Te lo dije

Facebook, Twitter, Google, Apple y Spotify han eliminado a Alex Jones y su Infowars de sus plataformas, en un ataque coordinado.

Por ahí hay quienes dicen que tienen todo el derecho porque son empresas privadas.

Pero todos sabemos que estas plataformas ejercen un quasi-monopolio de la difusión de la información en Occidente, son un cartel a todos los efectos.

El Gran Hermano sonríe y está feliz.

No, no lo traduzco

Por cierto, aprovecho para recordar que puedes apoyarme económicamente para que pueda seguir adelante, dentro de tus posibilidades, a través de mi página de financiación.

Alex Jones sobrevivirá porque su audiencia está en los millones, yo no tengo tan claro que pueda mucho más. Qué le vamos a hacer.

Para los que odian la libertad de expresión es un gran triunfo, y lo están celebrando a lo grande…

Esta imagen es de hace unos días, pero nos da una idea

Piden respeto pero no quieren respetar a quienes no piensan como ellos.

Por fin he logrado instalar Ubuntu en mi nuevo PC

Sabía que pasaba por alto un pequeño detalle. Y así era, lo he encontrado en la bios y por fin he logrado arrancar mi nuevo pc desde la memoria usb donde estaba Ubuntu 18.04 para instalar.

La instalación ha durado unos 30 minutos…

Lo que más ha tardado ha sido la modificación de la partición para poder instalar Ubunto dejando a Windows 7 intacto.

Y he tenido una agradable sorpresa cuando en la configuración del horario, cuando me apareció “Madrid”, fui y escribí “Barcelona” y me apareció en la lista como “Barcelona, Catalonia”. Casi se me salta una lagrimita porque en las distribuciones antiguas siempre ponía “Madrid, Spain”, pero nunca nunca nunca “Barcelona, Catalonia”. Es la primera vez que veo a la República de Catalunya reconocida internacionalmente. ¡Hala!

En unos pocos minutos se instaló el sistema, y al reiniciar…

¡Tachán! La distro ya estaba lista para su uso inicial, con el escritorio Unity por defecto.

Internet, sonido y sistema gráfico, todo funciona perfectamente a la primera. Incluso he probado una webcam y ni tan siquiera he tenido que configurarla. Estos tiempos son geniales porque antiguamente tenía que luchar muchas veces con la configuración.

Ahora me toca configurar mis detalles favoritos manualmente para dejarla como a mí me gusta, y así sacarle todo el provecho productivo.

¡Twitter no me censura!

Esto me pasa por ser irrelevante, porque todo disidente que se precie siempre anuncia a toda voz: ¡[Red social] me censura! ¡[Red social] me ha borrado mi cuenta!

Pues no, para Twitter soy alguien sin peligro alguno, ninguna amenaza sensible.

Estoy bien adaptado a este sistema enfermo, parece ser.

La pérdida constante de seguidores en mi cuenta sólo es producto de que soy inaguantable, mis tuits no son bonitos para tomar el café de la mañana, nada más.

Vamos, circulen, circulen.

Hay que aguantar en territorio comanche

La idea últimamente es que hay que abandonar las grandes “redes sociales“.

Craso ERROR.

Ése es justamente el objetivo de los que quieren censurar las ideas inapropiadas para el poder.

Mira que no me gustan mucho esos lugares propiedades de amos colectivistas que se creen con derecho a programar a la masa, pero hay que resistir.

Porque la idea de esos señores de las redes es relegarnos a la inoperancia.

Ejemplo: ahora mismo tengo 3.017 seguidores en Twitter pero 105 en Minds. 20 Subcriptores en DTube pero 41.421 en YouTube.

La diferencia es abismal.

Sí, nos censuran y nos hacen shadowbanning, pero aún así, se llega a mucha más audiencia que en los lugares alternativos.

Esas ideas inapropiadas tienen que estar al alcance de cuantos más individuos, mejor.

Así que, mientras no ocurra que los lugares alternativos alcancen la misma popularidad, hay que mantenerse firme en territorio comanche, mientras se cultivan los nuevos lugares.

Sí, esa popularidad es imprescindible.

Porque difundir ideas al mayor número de individuos posibles para que entiendan que hay otras formas de pensamiento es lo importante, no crearnos una burbuja a gusto.

Incluso es posible que a partir de ahora comience a compartir mis vídeos en mi cuenta de Facebook, el lugar que más aborrezco de todos, pero es que hay que contratacar.

Ya no podemos irnos con chiquitas.

Hay que mantenerse en pie mientras podamos, hasta el último aliento.

No podemos rendirnos sin luchar, somos el último bastión de la resistencia humana.

Y hablo en plural, refiriéndome a nuestra alianza tácita como individuos independientes.