Nunca he leído un libro de Ortega y Gasset

Mi confesión es en realidad ésta: “He leído muchos menos libros de los que aparento haber leído.

La realidad es que suelo llegar a conclusiones por mi cuenta que, luego, resulta que mentes ilustres del pasado ya habían llegado a ellas.

Las respuestas correctas las tenemos ahí, delante de nuestras narices, escritas y publicadas hace décadas, siglos, incluso milenios. Hubo un tiempo en que sí había algo nuevo bajo el Sol. Ahora, ya no.

Pero esas respuestas están tapadas por lo inmediato, por lo ‘siempre es nuevo’, por una propaganda que aparenta ser eterna pero es efímera.

Esas ideas que parecen ser tan novedosamente revolucionarias son tan viejas como el espíritu humano. Porque, como se dice, caminamos sobre los hombros de gigantes, pero, hemos llegado tan altos gracias a ellos que la altitud nos ha hecho olvidarnos de la base.

Si esos libros correctos hubieran llegado a mis manos en mi juventud, ¡cuánto tiempo me hubiera ahorrado! Sin embargo, nunca es tarde cuando la dicha es gorda. Y, pese a los desvíos, saber que por fin logré hacer un agujero en la capa de porquería ideologizada, ya me vale.

En fin, que dejo aquí esta pequeña reflexión porque, por alguna razón, me llegó la inspiración nocturna para escribirla.

Y también me desapego de facebook e instagram

Poco tiempo después de la publicación de este escrito, desvincularé la compartición automática de este blog con facebook, y también eliminaré los botones de compartición manual y los enlaces a mis cuentas de facebook e instagram.

No, no borraré mis cuentas de facebook e instagram, como tampoco lo hice de twitter, pero dejaré de usarlas. Todo el contenido quedará en línea hasta que las empresas lo estimen conveniente.

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Sí, ya sé, esto es como volver a 2005, pero llega un momento en el que se alcanza un límite, e internet no es propiedad de las empresas de las ‘redes sociales’.

Este blog es un lugar que me cuesta dinero – pago por el alojamiento y el dominio -, y esfuerzo; y ya es hora de que las cosas vuelvan a su lugar original. Así que, éste es el momento en el que me planto en bastos.

Por supuesto, esto hará que pierda más ‘visibilidad’, pero bueno, no es que ha tenido mucha en todos estos años, este blog sigue pareciendo todavía como si estuviera ‘por descubrir’ – otro día explico por qué.

Así que, sigo aquí, mientras me dejen – oh, estas frases lapidarias.

Escrito de madrugada

Duermo en plazos de tres o cuatro horas. Ahora son las 2:07 y estoy despierto desde la 1:34.

He estado leyendo algunas de mis listas ocultas de twitter, que las tengo clasificadas por temas. Ayer decidí no escribir más en esa red del pájaro azul y he desconectado este blog de su compartición automática con ella.

Sí, hay quien dice que hay que dormir lejos del móvil, pero para mí es importante tenerlo cerca para plasmar y guardar mis ideas cuando se me ocurren. No es más que una herramienta. Ahora le queda un 22% de batería.

Bueno, es cierto que podría tener un bloc de notas cerca, pero me ha vencido la facilidad tecnológica.

El caso es que quiero que este blog vuelva a ser el centro de mi compartición de ocurrencias hacia el exterior, como ya lo fue en distintas épocas de mi pasado. No sé si lo conseguiré por mi inconsistencia. Me guío por mi intuición y esto es lo que me dice que tengo que hacer.

Son las 2:16 y voy a escribir los metadatos y a darle al botón de publicar y a volver a dormir un rato más. 20% de batería.

Es 2021, y ahora ¿qué?

Sí, lo digo en serio, pero no puedo responder porque entonces ya no sería mi último tuit.

Descripción

Descripción (12,10,1997)

Yo soy silencio

El mismo silencio que desprenden las piedras

Yo soy silencio

El mismo silencio del vacío en las grietas

Soy silencio

Soy silencio

Pienso algo pero no lo digo

Mis labios no emiten sonido

 

Por eso…

Qué sería de mí, entonces,

Si no pudiera escribir

Qué sería de mí, entonces,

Con todo mi latente  sufrir

 

Soy silencio

Soy silencio

 

Un huracán sin viento

Una explosión sin ruído

Un discurso sin testigos

 

Una imagen sin palabras

Un navío sin destino

Un héroe sin hazaña

 

Yo soy silencio

Igual que un ser triste riendo

Vamos, ¡censúrame!

¡Y QUÉ MÁS DA LO QUE PIENSES DE LO QUE HAGO O DEJO DE HACER! (1,8,1994)

¡Censúrame!

Y entonces sabré que lo que hago
Es lo que tengo que hacer
¡Censúrame!

Y persígueme por mis ideas
(Lo que hago es lo que tengo que hacer)

Y enséñame cómo me detestas
¡Censúrame!

Y entonces sabré que éste es
(Lo que hago es lo que tengo que hacer)

El camino que tengo que recorrer
¡Censúrame!

Sabré que no he errado
(Lo que hago es lo que tengo que hacer)

No me he equivocado
¡Censúrame!

Niega mi existencia todo lo que quieras
Pero yo estaré ahí porque lo desapruebas
Y te heriré como si te tirara piedras
Y te derrocaré por mucho que te defiendas
¡Censúrame!

Sí, hazme el favor de darme fuerza de esta manera
Porque has de saber que es el principio del fin de tu era
¡Censúrame una y otra y otra vez!

¡Vamos! ¡Censúrame!