Roward Atkinson: El derecho a ofender

Aquí mi traducción:

La ambición bienintencionada y razonable de contener a los elementos desgradables de la sociedad ha creado una sociedad de una naturaleza extraordinariamente atoritaria y controladora, es lo que se podría llamar la ‘nueva intolerancia.’

Un nuevo, pero intenso deseo de amordazar las voces incómodas atacantes.

No soy intolerante“, dice mucha gente. Dice tanta gente bien hablada, altamente educada, de mente progresistas. “Sólo soy intolerante con la intolerancia.” Y la gente tiende a asentir sabiamente y dice “oh, sí sabias palabras, sabias palabras.”

Y, sin embargo, cuando se empieza a pensar en esta supuestamente indiscutible afirmación durante más de cinco segundos, se comprende que todo por lo que se está abogando es la substitución de una intolerancia por otra. Que para mí no representa ningún tipo de progreso en absoluto.

Los prejuicios soterrados, injusticias o resentimientos no se abordan arrestando a la gente.

Se abordan aireando, discutiendo y tratando los asuntos, preferiblemente fuera del proceso judicial.

Para mí, la mejor manera de incrementar la resistencia de las sociedades al insulto o al discurso ofensivo es permitir mucho más de ello.

Como con las enfermedades infantiles, se pueden resistir mejor los gérmenes a los que se ha estado expuestos.

Necesitamos construir nuestra inmunidad a ofendernos para que podamos tratar con los asuntos pueden provenir de la crítica perfectamente justificada.

Nuestra prioridad debería ser tratar con el mensaje, no con el mensajero.

Como el presidente Obama dijo dirigiéndose a las Naciones Unidas, sólo hace un mes o así, “los esfuerzos loables para restringir el discurso pueden convertirse en una herramienta para silenciar a los críticos u oprimir a las minorías. El arma más fuerte contra el discurso del odio no es la represión, es más discurso.”

Y ésta es la esencia de mi tesis, ¡más discurso!

Si queremos una sociedad robusta, necesitamos un diálogo más robusto, y eso debe de incluir el derecho a insultar o a ofender.

Un paseo por la realidad de Venezuela

Un Venezolano, tras haber estado nueve meses fuera de su país, muestra las diferencias que se ha encontrado al regresar a Caracas…

Recordemos que Venezuela fue el cuarto estado más rico del mundo en 1950…

En ese momento había una dictadura de derechas en Venezuela. Eso da qué pensar 🤔

Quizás, la narrativa oficial sobre la democracia no es más que pura propaganda.

Bueno, no escribo más, que en estos tiempos está prohibido pensar por uno mismo.

El poder de los memes es fenomenal. Está claro por qué la Unión (Soviética) Europea quiere eliminarlos a toda costa.