Cuando en Eurovisión no se necesitaban efectos especiales ni importaba la sexualidad de los cantantes

En 1979, Israel ganó Eurovisión cantando en hebreo, con una orquesta en directo y sin efectos especiales.

En aquel momento, yo tenía seis años y, tras todos estos años, todavía me acordaba de la canción.

Y España quedó segunda, con niños y todo, con otra canción que también recuerdo pasados estos años.

Hoy vuelve la cita anual de Eurovisión desde Tel Aviv, Israel, y, como en los últimos años, importará todo menos las canciones. Así ha quedado desvirtuado un festival que ya no es entretenimiento sino adoctrinamiento gay.

Una verdadera pena.

Sí, cualquier pasado fue mucho mejor que este presente distópico.