorra y Mónaco. Ha sido no tener un jet y un yate privado. Ha sido no disfrutar de una mansión con varias piscinas. Ha sido no poder comprarme una isla. Ha sido no tener una entrada en la Wikipedia. Ha sido… tantas cosas no obtenidas por no haber sabido enriquecerme sin límite, que lo único que he conseguido estos años ha sido escribir esto patéticamente. Y sobrevivir, apenas, en un barrio obrero y feo.

Por eso, pido disculpas a mis fans por… ah, no, que no tengo ni fans. Más que eso, suelo lograr enfadar y desilusionar a muchos que me seguían por algún extraño motivo. ¿Será por eso que nadie me pide autógrafos y selfies cuando me digno a salir a la calle? Joper, será justo por eso, no sé. Bueno, al menos todavía no me agreden. Eso está bien.

Así que, así que… en fin… que la pifié enormemente. Podría haber sido, pero no fui por no entretener a la manada e intentar instruirla. ¡Qué gran error! No lo repitas. Que, al menos, te sirva de ejemplo de lo que no hay que hacer en este mundo humano.

De todas maneras, si te parece que te puedo entretener en el futuro próximo con divagaciones, con o sin gracia, como ésta, pues subscríbete a este blog, que todavía no es de pago. O yo qué sé.

Escrito primero en Caos y desorden https://bit.ly/3uVLZJo