Descripción

Descripción (12,10,1997)

Yo soy silencio

El mismo silencio que desprenden las piedras

Yo soy silencio

El mismo silencio del vacío en las grietas

Soy silencio

Soy silencio

Pienso algo pero no lo digo

Mis labios no emiten sonido

 

Por eso…

Qué sería de mí, entonces,

Si no pudiera escribir

Qué sería de mí, entonces,

Con todo mi latente  sufrir

 

Soy silencio

Soy silencio

 

Un huracán sin viento

Una explosión sin ruído

Un discurso sin testigos

 

Una imagen sin palabras

Un navío sin destino

Un héroe sin hazaña

 

Yo soy silencio

Igual que un ser triste riendo

Vamos, ¡censúrame!

¡Y QUÉ MÁS DA LO QUE PIENSES DE LO QUE HAGO O DEJO DE HACER! (1,8,1994)

¡Censúrame!

Y entonces sabré que lo que hago
Es lo que tengo que hacer
¡Censúrame!

Y persígueme por mis ideas
(Lo que hago es lo que tengo que hacer)

Y enséñame cómo me detestas
¡Censúrame!

Y entonces sabré que éste es
(Lo que hago es lo que tengo que hacer)

El camino que tengo que recorrer
¡Censúrame!

Sabré que no he errado
(Lo que hago es lo que tengo que hacer)

No me he equivocado
¡Censúrame!

Niega mi existencia todo lo que quieras
Pero yo estaré ahí porque lo desapruebas
Y te heriré como si te tirara piedras
Y te derrocaré por mucho que te defiendas
¡Censúrame!

Sí, hazme el favor de darme fuerza de esta manera
Porque has de saber que es el principio del fin de tu era
¡Censúrame una y otra y otra vez!

¡Vamos! ¡Censúrame!

Otro día

Otro día más es otro día menos.

Otro día de los relativamente poquísimos comparándolos con lo eterno.

Afortunado de haberlo vivido.

Desafortunado de haberlo dejado atrás.

Otro día esfumado de entre mis días limitados.

Se ha ido, se ha marchado.

Otro día que se ha acumulado en el vacío del olvido.

Otro día que queda reflejado en un mero escrito.

No volverá más.

Un evento único.

Ayer fue futuro.

Mañana pasado será.

Otro día que es substituido por otro día que es substituido por otro día que es substituido por otro día.

Otro día menos que es otro día más.

El último viaje juntos al colegio

Hoy, Sabbath de Litha, o Solsticio de Verano en el llamado norte de esta esfera terráquea, ha sido el día elegido por la administración colectivista, siempre más lista que los demás, como último día de colegio.

Y, como el curso que viene mi hijo mayor accederá al ESO ( Enseñanza Superficial Ofuscante, o, oficialmente, Educación Secundaria Obligatoria), pues esta mañana ha sido el último viaje juntos de mis dos hijos y yo hacia el colegio.

En el autobús L79.

Mi hijo mayor ya ha sufrido los nueve años pertinentes de Educación Primaria.

A mi hijo menor todavía le quedan tres años de sufrimiento.

Al fin y al cabo, como son niños, son culpables y han sido dispuestos a cumplir la condena de la escuela.

Aquí, los colegios tienen vallas y rejas para que los niños no se escapen.

Justo como las cárceles; qué cosas, ¿no?

Al contrario, por ejemplo, del colegio al que fue Olga en la URSS, que era campo abierto sin vallas ni rejas.

Pero, eso, sólo es una anécdota.

Así que, ya está; etapa finalizada.

Por supuesto, muchos me preguntan… «Si estás tan en contra del sistema educativo, ¿cómo es que tus hijos han ido al colegio público lavacerebros?»

Hay varias respuestas…

Una, que sólo soy el padre y Olga suele imponer su criterio; ya se sabe, es el poder del matriarcado.

Dos, porque prefiero que mis hijos sepan lo que es no tener libertad ahora cuando son niños para que la aprecien cuando sean adultos, como me pasó a mí.

Tres, por conveniencia pues hubiera entrado en una guerra con el estado y sus acólitos que hubiera perdido.

Cuando comenzaron mis hijos a ir al colegio les dije: «Hacedlo todo lo mejor posible y sed los mejores de vuestras clases porque así vuestros profesores os dejarán en paz. Y no repetid a nadie lo que os cuento en casa.»

Y, con esta pequeña fórmula, mis hijos han sacado las mejores notas de sus clases y hemos pasado casi desapercibidos.

Los profesores en cada curso siempre nos han contado que estaban muy contentos con sus notas y actitud.

Incluso el año pasado, su tutora le puso una nota a mi hijo mayor diciéndole que no hacía falta que estudiara en el verano porque había hecho un curso genial.

La verdad, con el nivel educativo tan bajo, no ha sido nada difícil para mis hijos.

Bueno, pues me repito, etapa finalizada y ahora tenemos unos meses para prepararnos para la siguiente.

Y que todo cambie para que nada cambie, como dijo un personaje de la película «El Gatopardo«.

Me entran ganas de silencio

Me entran ganas de silencio

Es uno de esos días

Que el vaso me parece medio vacío

Uno de esos días

Que me entran ganas de no estar

Y volver a mi escondrijo

Me entran ganas de borrar lo que he sido

Y apagar lo que seré,

Como un árbol que cae sin ruído

Porque nadie lo ve caer.

Y así, me entran ganas de silencio

Porque el sonido es un sinsentido

Y pese a ello, pese a ello…

Acabo escribiendo esto

Y ya no es silencio, no es silencio

Sino un rumor que viene de adentro.

Siento.